Quizás el que comenzó involuntariamente con la discusión fue Gus Van Sant cuando en 1998 decidió filmó una versión idéntica, casi plano por plano, de la Psicosis mítica de Alfred Hitchcock. Muchos se preguntaron entonces: ¿por qué hizo eso un buen cineasta como Van Sant? ¿Era necesario que alguien reconstruyera milimétricamente Psicosis, otra vez? Y para esos muchos la respuesta fue un rotundo y gigantesco “¡No!”.
La no muy comprensible historia de las secuelas inútiles
Beetlejuice es el último ejemplo de la porfía en filmar más partes de un éxito