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La consolidación de Michelle Obama como estrella pop en los Grammy

Femeninos, raperos y diversos: los momentos destacados de los premios Grammy

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11 de febrero de 2019 a las 16:16

Ni Lady Gaga, ni Cardi B, ni Jennifer Lopez. La figura más aplaudida de los Grammy 2019 fue la exprimera dama Michelle Obama, que ya se ha convertido en una estrella pop. En una de las primeras instancias de la ceremonia, la conductora del evento, la cantante Alicia Keys, convocó al escenario a sus "asistentes", y fue allí que salieron a escena Obama, Lady Gaga, Jada Pinkett Smith y Jennifer Lopez.

Cada una habló por turnos, pero cuando Obama tomó el micrófono y pronunció sus primeras palabras, la ovación le impidió continuar. El estadio Staples Center de Los Ángeles se vino abajo. Con un libro autobiográfico entre los más vendidos de los últimos meses, cuyas presentaciones se hicieron en estadios agotados, y con un ritmo de ventas de un libro por segundo en su primer mes, y apariciones como estas, Michelle Obama se ha reafirmado como una de las figuras más populares de su país, y aunque es la figura más apreciada por los votantes del Partido Demócrata, ha negado una y otra vez una posible candidatura presidencial.

Pese a que su presencia y la utilización de su figura tuvo un toque político, no fue de lo que Obama habló sobre el escenario, sino que al igual que las mujeres con las que compartió escenario, resaltó la necesidad de las mujeres de hacerse escuchar y rescató el poder de la música como forma para hacer reclamos, compartir experiencias y conocer realidades diferentes. "La música me ha ayudado a contar mi historia", dijo la ex primera dama. "La música nos muestra que todo importa".

No fue casual que fueran mujeres las primeras en salir al escenario de los Grammy. El año pasado, la Academia de Grabación, la institución que vota y entrega estos premios de la industria musical estadounidense, fue duramente criticada por la baja cantidad de artistas femeninas nominadas, así como por su ausencia en categorías importantes.

En épocas de movimientos como #MeToo fue un duro golpe para los premios, que se comprometieron de inmediato a revertir la situación, así como a buscar que las nominaciones reflejaran de forma más fiel los sonidos contemporáneos que dominan el pop y la industria.

Y el plan aparentó funcionar en la noche del domingo. Una de las medidas de la Academia fue la de ampliar la cantidad de nominados en las categorías principales (Disco, Canción y Grabación del año, así como Mejor artista nuevo) de cinco a ocho cupos. Y así, el habitualmente ignorado rap no solo pisó más fuerte entre los nominados, sino que también se fue con estatuillas: el rapero Childish Gambino, álter ego del actor Donald Glover, recibió los gramófonos dorados por Canción y Grabación del año por su hit This is America, una crítica al racismo, al armamentismo y a la política de su país. Fue la primera vez que una canción de rap ganó en esas categorías. 

Dua Lipa se llevó el premio a Mejor artista nueva mientras que el country –ese género ignorado por el resto del mundo pero pieza clave de las sensibilidades musicales estadounidenses– triunfó en Disco del año de la mano de Kacey Musgraves y su álbum Golden Hour. "Las mujeres tenemos una perspectiva única para el arte, la música, y es excelente ver que recibimos la oportunidad de ser incluidas", dijo Musgraves después de la ceremonia. "Se necesitan mujeres que tengan huevos para ejecutar un arte que tal vez no sea del gusto de todos, pero que también toma a las otras personas para explorar y darnos una oportunidad".

El logro de Musgraves, el de Dua Lipa y el de Cardi B en la categoría de rap (es la primera mujer solista en imponerse allí en la historia) fueron los reconocimientos femeninos de los premios. Pero el peso de las mujeres en la ceremonia también se vio reflejado en otros elementos. 

Por un lado, los mejores shows de la jornada estuvieron a cargo de artistas mujeres. Dua Lipa junto a St. Vincent, Cardi B, Janelle Monáe y Lady Gaga, que ganó tres estatuillas y volvió a triunfar con su canción Shallow, de la película Nace una estrella, que compite en los premios Oscar del próximo 24 de febrero, brillaron cada una al momento de subir al escenario. Incluso los homenajes de la noche fueron para mujeres: Diana Ross, Dolly Parton y Aretha Franklin, fallecida en agosto de 2018, fueron las homenajeadas. Hubo, a su vez, un reconocimiento al sello discográfico Motown, aunque fue criticado por haber sido llevado adelante por Jennifer Lopez, una artista de origen latino, mientras que Motown fue un ícono de la música negra estadounidense.

Otro "momento Grammy" que no logró generar demasiado entusiasmo fue la colaboración entre la banda Red Hot Chili Peppers y el rapero Post Malone, pero sí se ganó su ovación y cuenta como punto alto la actuación de Camila Cabello junto a Ricky Martin, J Balvin y el trompetista Arturo Sandoval. Esta reunión de artistas latinos abrió la ceremonia, decisión que no fue casual, sino también tuvo un toque político. De hecho, en un momento de la presentación, un bailarín tomó un diario cuyo titular era "Construyamos puentes, no muros", una crítica a la política migratoria del presidente Donald Trump.

Alicia Keys condujo con soltura y también tuvo su gran momento cuando, tocando dos pianos a la vez, interpretó una seguidilla de hits que le "habría gustado componer", como Killing me softly y Use somebody, para terminar con su propia canción, Empire state of mind.

Pero los premios también recibieron críticas desde adentro. El rapero Drake apareció por sorpresa para recibir su galardón a Mejor canción de rap y dijo sobre el escenario que los premios son más sobre popularidad que sobre calidad, y advirtió a sus colegas que "no los necesitan" antes de que la música lo obligara a dejar de hablar. Drake reflejó así las críticas que llegan, sobre todo desde el mundo del rap. Por ejemplo, Donald Glover no asistió a la ceremonia a recoger sus premios, así como otros de los grandes exponentes del género, como Kendrick Lamar. 

Los grandes ganadores

Con una canción que ejerce como llamado de atención y crítica al racismo institucionalizado, a la facilidad para adquirir armas y su uso en tiroteos en lugares como iglesias y escuelas, This is America de Childish Gambino se convirtió primero en un fenómeno viral (gracias en parte también a su complejo videoclip, cargado de simbolismos y referencias) y ahora en una canción premiada, al llevarse el Grammy a canción del año y grabación del año. Gambino es el nombre artístico de Donald Glover, actor, compositor, guionista y productor, responsable de la serie Atlanta, y que ha trabajado en películas como Han Solo: una historia de Star Wars y Magic Mike, y su voz será la de Simba en la nueva versión de El rey león que se estrena este año.

Por su parte, Kacey Musgraves es una estrella country que recibió el premio a Mejor disco del año por su trabajo Golden Hour, el cuarto álbum de su carrera. Si bien comenzó su trayectoria en 2002, fue recién una década después que comenzó a tomar notoriedad. Tal como otra de las ganadoras de la noche, Brandi Carlile, representan un estilo de country diferente al tradicional, que defiende el consumo de marihuana y las relaciones homosexuales (de hecho, Carlile es lesbiana), y han salido de las tradiciones conservadoras del género.

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