Los Estados parte del Mercosur y los asociados Chile, Colombia y Guyana declararon la "profunda preocupación" por el "agravamiento de la crisis política social y humanitaria" que atraviesa Venezuela.
En la declaración final de la cumbre del Mercosur hicieron un "urgente llamado al cese de toda
violencia", a la liberación de presos políticos y al restablecimiento del orden institucional.
Sin embargo, los países del bloque dejan la resolución de la situación exclusivamente en manos de los protagonistas. "Convencidos de que la crisis solo podrá ser resuelta por los venezolanos, instan al gobierno y a las fuerzas opositoras de la hermana República Bolivariana de Venezuela al diálogo que permita una concertación política creíble".
La declaración exhorta tanto al gobierno de Nicolás Maduro como a la oposición a "no llevar a cabo ninguna iniciativa que pueda dividir aún más a la sociedad o a agravar conflictos institucionales".
Los países reiteraron su disposición a "acompañar el proceso de diálogo" de la manera que las partes entiendan más conveniente.