26 de abril de 2013 10:48 hs

Una decisión riesgosa. Esa es la mejor manera de describir Marvel Studios, un estudio cinematográfico asociado directamente con el sello de historietas estadounidense Marvel para realizar las adaptaciones de sus publicaciones a cine. Pero Marvel no se limitó a adaptar a sus personajes sino que además planteó la ambiciosa idea de que todos ellos compartieran el mismo universo, algo muy cimentado en el mundo de las historietas de superhéroes pero completamente nuevo para el cine. Este movimiento que comienza con Iron Man (Jon Favreau, 2008) y termina con Los Vengadores (Joss Whedon, 2012) se compone de varias películas con personajes que se entrecruzan siendo protagonistas de algunas o secundarios en otras.

Ahora, con la certeza de su lado, apuestan a continuar con lo planteado, desarrollando aun más este universo cinematográfico colectivo.

Era lógico que al comenzar la Fase 2 (tal como la definieron) de esta serie de películas lo hicieran con Iron Man, el mismo personaje que diera inicio a la Fase 1 y a la fiebre de películas de superhéroes.

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Los eventos ocurridos en Los Vengadores encuentran a un Tony Stark (Robert Downey Jr.) sobrepasado, obsesionado con la creación de más y más trajes y sufriendo ataques de ansiedad. La aparición de un terrorista bautizado como El Mandarín (Ben Kingsley) lo obligará a recuperarse y volver a dar batalla, pero antes deberá acometer un regreso a sus orígenes y reconciliarse con quién es realmente.

Por muy épica que pueda sonar esta somera sinopsis, estamos antes que nada frente a una película de acción, humor y aventuras. El encargado de dirigir en esta ocasión –y de coescribir el guion– es Shane Black, responsable de los guiones de la saga Arma mortal y director de la injustamente olvidada Kiss, kiss, bang, bang (que ya tenía como protagonista a Downey Jr.) y es una elección por demás acertada. Black matiza con talento la trama de acción que vincula además personajes del entorno de Iron Man como Pepper Potts (Gwyneth Paltrow), Jim Rhodes (Don Cheadle) y Happy Hogan (Jon Favreau) con nuevos personajes como los científicos Aldrich Killian (Guy Pearce) y Maya Hansen (Rebecca Hall).

La historia es sencilla y tiene –cómo no– ciertas resoluciones fáciles, pero esto no es algo que afecte de ninguna manera al entretenimiento de los espectadores.

Ayuda lo aceitado del elenco: Downey Jr. es Tony Stark incluso dormido y todos aquellos que reiteran personaje (Paltrow, Cheadle, Favreau) cumplen con corrección. Destacan las nuevas adiciones al elenco: Pearce, que compone un personaje ambiguo como los que mejor le salen y Kingsley, quien está directamente llamado a robarse la película con cada una de sus apariciones como el sorprendente Mandarín. Algo desaprovechado queda, sí, Hall con un personaje que promete pero que así como viene se desdibuja.

Marvel Studios ha anunciado que como parte de esta Fase 2 que comienza tendremos al menos dos películas que adaptan superhéroes por año y que las que vinculan a Iron Man, Thor, Capitán América y otros confluirán nuevamente en un nuevo filme colectivo: The Avengers 2.

Por lo pronto, esta Iron Man 3 está completamente a la altura de las circunstancias y de todo lo conseguido con la Fase 1. Ahora en unos pocos meses llega Thor: The Dark World, y solo restará ir viendo cómo se combina el rompecabezas de historias y personajes. Por el momento, vamos muy bien.

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