Fútbol > UN PILAR DE NACIONAL

La historia de Rafa García: el 5 de Nacional con el que Gallardo va a la guerra

Fue y vino a Nacional, asesinaron a su padre un mes antes de que debutara, los técnicos lo elogian, los hinchas lo idolatran y él deja el alma en cada pelota

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10 de octubre de 2019 a las 16:52

Pocos recuerdan que Rafa García le metió un gol a Nacional desde la mitad de la cancha, jugando para Rampla Juniors. Fue en el Apertura 2010 y la “víctima”, el golero Rodrigo Muñoz. En aquel momento, fiel a los colores de su corazón, el Rafa no festejó ese gol que bien podría haber sido elegido por la FIFA para el premio Puskas. Se dejó abrazar por la euforia de sus compañeros rojiverdes y bajó la cabeza. Y eso que nunca había jugado en el principal equipo tricolor y pocos lo conocían. Pero el respeto por el club que lo cobijó durante su etapa juvenil es algo que le inculcaron en su casa desde siempre. Hoy, nueve años más tarde, es uno de los símbolos del equipo que dirige Álvaro Gutiérrez y que lidera el Clausura y la Tabla Anual del Campeonato Uruguayo.

Este miércoles marcó (con tanta suerte como decisión para pegarle de primera) el gol del triunfo de Nacional frente a Danubio y el fin de semana anterior metió un cambio de frente de 40 metros para Chory Castro que terminó en la apertura del marcador frente a Boston River. Hay hinchas que están paladeando el dulce de las victorias y que suelen exagerarlo todo, lo apodaron Pirlo, como el elegante italiano que jugó en Milan, Inter, Juventus y la selección azurra.

Pero la historia de Rafa García está cargada de sinsabores, de idas y vueltas, de trancazos y de sangre. Se puede decir que a los 30 años, después de pasar por clubes de Uruguay, México y Argentina, su lugar en el mundo es Nacional, donde ganó tres campeonatos uruguayos: en las temporadas 2011-2012 (jugó dos partidos en el Clausura), 2014-2015 (disputó 14 partidos en el Apertura y luego se fue a Morelia) y en 2016. En ese torneo especial integró el equipo titular en dos encuentros y fue suplente en los otros 12.

García se formó en la cantera tricolor y con 21 años, sin debutar en Primera, fue cedido a Rampla Juniors, donde jugó la temporada 2010-2011, dirigido entre otros por Jorge Giordano, actual secretario técnico de Nacional. Regresó del préstamo para la temporada 2011-2012, cuando a los tricolores los dirigía el argentino Marcelo Gallardo. En enero de 2012 apareció en el mediocampo junto a Santiago Romero y Maximiliano Calzada durante un clásico por la Copa Bimbo. El partido terminó 1-1 y ganó Peñarol por penales, pero García no falló y convirtió el suyo. Fue su debut, aunque en un partido no oficial.

El Observador calificó su actuación con 6 puntos y el siguiente juicio: "Gran despliegue en el mediocampo y cuando expulsaron a Abero pasó a la zaga cumpliendo buena labor". Empezaba ya a mostrar su ductilidad para jugar tanto de volante como de zaguero. Aquel año recibió un gran elogio de Gallardo, quien empezaba su recorrido como entrenador, el que lo ha llevado a convertirse en el mejor de América en la actualidad: “Si voy a la guerra, voy con Rafa García” expresó.

Un mes antes de su debut en Nacional, García sufrió una terrible pérdida. Su padre, Roque, que era taxista en Maldonado, fue asesinado de un balazo en la cabeza mientras cumplía su labor. "Uno siempre trata de estar fuerte y salir adelante con todo", expresó el jugador a Referí en 2016. Cuando festejó algún gol importante mirando al cielo, reconoció: “La primera imagen que se me vino a la cabeza es la de  mi padre, siempre pienso que me está observando desde el cielo".

