Cuando en la primera vuelta de octubre quedó claro que habría un tercer gobierno del Frente Amplio, una de las preguntas que quedó picando era si el candidato nacionalista Luis Lacalle Pou asumiría el liderazgo del Partido Nacional. Este diputado por Canelones de 41 años pateó el tablero de los blancos y a fuerza de alianzas y trabajo en todo el país, colocó a su sector como el principal dentro de su fuerza política. Su victoria en la interna de junio de 2014 fue inobjetable, pero de todos modos abrió dudas sobre si los wilsonistas que se agrupan detrás del líder Jorge Larrañaga, lo reconocerían como su nuevo conductor.
La noche de la derrota definitiva, cuando se resolvió el 30 de noviembre por amplio margen el balotaje a favor de Tabaré Vázquez, Lacalle Pou dio a entender que se pondría el traje de nuevo líder blanco. Sin embargo, al poco tiempo también confirmó que no asumiría la presidencia del Directorio, una señal que dejó pensando a muchos nacionalistas.
Es una larga tradición en el nacionalismo que asuma el órgano de dirección el caudillo que gana la interna. Desde Wilson Ferreira Aldunate hasta hoy, todos los líderes nacionalistas que habían ganado a la interna –ya sea en elecciones nacionales o en las primarias con el nuevo sistema electoral– asumieron la presidencia del Directorio. El único que no lo hizo fue su padre, Luis Alberto Lacalle Herrera, mientras fue presidente de la República (1990-1995), porque la Constitución se lo impide. Para los blancos presidir la mesa del Directorio es la forma de consumar el liderazgo partidario. Desde allí, además, se construye el canal de diálogo con el gobierno, pero a la vez se eleva la figura de líder de la oposición, siempre y cuando no les toque ser gobierno.
El escenario planteado, por otra parte, le abre a Larrañaga un espacio de disputa más fértil. El líder de Alianza Nacional tendrá un duro examen en las departamentales de mayo en las que deberá demostrar su peso en el interior, donde dirigentes fieles a su liderazgo controlan la mayoría de las intendencias. Sin embargo, el estilo horizontal de liderazgo de Lacalle Pou le puede permitir estar a la par en la exposición pública.
Para el politólogo Gabriel Delacoste, el liderazgo de Lacalle Pou no está en cuestión, más allá de su ausencia del Directorio. “La campaña del Partido Nacional fue su campaña y hoy hay que escuchar a Lacalle Pou para saber la opinión del partido. No está en una posición de debilidad a pesar de la derrota con Tabaré Vázquez. No siempre una derrota electoral significa una crisis de liderazgo. No está débil dentro del Partido Nacional”, dijo el docente de la Universidad de la República a El Observador.
En cambio para el consultor político y docente de la Universidad Católica, Federico Irazábal, el liderazgo de Lacalle Pou se mostraba muy consolidado, pero después de la elección de octubre y noviembre se ve amenazado. “Larrañaga apareció con opiniones contrarias a la de Lacalle Pou, como, por ejemplo, en el tema de los cargos, lo que marca su protagonismo. En algunos casos, Larrañaga le habla directamente a Vázquez. El de Lacalle Pou es un liderazgo en competencia con Alianza Nacional. En las internas ganó Lacalle Pou, pero tampoco fue aplastante”, dijo a El Observador.
Voz de mando
Sea como fuere, los últimos pasos del bisnieto de Herrera transmitieron con claridad su intención de asumir ese liderazgo, aunque con una impronta distinta a la tradicional.
Entre las decisiones donde Lacalle Pou ha demostrado que asume el liderazgo se encuentran, por ejemplo, la que tomó ya hace un tiempo cuando le bajó el pulgar a la candidatura para Montevideo del diputado Jorge Gandini de Alianza Nacional, quien se había preparado para la carrera electoral en la capital. A pesar de ello, Lacalle Pou impuso su mayoría en la interna y dio lugar para que sea Álvaro Garcé, uno de sus colaboradores de la campaña, quien asuma la postulación de los blancos por el lema Partido de la Concertación.
Las fiestas tradicionales de diciembre y las vacaciones de enero bajaron un poco las revoluciones entre los blancos, pero en la primera de cambio el excandidato único volvió a marcar la cancha. Cuando había dudas por parte de Larrañaga sobre si aceptar o no los cargos en el gobierno ofrecidos por Vázquez, Lacalle Pou hizo uso de ese peso y dijo, sin dudar, que los blancos aceptarán esos lugares en la nueva administración. Pero al comunicarlo, envió mensajes críticos hacia la postura que adoptó Larrañaga cuando le dijo a Vázquez que se quedara con todos los cargos, en 2004. “En la sangre de muchos blancos, la romántica, la linda, la que después termina estando en los libros de historia, la tragedia siempre está. ‘Que se lo lleven todo’. ¿Y después? Cómo hacemos después para asegurar la democracia, la libertad, el buen manejo de los fondos públicos, si no tenemos contralor efectivo”, dijo Lacalle Pou ante los dirigentes que participaron de la cumbre en La Paloma el sábado 24.
Y continuó: “Y vamos a hablar sin eufemismos, porque cuando uno tiene una posición hay que dar la cara enseguida: yo creo que el Partido Nacional tiene que participar en todos los lugares que pueda, en los que se nos han sugerido, y en todo lo que podamos avanzar”.
Otro cruce público entre Lacalle Pou y Larrañaga se generó por la posibilidad de habilitar el voto cruzado, es decir, que los electores puedan votar a un candidato a intendente de un partido y a un alcalde de otro, si así lo desean. Larrañaga se despachó en su cuenta de la red social Twitter contra esa idea, que horas antes había apoyado Lacalle Pou.
Si por algún motivo quedaba alguna duda de si Lacalle Pou asumiría el liderazgo de los blancos, la declaración oficial de su sector, que se reunió el sábado en La Paloma (como lo hacía el ala herrerista del Partido Nacional al mando de su padre, Lacalle Herrera), dice en su punto cinco: “Brindar su total apoyo al nuevo liderazgo encabezado por Luis Lacalle Pou”.
La frutilla en la torta para terminar de entender que Lacalle Pou se calzó de forma definitiva el poncho blanco de conductor es el anuncio de su nueva candidatura. Sin muchas vueltas, también a la salida de la reunión en La Paloma dijo a los medios que ya se imagina otra vez peleando por la candidatura de su partido para llegar a la Presidencia en 2020.