La enfermedad de Parkinson afecta a cinco millones de personas en todo el mundo. Científicamente se sabe que la nicotina previene la enfermedad, sin embargo, sus efectos secundarios nocivos obligan a no recomendar su uso. Hallar una solución para sortear este problema a partir de la bioinformática fue el proyecto de investigación en el que se embarcó un científico uruguayo del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Iibcce) y logró resolverlo. Tras años de estudio, descubrió un grupo de moléculas análogas a la nicotina, que tienen las mismas propiedades benéficas pero no nocivas y, por lo tanto, pueden ayudar a prevenir el Parkinson.
La ciencia joven amenazada
Cada año de la Facultad de Ciencias egresan 120 científicos, que al ingresar al mercado laboral se encuentran con la inestabilidad de un sistema que falta aceitar