Hace un par de semanas, el embajador de Uruguay en Venezuela, Eber da Rosa, habló con el canciller Omar Paganini y le comunicó su intención de dejar la misión diplomática y retornar a Tacuarembó.
Adujo razones de salud –sufre una artrosis– que le impide asistir a reuniones o eventos en los que tenga que estar mucho tiempo de pie y recordó que cuando aceptó la propuesta –a fines de 2022– lo hizo con el compromiso de estar por un tiempo acotado ya que su objetivo era hacer política durante la campaña electoral.
Da Rosa no sabía que antes de organizar la mudanza iba a tener que hacer una valija y volver con urgencia a Uruguay. Este jueves, Paganini y Luis Lacalle Pou decidieron “llamarlo en consultas” ante la decisión del Tribunal Supremo de Venezuela de impedir a la principal candidata de la oposición, María Corina Machado, participar de las elecciones presidenciales previstas para este año.
El “llamado en consultas”, es una acción diplomática que le permite al Poder Ejecutivo marcar su malestar con el gobierno de Nicolás Maduro. “Ya es una disconformidad”, resumió Paganini en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros.
En el viaje, Da Rosa deberá informar sobre los “preocupantes acontecimientos que harían inviable la realización de elecciones libres, democráticas y competitivas”, tal como informó el canciller, aunque el gobierno –con Lacalle Pou a la cabeza– también debe tomar una definición clave: si sigue teniendo un embajador político o si vuelve a rebajar la misión diplomática a un encargado de negocios.
Esa respuesta hoy no está, ya que la tomará el presidente luego de conocer de primera mano la visión del embajador.
Desde el Palacio Santos dijeron a El Observador que Da Rosa llegará después de carnaval ya que la convocatoria es urgente.
Rango de misión y pelea dialéctica
Una vez que informe al presidente y al canciller, retornará a Caracas para empezar a preparar su mudanza definitiva. Para ese momento, en el gobierno esperan tener resuelto quién lo sucederá. La intención es no dejar la misión acéfala.
Fuentes diplomáticas reconocieron que además de profundizar las diferencias, el objetivo fue dar una señal política antes de la Cumbre de la Celac, que se realizará próximamente en San Vicente y las Granadinas, una isla del Caribe. Como la reunión convoca a presidentes, hasta allí deberá viajar Lacalle Pou para sentarse al lado de Maduro (la ubicación es alfabética por países).
En el gobierno esperan que el líder chavista los señale con el dedo por la acción, por lo que se preparan para una pelea dialéctica más intensa que la que se registró en las anteriores reuniones.
Inés Guimaraens
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Uruguay es el primer país de América Latina en llamar en consultas a su embajador, ya que Paraguay hizo un movimiento diplomático de menor relevancia: convocó al embajador de Venezuela a la Cancillería. A su vez, con la asunción de Javier Milei, Argentina retiró su embajador ya que el liberal-libertario considera, al igual que Lacalle Pou, a Maduro un dictador.
Oportunidad perdida
En el Ejecutivo señalan que si bien desde el comienzo de su administración Lacalle Pou consideró –y trató–a Maduro como dictador, el envío de un embajador político a fines de 2022 fue una señal de respaldo y consideración a la negociación que desembocó en los “Acuerdos de Barbados”, en el cual Maduro se comprometió a realizar elecciones libres y con participación de la oposición.
Ese envío generó polémica entre el oficialismo y la oposición, ya que la izquierda señaló –y estos días recordó– que era una contradicción aumentar la relación diplomática si no había democracia en el país caribeño.
“Tenemos más de 20 de años de un gobierno cada vez más aislado y autoritario. Había una oportunidad que parece que otra vez se va a frustrar", defendió el canciller.