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Miranda deja la presidencia del FA este sábado

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La despedida de Javier Miranda, que dice que se va "de la presidencia del FA en los hombros de la militancia"

En la fuerza política buscan pasar raya a una etapa y empezar a definir el futuro con una nueva conducción

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24 de julio de 2021 a las 05:04

"No sé qué quiero ser cuando sea grande”, bromeó Javier Miranda sobre su futuro a partir de la próxima semana. Por lo pronto, sabe que buscará “descansar", "darle pelota" a su hijo y "reforzar la vida académica”. 

Miranda, que dejará la presidencia del Frente Amplio este sábado, dedicó las últimas dos semanas de su gestión a “una de las cosas" que dijo intentó en estos cinco años: “darle pelota al interior”. Fray Bentos, Mercedes, Quebracho, Dolores, Tacuarembó, Salto y Paso de los Toros fueron algunas de las escalas de esa gira de despedida que, afirmó, constituyó una última “señal”. 

“El Frente tiene que trabajar mucho el interior”, explicó en diálogo con El Observador. Y no solo en términos electorales. También para comprender las distintas realidades que allí conviven. "No hay un solo interior”, señaló. 

Más allá del “reconocimiento” y el “afecto” que según dijo la militancia le expresó en estos últimos días, el hasta este sábado presidente de la fuerza política percibió algo más en su recorrida. 

“Hay un clima muy particular”, contó, producto del reciente resultado de la recolección de firmas para derogar 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC). “En cada lugar que vas, encontrás una satisfacción enorme por los resultados”, aseguró. 

El éxito de la campaña le permitirá irse con un “triunfo”, como lo define, de una gestión que tuvo aspectos polémicos y varios golpes.  “Me voy de la presidencia del Frente Amplio en los hombros de la militancia”, dijo exultante por teléfono en una breve pausa de su recorrida. 

Para Miranda la recolección de firmas representa además un “parate” a la “arrogancia” del gobierno de Luis Lacalle Pou. “Apostó a meter 30 leyes en una sola, armando un programa de gobierno oculto sin discusión, caminándonos por arriba”, sintetizó. 

Pero además este resultado, dijo, le permitió al Frente Amplio “encausar” el “descontento popular” con el gobierno, evitando así “desbordes e iniciativas más o menos individuales” y llevándolos “por la vía pacífica e institucional”. “Desde todo punto de vista, además de una hazaña, es un resultado político extremadamente relevante, que cambia la realidad política del país”, afirmó.  Además remarcó que instalará una discusión pública sobre el tema. “Por fin habrá debate democrático”, celebró. 

Miranda aprovechó para pasarle otra factura al presidente Lacalle Pou, porque en abril durante una entrevista con La Nación había afirmado que al gobierno le costaba relacionarse con la oposición “porque es muy difícil saber qué es el Frente Amplio y quién es el Frente Amplio”.

“Este es el Frente Amplio”, le contestó ahora Miranda. “Fuimos capaces de juntar 800.000 firmas en plena pandemia”, agregó. 

La derrota electoral

Más allá de las celebraciones, el dirigente reconoció que puede incluir “muchísimo” entre los “debes” de cinco años de gestión. Algunos, dijo, los señalará expresamente este sábado cuando se exprese por última vez en el Plenario Nacional del Frente Amplio.  

El más importante fue que le tocó presidir al Frente Amplio cuando la fuerza política perdió las elecciones nacionales por primera vez desde su llegada al gobierno. A eso le sumó, poco después, la pérdida de control de las intendencias de Rocha, Río Negro y Paysandú. 

También que le toque irse sin que su partido haya culminado la tan esperada “autocrítica” posterior al proceso electoral. “No tuvimos chance”, explicó. “Nos comimos una pandemia en el medio, y la autocrítica necesita reuniones, discusiones presenciales. No hubo oportunidad”, dijo. 

“Hubo montones”, respondió Miranda al ser consultado sobre las causas de la derrota de 2019 y aludió, además, a múltiples cuestiones. “Una elección no se pierde en una campaña”, afirmó. 

Todos esos factores, que están en discusión, se sintetizarán en el documento que el Congreso del Frente Amplio discutirá el 2 de octubre.

Líos internos

La gestión de Miranda tuvo también sus resistencias internas en estos cinco años, marcada además por el cimbronazo que tuvo la izquierda con la renuncia del vicepresidente Raúl Sendic. 

El presidente saliente del Frente Amplio admitió que el caso fue “muy doloroso” y condicionó buena parte de su administración. Un caso que la fuerza política nunca pudo procesar de buena forma. “La prueba es la cantidad de tiempo que nos llevó adoptar una resolución”, dijo. “Nos marcó la agenda durante muchísimo tiempo y fue políticamente desgastante desde el punto de vista de la gestión”, agregó. 

Electo presidente con el respaldo del astorismo y otros sectores “moderados” del Frente Amplio, Miranda llegó al final de su mandato prácticamente sin respaldo político. 

De arranque, se vio enfrentado al Partido Comunista por una de las vicepresidencias de la fuerza política. Luego debió enfrentar diferentes contratiempos vinculados a las sucesivas designaciones de sus secretarios políticos: primero Gonzalo Reboledo, luego Andrés Caravajales y finalmente Rafael Michelini. 

“Gestionar es tomar decisiones y dejar contentos a unos y no a otros”, advirtió Miranda. “No me lo tomo a la tremenda, creo que el Frente Amplio sigue siendo una fuerza unitaria”, sostuvo. 