A mediados de 2012 salió nuevamente de Nacional, esta vez para jugar en Fénix, donde fue titular con el técnico Eduardo Favaro y compartió equipo con el panameño Luis Mejía, hoy compañero en los tricolores.

Regresó en 2013 a Nacional, con otro argentino como DT: Rodolfo Arruabarrena. Con él jugó poco y tampoco tuvo mucha participación con el siguiente, Gerardo Pelusso. Pero en el Apertura 2014, con la llegada de Álvaro Gutiérrez, García se sintió por primera vez protagonista de primera fila en el principal equipo de Nacional. En el clásico que Nacional ganó de atrás con aquel gol de tiro libre de Álvaro Recoba, García corrió y le habló al golero Pablo Migliore antes del remate del Chino: “No me gusta que me falten el respeto, ni a mis compañeros. Hablamos algunas cosas, pero queda en la cancha. No me gustan las tomadas de pelo", dijo el volante a Referí. Y terminó de ganarse a los hinchas.

El Guti le encontró un lugar en la zaga y su sólida actuación lo puso en la órbita del Morelia de México. En enero de 2015 metió su primer pase importante, pero la historia no terminó de la mejor forma. En abril de ese año se rompió los ligamentos. Unos meses después estaba otra vez en Los Céspedes, para recuperarse de la grave lesión, pero no jugó en el equipo de Gustavo Munúa, y en enero de 2016 se fue a Defensa y Justicia de Argentina. Antes de irse firmó contrato por dos años con los albos.

A medidados de 2016 estaba otra vez en Nacional para jugar el Uruguayo Especial. Disputó dos partidos con Martín Lasarte y fue campeón. Al cabo del partido que los tricolores le ganaron 1-0 a Boston River y dieron la vuelta, un abrazo con lágrimas en los ojos entre Lasarte y García emocionó a todos: "Simplemente Martín ha demostrado ser una persona espectacular. Le agradecí que me haya dado la oportunidad de salir campeón uruguayo por tercera vez. Uno no se puede olvidar que hace seis meses no estaba en Nacional y si volví al club fue pura y exclusivamente por un grupo de personas de las que el principal responsable es Lasarte junto con el profe (Marcelo) Tulbovitz. Hay que ser agradecido", dijo el jugador a Referí.

El técnico, en tanto, expresó: “Rafa me transmitió una cuestión media íntima de él, muy profunda. Fijate que no jugó mucho y sin embargo fue superimportante. Donde había fisuras siempre estuvo ahí al firme, empujando, desde su lugar, sin quejarse, y al final me imagino que le desbordó todo”.

Atlético Tucumán fue su destino en julio de 2017. Se fue a préstamo por un año y sin cargo, un gesto que tuvo el club con el jugador-hincha. "Si hubiésemos avanzado en la Copa Libertadores no me hubiera ido. Se había generado una ilusión linda, porque esta Copa en particular me parece que no hay un equipo que rompa todo”, expresó García en aquel momento. Además, había perdido el puesto en el equipo con el juvenil Agustín Rogel.

El año pasado con el equipo argentino le ganó 1-0 a Peñarol por la fase de grupos de la Libertadores 2018, triunfo que prácticamente eliminó a los aurinegros de la Copa. La eliminación del equipo uruguayo se consolidó una fecha después.

Al cabo del préstamo, en julio de 2018, regresó a Nacional. Desde entonces, no lo saca nadie del equipo. Jugó siempre con Alexander Medina y volvió a hacerlo con Gutiérrez, quien ahora lo necesitó de volante: "Si no tenés a un 5 que sea defensivo y que se ocupe de hacer los relevos, Viña no subiría tanto o los otros volantes no se irían tanto. Entonces sabiendo que está, en este caso el Rafa, vos sabés que podés atacar con los dos laterales", manifestó el Guti.

Y ahí está el Rafa, jugando con el corazón en la mano y festejando sus goles con el alma. Aunque sean pocos, con la camiseta tricolor en el pecho los grita como ninguno.

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