En el asentamiento Kennedy se están demoliendo las casas de los vecinos que paulatinamente abandonan el histórico asentamiento de Punta del Este; son 500 familias que dejan un barrio en el que prácticamente todos se conocen, hay grupos de afinidad bien definidos, coincidencias y discrepancias, pero también conflictos.
Los conflictos están concentrados solo en algunas de las calles de tierra, inundadas de aguas servidas: son dos puntos específicos donde funcionan las bocas de drogas del Kennedy.
Algunos vecinos que conversaron con El Observador manifestaron preocupación por el traslado de las bocas al nuevo barrio, que fue inaugurado este miércoles con la presencia del presidente, Luis Lacalle Pou.
María Eugenia Scognamiglio
Kennedy
Fuentes policiales de Maldonado dijeron que las familias que integran las bocas del asentamiento serán realojadas como cualquiera de las 500 restantes, pero serán miradas de cerca y controladas; "son muchas bocas", dijo la fuente consultada.
Según explicaron, la Policía tiene identificadas a todas las personas que están involucradas en el microtráfico en el Kennedy y en el nuevo barrio se realizará patrullaje como en otras zonas de Maldonado.
Entre la felicidad y el alboroto del acto público, la sonrisa de algunos vecinos se borra al ser consultados sobre el realojo de estas familias al nuevo barrio. Dijeron que, aunque la mayoría de las familias "se revuelven" con trabajos, emprendimientos o changas, estas personas se dedican a robar y vender drogas y que se debió prever ese aspecto a la hora de entregarles una vivienda.
En el Kennedy no se percibe un clima de tensión ni de inseguridad de día, según constató El Observador en una recorrida a principios de febrero; aunque los vecinos reconocen que a veces hay tiroteos de noche y que en la intersección de las dos calles donde están ubicadas las bocas se registran peleas.
El 31 de enero dos personas del Kennedy discutieron y uno le disparó a otro durante la madrugada y al otro día volvió y disparó de nuevo contra él y su vivienda; los vecinos adjudican ese tipo de conflictos directamente a la disputa por la venta de drogas.
"El fin último"
Algunas familias recibieron las llaves de sus casas en el acto público, mientras el Ejército Nacional descargaba las pertenencias y concretaba las primeras mudanzas de la inauguración.
"Una familia, sea cual sea la composición, adentro de una casa con fresco en verano, calorcito en invierno, que no se le llueva el techo y que puedan estar tranquilos. Ese es el fin último de todo esto que estamos haciendo", dijo Lacalle Pou arriba del escenario, acompañado por el intendente de Maldonado, Enrique Antía, el ministro de Vivienda, Raúl Lozano y la vicepresidenta Beatriz Argimón.
"Hay todo un aparato estatal, todo un sector privado trabajando y todo el desarrollo jurídico que esto necesitó, que no es fácil. ¿En qué termina? Termina en esto, y por eso yo insisto en que una gestión de gobierno no se puede pensar desde otra manera que no sea desde la persona, desde el individuo", agregó.