2 de noviembre de 2012 21:38 hs

Buenas nuevas para Estados Unidos, que logrará zanjar en poco tiempo y a través de una acuerdo político su déficit fiscal. Malas nuevas para Europa, que deberá lidiar con el estallido de la crisis en Francia. Y pésimos augurios para el mundo, con un colapso de la economía japonesa, que arrastará al resto de los países a una guerra de divisas sin precedentes en la historia. Uruguay, mejor preparado, se encuentra en una situación como pocos para adapatarse a los cambios de la próxima década y diferenciarse a nivel regional.

Esas fueron las principales proyecciones del prestigioso economista estadounidense John Mauldin, en una conversación mantenida con El Observador durante su estadía en Montevideo, para la conmemoración de los 10 años de la CFA Society de Argentina y Uruguay.

Mauldin está a cargo de Mauldin Economics, un prestigioso centro de investigación y análisis de coyuntura que asesora a los principales fondos de inversión en el mundo. Además es autor del best seller de The New York Times, Final del Juego, que desde principios de 2011 se adelanta a los principales acontecimientos sucedidos en la crisis europea.

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“El principal problema económico en el mundo es el déficit estadounidense y cómo se resolverá”, dijo Mauldin. Y se mostró confiado en que una vez concluida la contienda electoral, “se va a llegar a un gran acuerdo a nivel político, que implicará un menor tamaño del Estado y más impuestos en términos del PIB (Producto Interno Bruto)”. Si EEUU no lo logra, bromeó, “voy a tener que venir a poner mi dinero en Uruguay”.

Según Mauldin, el acuerdo se dará independientemente del resultado de los comicios. Pero un triunfo de Romney –especialmente si obtiene mayoría en el senado– “facilitará el ajuste”. Como resultado, “el dólar se fortalecerá muchísimo”, señaló Mauldin, en un proceso que empezará “en los próximos seis meses”.

Sostuvo además que esa apreciación será beneficiosa para países como Uruguay, cuya competitividad en la producción de alimentos se verá fortalecida y al mismo tiempo, verá reducir los costos energéticos por una baja en el precio del petróleo.

Sin embargo, advirtió que no será el fin de la guerra cambiaria. Según Mauldin, “la guerra todavía no ha comenzado”. El punto de partida será dentro de cuatro años, con el “colapso de la economía japonesa”. El experto entiende que la única salida de Japón será la emisión monetaria y una mayor relajación de su política de tasas.

“El yen va a caer entre 50% y 70%, y eso no va a hacer feliz ni a los coreanos ni a los chinos ni a los brasileños”, pronosticó. Y agregó, “va a ser la peor guerra cambiaria de la historia y sus consecuencias van a ser muy malas”.

El fin del juego

En su libro, Mauldin señala que el “superciclo de la deuda” está llegando a su fin. Preguntado al respecto, señala que “Europa está viendo el final del juego, con cinco países que perdieron la capacidad de acceder por sí mismos al mercado”.

Sin embargo, lo peor de la crisis europea todavía no se ha dado. “En los próximos dos años vamos a ver a Francia en los titulares de los diarios”, presagió. Los problemas estructurales que hoy muestra van a llevar a la economía gala por el camino de Grecia y España.

“Ese va a ser el verdadero momento de la crisis para Europa, porque sin su gran socio, va a ser demasiado para los alemanes”, explicó Mauldin.

Mauldin prevé que la crisis en Grecia y España terminará en un dafault. Sin embargo, no ve el mismo camino para Francia. “Todavía está a tiempo para realizar una inmensa reestructura, mucho mayor de la que vemos en el resto de los países europeos”. De todos modos, advierte una pérdida de su calificación de riesgo AAA e incluso AA.

Aun así, Mauldin se muestra optimista respecto al futuro de la moneda única europea. “Desde el punto de vista económico, es una estupidez pensar en la supervivencia del euro. Pero se trata de una cuestión política y no económica. Desde esa perspectiva, los europeos quieren el euro y lo van a defender”, aseguró.

Esa será una fuente de volatilidad para los mercados “durante años”, explicó Mauldin. “No podemos detener la volatilidad, solo adaptarnos a ella mediante la diversificación de portafolios”, explicó. “Hay que encontrar países que respeten las inversiones en capital, que cumplan la ley y den seguridad”, sostuvo. Y agregó, “Uruguay es un ejemplo de esas características”.

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