30 de septiembre de 2011 19:06 hs

Considerado como la “Conciencia de Rusia”, el escritor e historiador Alexander Solzhenitsin fue, durante toda su vida, un hombre de gran coherencia y valor. Por eso, que Tusquets haya publicado los relatos La casa de Matriona e Incidente en la estación de Kochetovka es más que oportuno, porque permiten conocer de una manera mucho más completa la calidad de literaria de su obra, que no puede reducirse –por su trascendencia política y sociológica– solo a Archipiélago Gulag, título que le ocasionó a este Premio Nobel de Literatura 1970 diversos problemas con el régimen soviético, como por ejemplo ser primero encarcelado, luego despojado de su ciudadanía y finalmente, en 1974, expulsado de su país.

Ignatich, el protagonista de La casa de Matriona –publicado originalmente en 1963–, es un maestro que vive en una aldea en la casa de una mujer mayor y enferma: Matriona. Si bien en el pasado Ignatich pasó unos años duros y complicados en la cárcel, su presente se muestra mucho más blando y tranquilo, motivo por el cual se siente a gusto con Matriona, que el protagonista identifica con la Rusia tradicional.

Según Enrique Fernández Vernet, autor del epílogo de La casa de Matriona, el relato es un “alegato contra la urbanización a ultranza, la tecnología, el embrutecimiento por el alcoholismo y el abandono de los valores tradicionales”, temas que están siempre presentes en la literatura de este escritor nacido en Kislovodsk en 1918 y fallecido en Moscú en 2008, a los 89 años de edad.

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En el caso de Incidente en la estación de Kochetovka –también publicado en 1963– la historia surge, como casi toda la literatura de Solzhenitsin, de una experiencia personal, en este caso de cuando él se encontraba en el ejército ruso.

Las dos caras del teniente Zutov representan la negativa influencia de la educación comunista en el alma rusa. Si Matriona es un agónico representante de la Rusia inmortal, Zutov encarna algunos de los peores rasgos del poder soviético, que ha sembrado de desconfianza las relaciones personales. Incidente en la estación de Kochetovka transcurre en pocas horas en una estación de tren y el autor lo que hace es presentar unos personajes que están a merced de instituciones crueles e implacables, y tienen poco o ningún control sobre su destino.

Vale recordar que Solzhenitsin fue, desde 1941 a 1945, parte del Ejército Rojo, primero en el cuerpo de transportes y luego como oficial artillero, siendo comandante en una de las mayores batallas de tanques de la segunda guerra mundial: la Batalla de Kursk, recordado como uno de los enfrentamientos definitorios contra el nazismo.

En febrero de 1945, cuando fue detenido en el frente de batalla por las opiniones que había escrito contra Stalin en una carta a un amigo, su servicio a la patria cambió por la crítica, la cual se acentuó luego de que fuera condenado a ocho años de trabajos forzados en los gulag.

En suma, La casa de Matriona e Incidente en la estación de Kochetovka vienen a echar nuevas luces acerca de esta figura que, por sus méritos humanitarios, en 2007 recibió el mayor galardón otorgado por el gobierno ruso, el Premio Estatal, que calificó a Solzhenitsin como “el autor de obras sin las cuales la historia del siglo XX sería impensable”.

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