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La historia de Marichal: de la canchita de Mevir a capitán de Ligüera y vivir las finales

“Me mentalicé, me dije ‘esta es mi oportunidad’, y afronté lo que tenía que afrontar”, dijo a Referí el juvenil Nico Marichal, quien dejó su pueblo para cumplir su sueño en Nacional y que, tras su primer partido como titular, tiene expectativa por las finales

Nicolás Marichal, juvenil del Club Nacional de Football

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03 de abril de 2021 a las 05:03

El teléfono sonó una vez, dos veces... Aquella mañana del sábado 11 de enero de 2020, en la casa de su familia en Sarandí del Yi, Nicolás dormía, pero, ante la insistencia, contestó. Del otro lado lo llamaban desde Montevideo, desde Nacional. Tenía que irse de urgencia a la capital porque un jugador estaba en duda para ese día y lo necesitaban en el plantel de Gustavo Munúa.

Así comenzó el día del primer debut en Primera de Nicolás Marichal, el no oficial, en el recordado partido ante River Plate de Marcelo Gallardo por la copa de verano del año pasado que terminó 4-4.

El zaguero juvenil tricolor, que el domingo tuvo su estreno como titular en el equipo de Martín Ligüera, tiene grabado en la memoria ese momento, por lo que significó su estreno y porque ese día tenía planeado hacer un asado con sus amigos para ver el partido y lo terminó jugando.

“Se me dio de la nada, porque yo no estaba en esa pretemporada”, recordó a Referí. “Fue un día que Hugo Magallanes se sintió mal y me llamaron. Fui con el plantel a Punta del Este y se me dio la oportunidad de jugar el segundo tiempo”.

“Estaba planeado hacer una asado esa noche”, agregó. “Yo estaba en el pueblo y en la mañana me llama el coordinador de Formativas, Sebastián Taramasco, diciéndome que me tenía que ir para la capital porque me precisaban, aunque no estaba segura la baja de Magallanes, porque solo se había sentido mal. Pero por las dudas tenía que estar ahí”.

Nicolás Marichal, juvenil del Club Nacional de Football

A las corridas, tuvo que organizar el viaje y salir para Montevideo. “Fue una cosa de locos. Estaba durmiendo y cuando le dije a mis padres no lo podían creer. Armé el bolso rápido y arranqué”.

De Sarandí del Yi a Montevideo hay 222 kilómetros, unas tres horas de ruta. Y no hay ómnibus a cada rato. “Arranqué en un taxi del pueblo con mi viejo, que es amigo del taxista, y a eso de las 12 y media ya estaba en Los Céspedes, almorcé, descansé y a las 17 arrancamos para Punta del Este”, comentó.

Y así se dio su debut en Primera de forma no oficial. Ingresó para el segundo tiempo del partido que terminó ganando Nacional en los penales. “Estaba planeado mirar el partido con una picada y un asadito de noche, tranqui, y terminé jugando, gracias a Dios”, recordó.

Capitán de Ligüera

Marichal, de 20 años recién cumplidos, llegó a los tricolores a mediados de 2018. Pato López, uno de los captadores del club, lo vio mientras jugaba con Nacional de Sarandí del Yi ante Quilmes de Florida por la Copa de Clubes de OFI. Con 17, el juvenil de 1,86 metros, se destacaba en el duro torneo del fútbol del interior.

Tras una primera prueba de un día en marzo de ese año, más otros tres días en Semana de Turismo, el club lo fichó y recaló en la Tercera de Martín Ligüera, el hoy DT de la Primera del club.

“Con Martín, desde que arranqué a hablar con él como técnico de Tercera, tengo la mejor relación. Desde que me habló siempre me dejó las cosas claras, es un tipo que no se casa con nadie, si te tiene que decir las cosas te las dice sin ningún problema”, dijo sobre quien ha sido su entrenador desde que llegó al club.

