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La complejidad del caso Amparo: no hay cuerpo y el imputado niega asesinato

La fiscal del caso, Alicia Gómez, pidió la pena máxima de 30 años para el hombre que cambió tres veces la versión de lo que pasó. Pero el cuerpo no aparece y el imputado niega ser el responsable del asesinato

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18 de noviembre de 2020 a las 09:09

Amparo Fernández desapareció el 30 de agosto de 2019 en Sarandí Grande cuando fue a visitar a un amigo con el que compartía la pasión por los caballos.

El caso es investigado como femicidio y la jueza de Florida de 4° Turno, Victoria Abraham, fallará el próximo 8 de diciembre a pesar de que el cuerpo todavía no fue encontrado. El hombre que la vio por última vez se encuentra en prisión preventiva como principal sospechoso de su desaparición y homicidio, luego de ser imputado el 5 de julio de 2019.

Esta semana se realizaron las últimas audiencias del juicio oral y la fiscal de la causa, Alicia Gómez, solicitó la pena máxima de 30 años de prisión para el hombre de 35 años.

Sin embargo, el caso es complejo por varias razones. Una de ellas es que, como explicó Gómez en rueda de prensa este martes a la salida del juzgado, al no encontrarse el cuerpo se trabaja "a base de indicios", del comportamiento del imputado y de sus declaraciones, que variaron durante la investigación.

Para la fiscal, el imputado "miente todo el tiempo", pero los 30 testigos que declararon y el relevamiento de Policía Científica demuestran su vinculación con el homicidio.

El hombre cambió sus declaraciones tres veces. Cuando la policía se contactó con él horas después de que su familia denunciara su desaparición, dijo que había acompañado a la mujer hasta la parada donde tomaría el ómnibus de regreso a Paysandú, en donde vivía con sus tres hijos. Esta versión generó dudas para los investigadores y cuando volvieron a interrogarlo confesó que la mujer había caído de su camioneta en movimiento, y al notar que estaba muerta “se asustó” y decidió arrojar su cuerpo al río Yi.

La policía, un equipo de Guardia Republicana, buzos de la Prefectura, drones de la Jefatura de Policía de Tacuarembó, y un equipo de Cruz Roja con perros entrenados participaron de la búsqueda de la mujer y solo encontraron su celular a cuatro kilómetros de donde el imputado declaró haber tirado el cuerpo, y días después apareció su termo y matera.

El 23 de setiembre de 2019 se iba a realizar la reconstrucción con el imputado pero a último momento cambió la versión drásticamente y esta instancia fue suspendida. En ese entonces dijo que él la acompañó a la parada de ómnibus, llegaron cuatro hombres en una camioneta y se la llevaron.

El imputado mantuvo esa versión durante las instancias del juicio oral y su abogada, Adriana Candussi, dijo que esta declaración no se investigó y reiteró que las pruebas de fiscalía no son suficientes para la imputación. “Creo que la investigación no debe terminar acá”, sostuvo en rueda de prensa el martes.

La fiscal Gómez afirmó que no hay elementos que vinculen a esta camioneta con la desaparición de Amparo, y sí se encontró cabello en la caja que llevaba la moto del imputado que luego de análisis forenses se determinó que pertenecían a la víctima.

La mujer era enfermera de salud pública. Comenzó una amistad con el presunto asesino a fines de 2018 a raíz de su gusto en común por los caballos. El fin de semana de su desaparición llegó a la estancia de su amigo para hacer cabalgatas. Sin embargo, el domingo 4 de julio, cuando debió haber regresado, Fernández no aparecía ni respondía a los llamados.

Según se detalla en la solicitud de formalización de fiscalía, ese sábado ambos tomaron mate en la mañana y luego salieron a andar a caballo. Ella montó el suyo, el que le había regalado el presunto asesino. Subió un video a su cuenta de Facebook, que había grabado el hombre y se lo había enviado por WhatsApp.

Después volvieron a la casa, almorzaron y, junto con el hermano del hombre, vieron un partido de fútbol. Cuando ya era casi de noche, comenzaron a discutir, consignó la fiscal del caso.

El hermano del asesino vio, mientras lavaba los platos, que el intercambio había subido de tono, y que discutían por "un tema demasiado banal", según declaró a la policía.

Lo que la fiscal redactó en su dictamen es que el asunto por el que pelearon tenía que ver "con domas", y en los hechos ella se ofendió a tal punto que decidió irse ese mismo sábado para su casa, y adelantar el pasaje que tenía para el domingo, sobre las tres de la tarde.

El imputado la llevó entonces en su auto y nunca más se supo de la mujer.

Similitud con femicidio de Micaela

El actual jefe de Policía de Florida, Ruben Saavedra –que se desempeñaba como subjefe durante la desaparición de Amparo–, dijo en ese entonces que el caso era "más o menos parecido" al de Micaela Onrrubio, una mujer asesinada el 27 de marzo del año pasado, cuyo cuerpo fue tirado en una cañada de San José y que llevó varias semanas en ser encontrado. En ese caso, el femicida –que fue a prisión pero se suicidó antes de que comenzara el juicio oral– tampoco colaboró en la búsqueda.

En ese entonces, el Poder Judicial explicó que el caso "causó confusión en la opinión pública por contrastar con el popular axioma de que no puede haber acción judicial si falta el 'cuerpo del delito'", según un comunicado publicado en su sitio web. Pero a continuación, la justicia señaló, con base en una sentencia de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) de 2015, que la expresión "cuerpo del delito" no debe confundirse con el cuerpo de la víctima de asesinato.

El fallo utilizado como antecedente por la SCJ fue sobre un caso de un financista que había desaparecido y en el que fue condenado un herrero con el que "intercambiaba cheques". Fue allí que los ministros fundamentaron que "el cuerpo del delito en el tipo homicidio no es sinónimo a la presencia física del cadáver de una persona".

"El cuerpo del delito" se entiende como “todo aquello –dice la sentencia– que directa o indirectamente comprueba en el proceso la existencia del delito mismo (…) y constatar el cuerpo del delito no significa más que verificar, en el proceso, su existencia, o sea, que efectivamente ha sucedido, que se ha dado en la realidad de la vida”.

La policía de Florida sigue en la búsqueda del cuerpo de Amparo, y a mediados de este año el Grupo de Investigación de Antropología Forense (GIAF) –que busca restos de desaparecidos en dictadura– se sumó a la tarea. Varias personas, lideradas por la antropóloga forense, Alicia Lusiardo, realizaron una intervención en la zona donde desapareció la mujer y durante los fines de semana, junto con voluntarios, retoman la tarea.

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