Como organización política y social, recaudaba impuestos y recibió ayuda internacional de gobiernos extranjeros afines y de organizaciones caritativas. Incluso, como demostró en ese golpe, tuvo acceso a material militar.
Poseía, además, una oscura cartera internacional de inversiones que utilizaba, a menudo, las criptomonedas como vehículo para sortear las sanciones internacionales.
El rol de Catar
La destrucción de Gaza en las sucesivas guerras y el bloqueo de Israel dejó a los habitantes de la Franja dependientes de ayuda internacional humanitaria.
Uno de estos apoyos provino en la última década y media de Catar, la pequeña nación del Golfo que es, a su vez, uno de los países más ricos del mundo por sus recursos petroleros.
El emitrato catarí fue uno de los pocos gobiernos que, junto con Turquía, apoyó a Hamás tras su brutal ruptura con Al Fatah en 2007.
Cuando Israel impuso el bloqueo sobre Gaza ese mismo año, Catar decidió apoyar con ayuda humanitaria a los palestinos de la Franja.
En 2012, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, entonces emir de Catar, fue el primer jefe de Estado en visitar Gaza bajo el gobierno de Hamás, liderado por Ismail Haniya, y prometió millones de dólares en ayudas que, finalmente, fueron aprobadas por Israel.
Catar también ofrece un apoyo político a Hamás al permitir a sus líderes instalarse en Doha desde 2012, después de que tuvieran que abandonar su sede histórica en Damasco por la guerra civil en Siria.
Tanto Haniya, considerado líder de la organización, como Jaled Meshaal, su antecesor, tienen su base en la capital catarí, al igual que estuvieron los líderes talibanes hasta que volvieron a hacerse con el control de Afganistán en el verano de 2021.
Aliado de Estados Unidos
Catar es, además, uno de los principales aliados de Estados Unidos fuera de la OTAN, lo que no le impidió enviar durante años miles de millones de dólares en ayuda humanitaria a los palestinos para paliar las consecuencias del bloqueo israelí sobre Gaza.
No está claro a cuánto asciende esa ayuda, que los analistas sitúan entre US$ 1.000 y US$ 2.600 millones desde 2014, y que sirvió para la reconstrucción de la Franja tras las numerosas guerras con Israel.
En 2016, el emir de Catar, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, anunció que su país destinaría 113 millones de reales cataríes (unos US$ 30 millones) para "aliviar el sufrimiento de los hermanos en la Franja y las graves dificultades financieras que enfrentan debido al injusto asedio que les impone la ocupación israelí".
EFE
Ese dinero, que se pagaba mensualmente, permitió pagar parte de los salarios de los cerca de 50.000 funcionarios gazatíes, comprar combustible que alimentaba la red eléctrica de la Franja y ayudar las familias más pobres, que recibieron un cheque mensual de US$ 100.
Fondos vigilados
Los fondos se transfirieron en coordinación con Estados Unidos e Israel, explicó a BBC Mundo Khaled el Hroub, profesor de Estudios de Medio Oriente de la Northwestern University de Catar.
“Los dólares que llegan a los territorios palestinos, entre ellos Gaza, son posiblemente los más vigilados del mundo, ya que tanto los servicios secretos estadounidenses como los israelíes, los jordanos y los egipcios monitorean muy de cerca estas cantidades, ya que algún dinero llega a través de sus bancos”, asegura el analista palestino.
Ese dinero se transfiere desde Doha a Israel y, durante mucho tiempo, entró en Gaza en maletines llenos de billetes que transportaban enviados cataríes a través del paso de Erez, al norte de la Franja.
El dinero se distribuía a través de oficinas de correos y supermercados directamente a los funcionarios y las familias humildes bajo acuso de recibo.
Israel y Estados Unidos aceptaron estos pagos porque la idea era “que si no se podía solucionar el problema (de Hamás y Gaza), al menos se podía mitigar", dice Matthew Levitt, analista del Washington Institute for Near East Policy.
Para Makram Khoury-Machool, director del Centro Cambridge para Estudios de Palestina, Israel aceptó que se transfirieran los fondos “porque (el primer ministro) Benjamín Netanyahu siempre estuvo en contra de una solución de dos Estados”.
Para ello era vital mantener a Hamás en Gaza y prolongar “la división interna palestina”.
Según Levitt y otros analistas en Estados Unidos e Israel, parte de ese dinero procedente de ayuda internacional acabó siempre en manos del brazo armado de Hamás, algo de lo que Al Fatah, el partido rival de Hamás que lidera la Autoridad Nacional Palestina, también denunció.
“No está claro cuánto, pero nadie que estudie el asunto lo pone en duda” asegura a BBC Mundo Levitt, que en el pasado asesoró al Tesoro estadounidense en asuntos de financiación terrorista.
Sostener a la población
“El principal problema económico de Hamás no es financiar al partido o a su brazo armado, eso es casi lo fácil. Lo más difícil es sostener a los millones de palestinos de Gaza que están sufriendo, y Hamás siente esa presión”, asegura Khaled el Hroub.
AFP
El dinero de Catar y la ayuda internacional, sostiene el analista palestino, “se vio durante mucho tiempo casi como un analgésico, que trata los síntomas, pero no la raíz del problema”.