De Ligüera, quien también vivió el pasaje del pueblo a Los Céspedes, siendo aún más chico que Marichal, valoró su cercanía. “Siempre se te arrima a hablar. Él ya entiende todo, fue jugador y sabe lo que uno piensa. La relación que tengo con él es bien de bien”.

“Es más, no tiene nada que ver, pero en Tercera me eligió como capitán y eso lo valoro mucho, porque me da otro plus. Viniendo desde el interior, estando dos años en Nacional y después subir y que me elijan de capitán, es algo muy lindo, y que no me lo esperaba”, agregó. “El tipo es tremenda persona, siempre te está apoyando y dando una mano en lo que sea”.

La confirmación de Ligüera como técnico de Primera ilusionó de una forma especial a Marichal y a sus compañeros de categoría, ya que saben que el DT que los dirigió y los conoce, ahora está en el equipo principal y puede confiar en ellos.

Ligüera en su primera práctica

“Es así”, reconoció Nico. “El primer día, cuando vimos que sumió como nuevo entrenador de Nacional, lo comentaba con compañeros y estábamos felices por él, veíamos que el cuerpo técnico que hace un año teníamos en Tercera estaba en Primera, y era como diferente. Como que nos daba otro plus, con más ganas de entrenar. No sé por qué”. 

Lo que dijo Ligüera sobre Marichal: “Nicolás es un jugador que conocemos muy bien.Fue capitán nuestro en la Tercera división del año pasado. Tuvo la posibilidad de ascender y tuvo la oportunidad contra Deportivo Maldonado, un equipo complicado con delanteros de mucha experiencia. Y hubo momentos del equipo con mucha tensión, por lo que se jugaba el equipo, y la verdad que quedamos muy conformes con su rendimiento, tuvo un partido muy aceptable. Tuvimos que mandarlo a la cancha y la verdad que respondió”, dijo el DT Martín Ligüera en la conferencia de este viernes.

“Veníamos dolidos de una derrota 4-0 en el Parque, pero como él (Ligüera) nos conocía pensamos que era nuestro momento. No de demostrar más de los que sabemos, porque por algo estamos ahí, en Primera, pero otro plus, porque conocíamos al técnico y siempre te está dando para adelante. Él en Tercera nos enseñó muchas cosas que hoy en día los tomamos en cada entrenamiento y verlo ahí te emociona, te das cuenta que lo que un día te enseñó, te ayuda”, comentó.

Los debuts y las diferencias de Primera

Más de un año después de aquel estreno en el Campus de Maldonado, Marichal tuvo su debut, ahora sí oficial, en Primera el pasado 8 de febrero ante River Plate en el Gran Parque Central, cuando entró en los minutos finales de la victoria por 3-0.

“Fue muy lindo, pero al principio estaba nervioso porque era mi debut, algo que vengo preparando desde que estoy en Nacional y que soñas desde chiquito, desde que está atrás de la pelota, que vas a la canchita a jugar, ves los jugadores y ves fútbol. Deseas debutar en un club grande como es Nacional”, comentó.

“Jugué pocos minutos, pero con la confianza de los compañeros y a medida que iba teniendo roces y tenía la pelota, como que me afiancé, me solté y me sentí cómodo. Por más que hayan sido siete minutos, para mí alcanzó y fue mucho para cumplir mi sueño que tanto deseaba”, dijo el zaguero que tuvo su debut de la mano de Jorge Giordano, con quien no tuvo charlas cuando estuvo bajo su conducción.

Nicolás Marichal, juvenil del Club Nacional de Football

Al respecto, señaló. “Con Jorge no tuve nunca una charla mano a mano. No era mucho de acercarse a los juveniles, por lo que veía yo, capaz que estoy errado, porque conmigo nunca habló. Sí después de debutar me preguntó cómo me sentí y esas cosas, pero hasta ahí nomás”.

Y el pasado domingo tuvo su debut como titular ante Deportivo Maldonado en el Campus, la cancha en la que más partidos ha jugado en Primera.

