Aunque el formato electoral -parlamentarias y municipales simultáneas- es otro, los protagonistas son los mismos: Víctor Yúschenko, entonces líder de la oposición y hoy jefe del Estado, y Víctor Yanukóvich, primer ministro en aquellos tumultuosos días y actual abanderado de las filas opositoras.
Los comicios, en los que 45 formaciones políticas se disputarán los 450 escaños de la Rada Suprema o parlamento unicameral, son en cierta forma el desenlace diferido de la "Revolución Naranja" pues, según la reforma política que entró en vigor el 1 de enero pasado, la formación del Gobierno es ahora prerrogativa del Legislativo.
Yúschenko, quien llegó al poder con el estandarte de la lucha contra el fraude y la corrupción, pocos meses después de asumir la jefatura del Estado se vio él mismo salpicado por denuncias de corrupción en su entorno próximo e incluso familiar.
El Bloque de Timoshenko se perfila como la tercera fuerza política del país y de ahí que su postura sea clave a la hora de la formación de una mayoría parlamentaria.
Durante toda la campaña, Timoshenko ha hecho hincapié en que el próximo domingo Ucrania elige al jefe del Gobierno, y no sólo a los miembros de la Rada Suprema.
Sin embargo, todas las previsiones coinciden en que ni aun así tendrían los escaños suficientes para conformar una mayoría parlamentaria, por lo que requerirían el apoyo del Partido Socialista, cuarta fuerza política en los sondeos y miembro de la actual coalición gobernante.Debido a la dispersión del voto, los "naranjas" podrían necesitar el respaldo de alguna otra formación afín, que consiga superar el mínimo del 3 por ciento de la votación para acceder al Parlamento.
El líder opositor ha acusado a las autoridades de fraguar un "pucherazo", pero no obstante ha declarado que estaría dispuesto a formar una coalición con los "naranjas" si el equipo de Yúschenko renuncia a sus actuales políticas.Yanukóvich, al igual que en diciembre de 2004, cuando fue derrotado en las presidenciales por Yúschenko, cuenta con el respaldo de Rusia, que ve en él a un aliado y una garantía para la población rusohablante de Ucrania, concentrada mayoritariamente en el este de país.
El Gobierno de Kiev ha recibido a su vez el respaldo de la Unión Europea y de Estados Unidos, país que -entre otros apoyos- ha dado su apoyo para que Ucrania ingrese en la Organización de Mundial de Comercio (OMC), el mismo que hasta ahora ha negado a Rusia.
(EFE)