El Observador | Daniel Supervielle

Por  Daniel Supervielle

Periodista, analista, director de comunicación estratégica y política de CERES
3 de febrero 2024 - 5:01hs

La rambla de Atlántida se llenó de música con el recital gratuito de Jorge Drexler, el renombrado trovador uruguayo, que se presentó ante 35 mil personas en un evento organizado por la intendencia canaria la cálida noche del 30 de enero.

En los últimos años el escenario ubicado en la manzana 0, frente a Prefectura se convirtió en un espacio de mega recitales en el marco del programa Canelones Suena Bien, donde artistas populares de la talla de No Te Va Gustar, Jaime Roos, Luana y otros se presentan para los vecinos de Costa de Oro.

Antes de arrancar con la canción "Deseo", Drexler detuvo el recital por un instante. Miró al público y no ocultó su sorpresa: "¡Qué locura!", dijo. Nunca había tocado para tanta gente, ni en Uruguay ni en ningún otro lado. Para Drexler, presentarse ante su público, su familia, cerca del lugar donde pasó la adolescencia y ante esa multitud significaba un hito. Algo que recalcó reiteradamente junto al agradecimiento al departamento de Canelones que lo convocó. Al finalizar se fundió en un abrazo con el jefe comunal Yamandú Orsi, precandidato a la presidencia de la República por el Frente Amplio.

Ofreció un variado repertorio, desde éxitos como "Transporte" hasta canciones más recientes como "Algoritmo". Uno de los puntos culminantes fue "Tinta y Tiempo", una muestra de sus dotes para la composición.

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Cada canción era una demostración de su versatilidad. Por algo triunfa en el mundo hispano parlante y gana premios todos los años. Tal vez en sus letras utiliza metáforas predecibles, pero a él le sientan bien, le hacen bien.

También tocó "Al otro lado del río", la canción de la galardonada película “Diarios de motocicleta" (2004), en la que el mexicano Gael García Bernal interpreta el papel de Ernesto "Che" Guevara cuando emprendió un viaje en motocicleta por América del Sur en la década de 1950. 

Drexler contribuyó a la banda sonora de esa película y ganó el Premio de la Academia al Mejor Tema Original en 2005, convirtiéndose así en la primera canción en español en recibir este prestigioso galardón. Es el único premio Oscar otorgado a un uruguayo en la historia, hasta ahora.

Durante los estribillos de “Al otro lado del río” la multitud se unió en coro, creando un momento inolvidable. La noche de Jorge Drexler en Atlántida fue una experiencia musical de primer nivel, con una banda de ocho músicos de varias nacionalidades arriba del escenario. Si buscaba una redención con el público uruguayo la obtuvo con creces. No se podía bajar del escenario de lo emocionado que se le notaba. La gente no se quería ir.

Lo anterior fue la crónica del recital. Pero hubo un antes que pinta lo que se vive en la costa en estas noches lindas de verano. Partí a Atlántida de Montevideo en auto por la ruta Interbalnearia. El peaje de El Pinar estaba abarrotado de autos lo que me llevó a preguntar si irían todos para el recital o si simplemente era el tráfico usual de un martes de nochecita rumbo al Este. El centro de Atlántida estaba lleno de gente, con las heladerías, las pizzerías trabajando bien y las mesas de los artesanos ofreciendo sus cosas. 

Me costó un rato estacionar, pero lo hice a unas diez cuadras de la entrada del lugar por donde se accedía al concierto gratuito. Mucha gente caminando con las sillas playeras y el termo bajo el brazo. Familias con niños en cochecito. No había público adolescente, más bien de treintañeros para arriba.

Caminé paralelo a la rambla junto a los vecinos que en un clima muy distendido se preparaban para ver el espectáculo. En un momento doblé a la derecha en una avenida que desembocaba unas cuadras más adelante en el arco de entrada de Canelones Suena Bien. 

A medida que me acercaba decenas de puestos improvisados, probablemente irregulares, vendiendo panchos, torta frita, empanadas, fernet con coca, cerveza casera, alfajores bajoneros, globos con formas y lo que se te ocurra. Como pasa en todo el país, se genera en torno a los eventos musicales una economía paralela que permite a muchos uruguayos hacer un peso extra. 

Lo vi en el Carnaval de Artigas, en el de Melo, en la Patria Gaucha y en las Criollas del Parque Roosevelt, para citar algunos. Pero la sorpresa fue al acercarme a la entrada, cuando vi al senador comunista Oscar Andrade tomándose selfies, igual que como lo hace el presidente Luis Lacalle Pou. 

Detrás suyo al menos dos carpas abanderadas con la lista 1001, y sus colores azules blancos y rojos. Era justo cuando la multitud doblaba el codo antes de entrar al predio del concierto. Allí parados de frente alineados había dos o tres filas de militantes que amablemente te abordaban con una tabla y unos papeles para firmar por el plebiscito para derogar la reforma de la seguridad social, aprobada trabajosamente en este período de gobierno. Los que no eran abordados en la primera línea lo eran en la segunda o en la tercera. Volvían a preguntar para firmar, dos y hasta tres veces. Lo hacían con mucha amabilidad y respetando el no. Era muy difícil pasar por el improvisado “retén” sin que te ofreciesen la posibilidad de firmar. 

El intento del Pit-Cnt —con el apoyo del Partido Comunista— de recolectar 270.000 firmas para un plebiscito en octubre podría tener consecuencias nefastas para Uruguay. Esto incluye un aumento significativo del gasto público debido a un incremento en las pasividades y la reducción de la edad de retiro, lo que demandaría recursos que el país no posee mientras la expectativa de vida crece año a año. 

Además, se prevén potenciales juicios al Estado por la confiscación del ahorro privado acumulado administrado por las AFAP, lo que podría resultar en costosas demandas. La propuesta sindical también implicaría un aumento de impuestos que afecta la inversión privada y la equidad en el sistema de jubilaciones, revirtiendo la unificación de subsistemas de pensiones y generando efectos regresivos en la distribución del ingreso. 
La prohibición del ahorro privado podría llevar a su reducción y a una segura pérdida del grado inversor de Uruguay, afectando la seguridad jurídica, el desarrollo del país en general y la imagen seria y confiable en el mundo que tanto costó construir durante este y los gobiernos del Frente Amplio. 

Estas son algunas de las preocupaciones que se plantean con respecto a la propuesta del Pit-Cnt, según un trabajo realizado por CERES recientemente viralizado en la red social X con más de 45 mil impresiones y decenas de comentarios a la hora de escribir esta columna.
En un momento en que la economía uruguaya muestra muy buenos índices, inflación baja, empleo alto, recuperación del salario real, estabilidad y credibilidad, hay un sector de uruguayos que quieren derogar una ley ampliamente discutida, consensuada y necesaria para el futuro del Uruguay: No claudican ni un segundo en el esfuerzo por hacerlo por más que lo que proponen fracasó en el mundo entero. En Argentina sin ir muy lejos. 
La democracia es así.

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