Ante la baja de último momento de Armando Méndez, Ligüera, que podía haber colocado a Alfonso Trezza en el lateral y pasado a Mathías Laborda a la zaga, confió en colocar a Marichal desde el arranque y en un partido en que los albos se jugaban la Anual.

“Al principio no tenía ni idea de que iba a jugar”, contó. “Quince minutos antes de salir para el estadio tuvimos una charla técnica y ahí Ligüera dio el equipo y estaba en el once titular. Al principio me emocionó, estaba muy feliz de que iba a tener la oportunidad, pero a la vez estaba muy nervioso por lo que nos jugábamos. No era una final pero era la última chance que nos quedaba, por decir así, para ganar la anual y que dependía de nosotros”.

Ya en el vestuario del Campus, sus compañeros comenzaron a acercarse para darle palabras de aliento y tranquilidad. Así pasó Agustín Oliveros, Guzmán Corujo y otros jugadores. “Fueron para darme confianza, tranquilidad, y decirme que hiciera lo que sé hacer y que no inventara nada más. Me apoyaron, obviamente”.

Tras el partido, que terminó con triunfo 2-1, el juvenil hizo su evaluación. “Creo, con toda la humildad, que hice las cosas bien”, comentó. “Por momentos sé que estuvimos muy concentrados y que hubo un momento del partido que nos atacaban y era con muchos pelotazos. También por momentos, capaz que el nerviosismo del principio me jugaba en contra, pero al comenzar a tocar pelotas y afianzarme más, como que me fui soltado y ya estaba más tranquilo”.

Jugar en Tercera no es lo mismo que en Primera, reconoció Marichal, quien señaló que aún no ha podido demostrar su estilo de juveniles y que en la máxima categoría debe hacer un juego más cauteloso. “En formativas siempre intento salir dribleando, por decirlo así, cuando veo el espacio me mando. Pero en este partido nunca se me dio eso. Creo que solo al principio, que arranqué en una y Batista me chocó y me hizo falta. Pero después no tuve ninguna, capaz porque tenía miedo de hacer las cosas mal o sabiendo que si me la roban ah van derecho al gol y puede costar caro”.

Además, admitió que en la principal categoría es más habitual despejar balones. “Creo que ahora reviento más la pelota que en formativas. No me gusta reventarla, siempre me gusta pararla, salir jugando, pero en Primera es diferente, es otro nivel de jugo, nadie te regala nada. Si la parás, en dos segundos lo tenés encima al delantero, y, como dije, si me la roban van derecho al gol y juega en contra mío”.

El pueblo y la capital

Al hablar con Marichal, en varios momentos menciona al pueblo, su Sarandí del Yi natal, de donde también mantiene su tonalidad, con mucho orgullo. “Es lo que más quiero”, dijo. “Porque desde chiquito siempre estuve ahí, toda mi infancia fue ahí, en el barrio, en las cooperativas de viviendas de Mevir, donde vivo yo y viven mis viejos hasta ahora”.

“Lo he dicho y lo sigo diciendo, que estoy en Montevideo solo porque me gusta lo que hago y estando en Nacional, que cualquiera aprovecharía la oportunidad. Pero si no fuera por esto, estaría en el pueblo con mi familia porque es lo que más quiero”, destacó.

Desde la capital se proyecta a su tierra para recordar su pueblo y su infancia, con una placita a media cuadra y una canchita a dos. “Volver al barrio para mí es lo más lindo” expresó. “Si iba al centro o al parque del pueblo, era porque había festival o para salir los fines de semana, pero si no, todos los días de semana después de la escuela era ir a la placita, o al barrio de al lado a jugar con amigos en la canchita de Mevir. Toda la infancia ahí”.

En la cooperativa tenía todos los amigos bien cerca. “El barrio estaba lleno de gurises, unos 10, todos los días, jugando a la pelota, a poliladrón, la escondida, la bolita o al trompo, lo que sea. No te aburrías ni a palo, siempre hacías algo”.

