Cuando un equipo recibe una figura de reconocimiento mundial es de esperar que todos se cuelguen del hombro del ídolo. Lo miran distinto. Para el común denominador de los hinchas es una especie de "enviado", el dueño de un poder capaz de resolver todos los problemas. Y esperan que los salve.
La Forlandependencia
Peñarol no tiene ideas ni claridad de juego y solo se espera el remate salvador de Diego