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La presión de China a Hong Kong

El régimen de Xi Jinping alienta una mayor integración y se teme que adopte medidas de control que perjudiquen de algún modo su autonomía

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06 de julio de 2019 a las 05:01

China deploró esta semana la violencia en Hong Kong, donde los manifestantes asaltaron el Parlamento de la ciudad, alimentando las expectativas de que se adopte una línea más dura en el territorio, a pesar de que en gran medida los detalles de las escenas de vandalismo no se difundieron en los medios de comunicación chinos.

Las protestas multitudinarias en la antigua colonia británica que comenzaron a principios del mes pasado llegaron a su punto álgido el lunes, lo que ha hecho que algunos pronostiquen que la policía adoptará una postura más dura, que la ciudad se verá forzada a someterse a un mayor control desde Pekín y que la dirigente hongkonesa Carrie Lam será obligada a abandonar la ciudad.

Pekín calificó la violencia como un “desafío manifiesto” al modelo de “un país, dos sistemas”, en virtud del cual se concedió a Hong Kong un alto grado de autonomía cuando fue devuelta a China en 1997.

“Expresamos nuestra indignación al respecto y lo condenamos enérgicamente”, dijo en un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores de China en Hong Kong.

Millones de personas han salido a las calles de Hong Kong en las últimas semanas para protestar contra un proyecto de ley de extradición que ahora está suspendido y que permitiría que la gente fuera enviada a China para ser juzgada en tribunales controlados por el Partido Comunista.

La reacción se produce en medio de un creciente resentimiento por el declive que, a juicio de muchos, están experimentando las libertades en Hong a medida que China estrecha su control sobre el territorio bajo el liderazgo del presidente Xi Jinping, quien advirtió hace dos años de que Pekín no toleraría que se pusiera en tela de juicio su autoridad en Hong Kong.

El periódico oficial China Daily, publicado en inglés y utilizado a menudo por Pekín para difundir su mensaje al resto del mundo, dijo que la mejor manera de tratar con Hong Kong era una mayor integración económica con el resto del país.

“La única manera de que (Hong Kong) pueda sostener el crecimiento económico y mantener la estabilidad es que integre aún más su propio desarrollo en el desarrollo general de la nación, sobre todo desempeñando su papel en el avance de la Iniciativa de la Franja y la Ruta y de la Gran Bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao”, dijo el martes pasado en un editorial.

La Franja y la Ruta es una cadena de puertos, ferrocarriles, carreteras, puentes y otras inversiones que conectan a China con Europa a través de Asia central y meridional.

“Ambos programas de desarrollo sirven como plataformas prácticas para que Hong Kong genere un mayor impulso al crecimiento que pueda traducirse en beneficios prácticos para los residentes locales”.

Línea más dura

Kenneth Ka-Lok Chan, profesor asociado de la Universidad Bautista de Hong Kong y exdiputado del grupo pro-democracia Partido Cívico, cree que Pekín apoyará a Hong Kong para que tome medidas aún más enérgicas.

“Se apoyarán en gran medida en la fuerza policial para restaurar la llamada ley y el orden, por lo que la policía se reforzará aún más en términos de agresividad contra los manifestantes”, dijo.
Mathew Wong, catedrático adjunto de ciencias sociales en la Universidad de Educación de Hong Kong, dijo que es probable que Pekín deje que las protestas se vayan diluyendo.

“Al igual que la Revolución de los Paraguas, la protesta no puede mantener la intensidad eternamente, especialmente cuando la opción de dejar que la policía los reprima está fácilmente disponible”, dijo, en referencia al movimiento a favor de la democracia Occupy Central, que se prolongó durante 79 días en 2014 antes de que la policía disolviera a los manifestantes.

Wong también indicó que Lam no podía conservar su trabajo, pese a que Pekín la mantenga en su puesto por el momento para salvar las apariencias. El Gobierno central ha expresado repetidamente su apoyo a Lam y a su decisión del mes pasado de suspender la legislación sobre la extradición.

“Independientemente de si la iniciativa fue idea de ella o de Pekín, resulta fatídico que haya sido un desastre”.

Un diplomático occidental afincado en Pekín, que pidió que no se revelara su identidad, dijo que era significativo que el propio Xi no hubiera salido y ofrecido apoyo público a la dirigente de Hong Kong, manteniendo un perfil bajo mientras el territorio entraba en crisis.

Una “mano negra” 

China ha culpado a la influencia de la “mano negra” de los gobiernos extranjeros, especialmente de Estados Unidos y Reino Unido, por los disturbios en Hong Kong, una opinión que, según dijo un funcionario chino, se vio refrendada por la destrucción de la legislatura.

“Son los países occidentales los que los alientan. Es muy obvio”, dijo el representante, que pidió no ser identificado dada la sensibilidad del asunto.

En las redes sociales chinas, los usuarios inundaron las secciones de comentarios de los medios de comunicación estatales condenando la violencia y pidiendo a Pekín que respondiera con dureza, a pesar de que los medios de comunicación estatales no cubrieron por completo los disturbios y se bloquearon las imágenes en internet en China, cuya red es objeto de censura.

Pese a peticiones de mano dura en Twitter, llamando a la aplicación de la ley marcial, no ha habido ningún indicio de que las fuerzas del Ejército Popular de Liberación afincadas en Hong Kong se encuentren en estado de alerta por si la situación se descontrola por completo.

“Manden los tanques para aniquilarlos”, pedía un usuario en Twitter.

En las calles de Pekín, algunas personas dijeron que no habían visto noticias de lo que había ocurrido en Hong Kong.

Zoey, de 26 años, graduada en enfermería, dijo que no había prestado mucha atención a los “problemas” de Hong Kong.

“¿Has visto algo de la manifestación de Hong Kong? No, no he oído nada. Porque normalmente leemos Weibo, pero si no llega a los temas candentes de Weibo, no lo vemos. Lo siento”.

El papel de la economía
China continental ya no depende de Hong Kong como hasta la década de 1990 y eso en parte explica el cambio de actitud del gobierno de Xi Jinping con la región que goza de cierta autonomía respecto al régimen comunista, según un análisis del profesor universitario Eswar S. Prasad, en una columna publicada en el diario The New York Times, el miercoles 3.
Prasad, profesor de la Universidad de Cornell y miembro senior de Brookings Institution, explica en el artículo que el gobierno chino respetó a rajatabla la autonomía del territorio hongkonés mientras lo necesitó como canal de comercio y  campo de pruebas de su moneda, el renminbi (yuan), que sufría más reestricciones en el espacio continental.
Pero el ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001, le permitió el acceso ilimitado al mercado global, lo que explica el formidable despegue económico del país.
Este economista de origen indio estima que en 1997 casi la mitad del comercio de China se realizaba a través de Hong Kong; hoy esa cifra no llega al 12%. 
La dependencia de China de Hong Kong es cosa del pasado, escribe  este ex jefe del Fondo Monetario Internacional en Pekín.  

(Reuters)

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