A esta ayuda se suma la de UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, principal fuente de ayuda humanitaria en la Franja.
Esa ayuda la distribuyen directamente sus equipos, que pasaron controles previos, explica a BBC Mundo una portavoz de la UNRWA.
La agencia es, además, sometida a auditorías anuales que lleva a cabo un órgano independiente.
"Todos los pagos a contratistas, proveedores y personal se procesan a través de una entidad bancaria, la cual está sujeta a las normas sobre Financiamiento Contra el Terrorismo", explica la portavoz.
El eje Hamás-Irán
El líder de Hamás, Ismail Haniya, se reunió con el ayatolá Ali Jamenei en Teherán el pasado 5 de noviembre.
Hamás es uno de los grupos que forman una alianza conocida como Eje de la Resistencia, liderado por Irán y del que forman parte también Siria y el grupo islamista libanés Hezbolá, cuyo principal factor en común es su sentimiento antiisraelí y antiestadounidense.
Según el Departamento de Estado norteamericano, por esa vía pasan unos US$ 100 millones anuales que van a parar a Hamás, la Yihad Islámica y el Frente Popular para la Liberación de Palestina.
Pese a que Hamás e Irán tuvieron sus diferencias durante la guerra civil siria, cuando el grupo palestino se negó a apoyar a Bachar al Assad, “la financiación de Irán nunca se paró, quizás recortaron algo para las actividades políticas, pero los fondos para el brazo armado continuaron”, asegura Matthew Levitt.
El propio líder de Hamás, Ismail Haniya, reconoció en 2022 en el programa Al Muqabla, del canal Al Jazeera, que Irán es su principal donante y que contribuyó con US$ 70 millones al desarrollo de su sistema de misiles.
Más recientemente, en una entrevista en el canal ruso Russia Today, al día siguiente del ataque de Hamás a Israel, Ali Baraka, jefe de relaciones exteriores de Hamás aseguró que “el primero y principal” de sus donantes es Irán, que les proporciona “dinero y armas”.
Los impuestos territoriales
Muchos productos en Gaza, como el tabaco, están gravados con impuestos muy altos, lo que generó descontento entre la población.
Como gobernante de Gaza, Hamás también recaudaba impuestos sobre importaciones, incluidas las que llegan de contrabando por los túneles con Egipto, y sobre otras actividades comerciales en la Franja.
No está claro cuánto dinero recaudaba Hamás mensualmente a través de esos impuestos ya que la cifra varía desde los US$ 15 millones que el ministerio de Finanzas de la Franja reconoció en 2016 al corresponsal de la BBC en Gaza, Rusdi Abu Alouf, a los US$ 300 o 450 millones que citan analistas como Matthew Levitt.
Lo que sí está claro es que Gaza, donde según la ONU existía una tasa de desempleo del 45% y un 80% de su población requería ayuda humanitaria antes de la guerra, estaba sometida a un nivel impositivo bastante alto.
A esto se suman otros impuestos que a lo largo de los años fue añadiendo Hamás “para compensar el bloqueo”, como las tasas a los cigarrillos, a la importación de pantalones vaqueros, vehículos o ciertos productos alimentarios considerados de lujo o no básicos.
Los tributos y aranceles cada vez mayores generaron un malestar entre la población, e incluso algunas protestas entre los importadores, que fueron reprimidas por Hamás.
Cartera de inversiones
Según la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC, por sus siglas en inglés), Hamás cuenta con una Oficina de Inversiones internacional con bienes que se estiman en los US$ 500 millones.
Esta red contaría con empresas en países como Sudán, Turquía, Arabia Saudita, Argelia y Emiratos Árabes Unidos, según la OFAC, que considera que el Consejo de la Shura y el Comité Ejecutivo de Hamás, sus máximos dirigentes, controlan y supervisan esta cartera de inversiones.
Israel y Estados Unidos aseguran que esta cartera de inversiones de Hamás sirve para financiar a su brazo armado.
La OFAC publicó el año pasado una lista de funcionarios de Hamás, facilitadores y empresas que “habían sido usados por Hamás para esconder y blanquear fondos”.
Como Washington considera a Hamás como una “organización terrorista”, penaliza a quien pueda operar con ellos.
Entre las empresas citadas por Estados Unidos, hay un holding minero sudanés, una inmobiliaria turca y una constructora saudita.
El mes pasado, la misma oficina anunció una segunda ronda de sanciones que incluye al representante de Hamás en Teherán y a miembros de la Guardia Revolucionaria iraní.
A ello deben sumarse los donativos que recibe de simpatizantes en los territorios palestinos, los países árabes y más allá de la región, según la premisa religiosa islámica del “zakat”, o azaque, la proporción de la riqueza personal que el Islam pide que se done para ayudar a los necesitados y que también financió a Hamás.
Parte de este financiamiento se realizó a través de criptomonedas, que permiten mover grandes cantidades de dinero a través de fronteras de forma mucho más rápida que las transferencias con dinero convencional, y esto hace la tecnología “muy atractiva para actores legales e ilícitos”, apuntan los especialistas.
(Con información de BBCnews Mundo)