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27 de junio 2018 - 5:00hs
Enviado a Rusia
Edinson Cavani es el máximo símbolo de entrega de la selección uruguaya de los tiempos que corren. Ni Diego Lugano, ni el Ruso Pérez, ni el Cacha Arévalo Ríos. No. Nadie se ha sacrificado tanto por la camiseta en el actual proceso de selecciones como el Matador.

Volante para potenciar a otros delanteros, defensor como arma estratégica del entrenador, Cavani fue durante muchos años un jugador dispuesto a asumir todo tipo de roles diversos a los de su esencia de delantero centro. Ha sido un ejemplo de solidaridad sin par.

Durante mucho tiempo, en vez de señalársele su condición de obrero, de delantero-gladiador, debió soportar críticas de hinchas que le exigían goles.

Por eso en más de una ocasión se lo vio haciéndole gestos desafiantes a su propia hincha. El gol a Eslovenia en la despedida de Brasil 2014. El gol a Guatemala en la despedida para la Copa América 2015.
No respondió con goles en las Copas América de 2015 y 2016 cuando los ojos se posaron en su rol de 9 ante la ausencia de Luis Suárez, primero por la suspensión que le dejó la mordida del Mundial de 2014 y luego por una lesión. En el propio Mundial de Brasil, se desdobló entre el 9 que intentó tapar la ausencia de Suárez (un gol de penal a Costa Rica, poco y nada contra Colombia) y el defensor que anuló en silencio a Steven Gerrard y Andrea Pirlo.

Pero todo cambió en el curso de las Eliminatorias para Rusia 2018. Aquel gol a Perú en el Centenario que valió un 1-0, lo congració definitivamente con la gente. Fue como un gol cargado con una catarata de recuerdos de todos sus piques explosivos en defensa para recuperar pelotas que otros delanteros miran a 30 metros con las manos en las rodillas.

Cavani es, con luz, el máximo anotador de Uruguay en el ciclo mundial que se está cerrando en Rusia. Desde que terminó el Mundial de Brasil suma 21 goles contra 12 de Luis Suárez y seis de José María Giménez. Por eso era clave que anotara contra Rusia el lunes en Samara. Porque ante Egipto fue el mejor de mitad de cancha en adelante pero no ligó nada: el golero le sacó un bombazo y el palo un gran golpeo de tiro libre. Contra Arabia redondeó otra buen partido desde la entrega y la gestión de la pelota. Solo le dieron un pase de gol decente y remató forzado, mal.

Por eso contra Rusia empezó a hacerse 10 o 15 minutos para él. Una vez en 11 años de selección. Desperdició un par de chances claras hasta que pescó un rebote y se convirtió junto a Luis Suárez en el segundo uruguayo que anota en tres mundiales diferentes (le había hecho una Alemania en el tercer puesto de Sudáfrica 2010 a pase de Suárez y uno a Costa Rica de penal, tras falta sobre Diego Lugano).
Y para la defensa de Portugal no será lo mismo tener que marcar a dos de los mejores delanteros del mundo en racha.
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