A los 18 años le dijo a sus padres que era gay (en ese momento era homosexual) y lo echaron de su casa. Un amigo que tenía una peluquería le dio un lugar donde vivir y le dio la posibilidad de aprender el oficio de peluquera. Hoy Romina Sosa tiene su local propio en la Teja.
“¿La persona trans solo puede prostituirse? No, chicas. Podemos hacer cualquier cosa"
Este viernes El observador acompañó a una mujer trans a la Marcha de la Diversidad