Con todo ese apego a su comunidad, la llegada a la capital no le fue fácil pero la ha “llevado bien”, señaló. “Nunca me gustó Montevideo. Yo tengo tres hermanas que viven hace 12 años acá y yo venía a visitarlas con mi madre y ya no me gustaba, porque el viaje me aburría, son como tres horas y no aguantaba”.

Dos años y medio en la gran ciudad le sirvieron para adaptarse, a pesar de que no le gustan las aglomeraciones, el tránsito y el ruido.

Vive con una de sus hermanas, que se encarga de la cocina en la casa. “Yo de cocinar, nada. Cuando estoy solo me arreglo con arroz, unos fideos con huevo duro, pero otra cosa no… Mi hermana se encarga de la cocina y yo solo la ayudaré a picar alguna cebolla o morrón, pero de la olla se encarga ella”.

También quiere retomar las clases. En Montevideo solo estudió en el primer semestre y es estos últimos dos años se inscribió, pero luego no pudo concurrir. “Tengo que terminar los estudios, estaba haciendo un curso de Deporte y Recreación, que quedé en cuarto, y sé que algún día tengo que terminarlo porque es algo importante y a la larga me puede servir”.

A medida que fue subiendo de categoría, las idas a Sarandí del Yi no son tan frecuentes como lo eran en el primer año, cuando iba cada 15 días cuando tenía libre los domingos.  “Ahora no soy mucho de ir. Y más que nada por el tema del virus, no quiero ir a la casa de mis viejos por las dudas, porque ando en Montevideo, la cosa está complicada y no quiero llevarlo allá y contagiarlo”, agregó.

Extrañar a la la familia, el pueblo y el barrio, ha quedado en segundo plano ante la gran oportunidad de cumplir su sueño como futbolista. “Me puse en mente que tenía que aprovechar la oportunidad que se me había dado, que muchas personas quisieran estar donde yo estaba al principio. Me mentalicé, me dije ‘esta es mi oportunidad’, y afronté lo que tenía que afrontar”, dijo el juvenil que está “expectante” por jugar las finales del Uruguayo.

Otra novedad: la selección sub 20
“Es algo nuevo para mí porque nunca estuve en una preselección ni en una selección”, dijo Marichal, quien este año fue convocado por primera vez para entrenar con la sub 20 de Uruguay. “Es algo que me tomó por sorpresa porque no pensaba que iba a estar. Es algo muy lindo, te ayuda, porque aprendes cosas nuevas, conoces lugares. Yo al Complejo nunca había entrado. Había ido una vez con un amistoso que jugamos con Sarandí del Yi, pero fuimos a la cancha nomás y de ahí nos fuimos. No había entrado al comedor ni a los vestuarios, y conocer lugares nuevos obviamente siempre es lindo, y más haciendo lo que te gusta”.
El juvenil entrenó en marzo durante tres semanas hasta que separó la actividad por la pandemia. Ahora, se ilusiona con ponerse la celeste. “El Sudamericano capaz que se juega después de la mitad de año y el Mundial ya está descartado”, comentó. “Me ilusiona por el hecho de vestir la celetes, porque yo creo que es el sueño más grande desde chiquito, estar en la selección uruguaya y vestir esa camiseta”.
El cambio de look
En juveniles, Nico se destacaba por su juego y por su frondoso peinado con rulos, hasta que le pasaron la máquina. “Tenía los pelos largos. Luego me lo rebajé un poco y pensaba en dejármelo crecer otra vez. Pero después que subí a Primera, me raparon y desde ese día dije que no me lo dejaba crecer porque demora fácil unos siete meses. Y no es solo dejarlo crecer, hay que arreglarlo. Ahora, cuando lo tengo largo, me lo corto. Pero esos rulos los tenía desde chico, y por ahí algún día me los dejo crecer”.
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