La fórmula nacionalista inició esta mañana en Minas su primera gira por el interior. Arrancaron con un acto breve en un salón minúsculo, que se llenó solo con periodistas y dirigentes. Luis Lacalle Pou se mostró de muy buen humor. Lo acompañaba un Jorge Larrañaga más serio que de costumbre y varios políticos de su sector, como Javier García, Álvaro Delgado, Sergio Abreu y Luis Alberto Heber.
"El equipo del Partido Nacional está debutando con muchos días de vestuario", advirtió el candidato blanco para luego referirse a los días de descanso que se concedieron durante el Mundial de fútbol.
Opinó que "el país está en una mala situación" porque el crecimiento económico no se tradujo en más desarrollo humano. "No les quiero arruinar el día, que bastante feo y gris está, pero sabemos que lo que no se hizo, no se hizo", consideró.
Un periodista le preguntó cómo iba a hacer para seguir con su estrategia "por la positiva", "con todas las cosas que saltan a la vista", y entonces Lacalle Pou dijo sentirse encantado de hablar de ese tema, sobre el cual "han corrido ríos de tinta".
"No es no criticar. Es una actitud de vida. Si no somos críticos, no cumplimos con nuestro rol. La positiva es cómo salimos de nuestras casas para cambiar las cosas", planteó. Agregó que su filosofía es no hablar mal de los otros para destacarse a uno mismo, pero eso no quita que vayan a quedarse callados ante "lo que pasa con ASSE, Pluna o el INAU".
Sobre Larrañaga, el candidato dijo que resta "acostumbrarse a los diferentes estilos". "Nos expresamos con otra música, pero les aseguro que es la misma letra", ilustró.
El postulante a la vicepresidencia, por su parte, dio un discurso un poco más largo y pausado. "Ha hablado el candidato a la Presidencia y no puedo más que coincidir con sus palabras", dijo, y aseguró que va a acompañar "con fe, temperamento y renovado espíritu de compromiso". Al final de sus palabras, Lacalle Pou lo agarró del brazo y le dijo "Bien, Jorge".