En ese marco Miranda admitió cierta “dificultad” de su parte en promover una conducción más colectiva. “No me acuso a mí mismo de personalismo, sino tal vez de no comprender una estructura que es muy amplia”, dijo. 

Justamente, en su  visión, la estructura del Frente Amplio debería adaptarse para responder mejor a la realidad actual. “Si cambia la realidad, la estructura debería ir adaptándose”, sostuvo. 

Yo no creo que hoy existan 32 visiones de izquierda particulares en el Uruguay”, dijo en referencia a la cantidad de sectores que integran la fuerza política. 

Otro de los “debes”, según su análisis, consistió en no haber generado mayores formas de participación. El mejor ejemplo, subrayó, fue lo sucedido en la reciente campaña de recolección de firmas, que demostró que “hay un pueblo frenteamplista que desborda la estructura”. 

“No terminamos de gestar mayores niveles de participación”, admitió, y dijo que “allí todavía hay mucho por avanzar”. 

Luego de un lustro encabezando el partido más votado del país, Miranda sigue visualizando su vida vinculada la actividad política. “No tengo previsto irme a ningún sector, lo cual no quiere decir que no vaya a integrar alguno”, afirmó. Y, si bien era “una de las viejas” por su larga vinculación a Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, no volverá a esa organización. “Soy de otra época”, concluyó. 

“Hizo su mejor intento”

En el Frente Amplio existe una firme voluntad de pasar raya y poner el foco en lo que viene  a partir de este sábado. Más allá de los cuestionamientos que pueda merecer, hay coincidencia en que a Miranda le tocó encabezar a la fuerza política en un momento difícil. 

“La presidencia tuvo sus aciertos y sus errores, que debemos evaluar colectivamente pero resumir en Javier (Miranda) los problemas del Frente Amplio es una salida tan cómoda como injusta porque no refleja la realidad”, dijo a El Observador el secretario general del Partido Socialista Gonzalo Civila. El diputado tampoco cree que los problemas del Frente se puedan resolver solo con un nuevo presidente. 

“Cualquier presidencia tiene luces y sombras”, coincidió el senador Alejandro Sánchez (MPP), para quien no sería justo decir que todos los problemas son responsabilidad de Miranda. “Hizo su mejor intento. Gestionar al Frente Amplio no es tarea sencilla”. dijo. 

La Mesa Política Nacional resolvió este viernes, con la abstención del grupo IR, elevar al Plenario Nacional de este sábado el nombre del exintendente y exministro de Educación Ricardo Ehrlich para la “coordinación” de la fuerza política en los meses que restan para las elecciones internas previstas para diciembre. 

Su designación generó rispideces en la interna. Casa Grande, liderado por la ex senadora Constanza Moreira, puso este viernes sobre la mesa el nombre de Alicia Esquivel, militante de Fuerza Renovadora. La propuesta es que ambos sean nombrados coordinadores, actuando como “iguales” durante el período de transición. 

La designación de Esquivel ni siquiera es respaldada por su sector y no llegará al Plenario, debido que los sectores mayoritarios consideraron que “no hubo tiempo” para su discusión. 

La Liga Federal también intentó promover, sin éxito, a una mujer para ese equipo de conducción transitoria cuya posible conformación generó el rechazo de PAR. El sector liderado por la diputada Cristina Lustemberg criticó “posibles postulaciones solo de varones a la presidencia del Frente Amplio”. 

Ehrlich actuaría junto a los integrantes del “grupo de acompañamiento” que se reúne hasta ahora una vez por semana con Miranda y conformado por representantes del Movimiento de Participación Popular, el Partido Comunista, el Partido Socialista, Asamblea Uruguay, la Vertiente Artiguista y un delegado de los comités de base. 

Luego de definida la fórmula de transición, el Frente Amplio deberá ponerse a discutir los nombres y de qué forma se seleccionarán los candidatos a ejercer de forma definitiva la presidencia del Frente Amplio. 

Las elecciones están programadas para el 5 de diciembre. Si bien algunos sectores manejan en reserva distintas opciones, de momento la única alternativa firme sigue siendo la de Marcos Carámbula. 

El reclamo de los sectores chicos

Una de las discusiones pendientes en el Frente Amplio es el eventual cambio en la representación de los sectores en el Plenario Nacional en función de sus resultados en las elecciones internas. 

Hasta ahora todos los grupos tenían asegurada su presencia en ese ámbito por el solo hecho de presentar una lista de candidatos en los comicios. Pero, si prospera la fórmula promovida por los sectores mayoritarios, se implantaría un umbral mínimo de votos a alcanzar para integrar el Plenario. 

El tema genera descontento en los grupos más chicos. Unas 20 agrupaciones pequeñas advirtieron este viernes mediante una carta que, si eso prospera, sectores históricos que contribuyeron a fundar al Frente Amplio quedarían sin representación interna. 

Entre los firmantes está Compromiso Frenteamplista - Lista 711, liderado por el ex vicepresidente Raúl Sendic, Baluarte Progresista de Humberto Castro, Movimiento Cambio Frenteamplista-5005 y el grupo Izquierda Abierta. 

“Estamos seguros que la insistencia en modificar la integración del Plenario obedece simplemente a la estrategia de generar condiciones para que cinco o seis sectores tomen las decisiones por el resto”, afirmaron. 

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