Como la vieja película de Peter Sellers, Peñarol gozó de su noche inolvidable en Santiago de Chile luego de haber eliminado a Universidad Católica y de clasificar a las semifinales de la Copa Santander Libertadores luego de 24 años.
El Hotel Sheraton San Cristóbal se colmó de hinchas aurinegros, por lo que la gerencia debió intervenir y no dejarlos entrar.
Ese mismo sitio había sido lugar de festejos en 1982 cuando Fernando Morena le anotó en la hora a Cobreloa y los aurinegros lograron su cuarta Copa.
Si bien los jugadores en el hotel tuvieron su festejo íntimo y mesurado, varios dirigentes y allegados al club lo disfrutaron de otra manera.
La sonrisa de Antonio Pacheco, –el capitán que no pudo ser porque no entró–, y el grito al abrir la puerta del camarín esperando al Lolo Estoyanoff para que se fuera el ómnibus del estadio, fue un resumen de todo.
“¡Che! ¿¡Qué te crees!? ¿¡Que hiciste el gol de la clasificación!?”, le gritó a viva voz el Tony a su compañero quien hablaba con algunos medios extranjeros. Todos lo esperaban para irse.
En el hotel, los cánticos no se hicieron esperar. Sobre todo, cuando llegó tras la cena el técnico Diego Aguirre, quien recibió más abrazos que el día en que se casó.
Su hermano Álvaro, tenía pegada como si fuese su piel, la camiseta con la que Diego hizo el gol de la finalísima de 1987 ante América de Cali aquí mismo en Santiago.
Dialogó con varios dirigentes, se tomó una fotografía con el empresario y representante Jorge Chijane a pedido de este, y luego se paró para ver en un plasma gigante los goles del partido con cierta emoción.
La alegría del presidente
El presidente Juan Pedro Damiani no paraba de abrazar gente: “Cuando Diego (Aguirre) empezó, me dijo: ‘Juan, voy por la Copa’. Le dije: ‘Bueno, me encanta que pienses en grande porque a mí también siempre me gustó pensar así. Espero estar a la altura de tus circunstancias y poder reforzarte dentro de lo que podamos sin hacer locuras”, indicó Damiani a El Observador.
Y agregó: “Como dice el famoso libro del vicepresidente de Barcelona, la pelota no entra por azar. Ante Católica podíamos haber quedado afuera porque la pelota pegó en los palos, pasó cerca del arco y no merecía perder. Hay todo un trabajo detrás. Se dio un triunfo a lo Peñarol. Estos guiones, si los pudiera hacer un dramaturgo, sería justito. Así, 2-0 abajo, y justo llegó el gol del Lolo faltando poco. Una cosa de locos”.
También indicó que “(José) Mujica nos felicitó a Ricardo Alarcón y a mí por lo que estamos haciendo por el deporte. Y eso es una satisfacción para mí. Que te lo diga el presidente de la República es una gratificación. Ahora hay que disfrutar, a descansar y tomar algún caliborato con todos los muchachos que están por acá, porque vale la pena”.
Damiani recordó que “había un amigo que me decía que la mayor virtud que tenía él, era disfrutar en el momento. Y a veces es difícil disfrutar en el momento. Por eso me quiero concentrar en disfrutar esto y abrir los ojos, los oídos y el corazón para ver en dónde estamos: entre los cuatro mejores de América. Creo que nadie pensaba que podíamos llegar. Había que arriesgar y estamos peleando en los dos frentes. De repente, nos quedamos con las manos vacías. Pero ya está, Peñarol está. Peñarol volvió. Lo dice el mundo y lo dice América”.
Consultado por El Observador acerca de qué opinaba sobre los dichos de Juan Ramón Carrasco acerca de que Peñarol no jugó a nada en la primera fase de la Copa y que luego se le abrió la suerte, el presidente mirasol dijo: “Carrasco es un loco lindo. Lo aprecio porque es frontal. Pero seguramente debe haber hablado de suerte por los líneas que tuvo en el clásico. La suerte la tuvo él, no nosotros”.
Aniversario glorioso
Santiago de Chile volvió a amanecer este viernes con el cielo encapotado. No es el smog que antes cubría de manera increíble esta ciudad. Hoy, el 90% de los automóviles tienen un dispositivo catalítico que no los deja llenar la atmósfera de humo.
Y justamente este viernes se cumplieron 45 años de una de las gestas más increíbles que logró Peñarol en su rica historia.
El 20 de mayo de 1966, los aurinegros perdían 2-0 la tercera final de la Copa Libertadores de América ante River Plate de Argentina y lograron dar vuelta el encuentro.
Pero dos goles de Spencer, uno de Abbadie y otro de Rocha le dieron forma a la hazaña aurinegra, para un 4-2 histórico.
De alguna manera, este plantel de Peñarol, el que está nuevamente en una semifinal de la Copa, lo recordó este viernes en Santiago.