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Las emotivas historias de los hinchas de Nacional que aprontan un clásico especial

El primer clásico del fútbol uruguayo se jugará sin hinchas, pero tendrá la fotos en la tribuna de quienes compren entradas que van desde $ 200 a $ 300

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08 de julio de 2020 a las 05:04

Emiliano Núñez vive en Montevideo y su padre Julio César Núñez en Carolina del Sur, Estados Unidos. Hace 10 años que no se ven, pero cuando se reanude el fútbol estarán juntos en el Estadio Centenario durante el clásico, hinchando por Nacional. La idea fue del hijo que adquirió las participaciones para incluir las fotos de ambos en las lonas que cubrirán las tribunas del estadio sin público debido a la pandemia de covid-19.

Esta es una de las tantas historias de hinchas tricolores que encuentran en la idea del departamento de marketing del club la posibilidad de compartir un partido de fútbol tan importante con seres queridos a través de la distancia y del tiempo.

Como la de Nicolás Russo (36 años), que estará presente con su papá Luis de 65 años, sus hijos Juan de 6 y Joaquín de 4 y el abuelo Juan ya fallecido, con quien tenía un vínculo particular y bien tricolor. 

“Mi abuelo era de Mercedes y tuvo una hemiplejia, por lo que le costaba comunicarse. Nosotros vivíamos en Montevideo y cada vez que ganaba Nacional mi padre me hacía llamarlo por teléfono y yo le entendía algunas palabras, pero cuando atendía decía “¡Nacional nomá!” y yo le decía “¡Nacional nomá!”. Era un grito emocionante y tranquilizador porque el deber estaba cumplido, la familia estaba de buen ánimo después del triunfo”, contó.

Nunca fueron juntos al fútbol con el abuelo, pero esta vez sí estarán las cuatro generaciones representadas en el Centenario.

O la historia de Maximiliano Peña, cuyo padre Richard Furtado murió trágicamente en 2011 sin llegar a tener ambos un vínculo cercano, pero ahora estarán en una tribuna vibrando juntos por el equipo que los une.

El primer fin de semana de agosto, el segundo o, en último caso, el tercero (el 15 de julio se oficializará la fecha), Nacional y Peñarol volverán a competir por el Uruguayo y se enfrentarán en el clásico del Apertura, en el que los albos oficiarán de locales, sin público, en el estadio Centenario, y como forma de vestir con colores y desterrar el gris del cemento, plantearon la idea que los hinchas adquirieran una entrada, que le permitirá a Nacional generar una recaudación, e incluir su fotografía en una lona gigante que cubrirá las tribunas.

El costo de cada participación es de $ 200 para socios, $ 250 para los participantes de la campaña Nacionalizate y $ 300 para público general.

Desde Estados Unidos al clásico

“¿Papá, querés ir conmigo al clásico?”, le preguntó Emiliano a Julio César y este que no entendía nada, le respondió que sí a la distancia. “Yo lo iba hacer igual. Mi suegro me decía, ‘¿vas a pagar $200 por una foto?’. Y sí, le digo, me vuelvo loco porque por más poco que parezca, me va a llenar tanto el alma. Hace 10 años que no veo a mi padre, pero nunca me hizo faltar nada”, contó Emiliano y su padre señaló, emocionado: “Al principio no entendí bien el concepto y me imaginé que era algo como lo que están haciendo en España”.

Julio César nació en 1969 y se llama así por “Cascarilla” Morales, el ídolo albo en aquella época.

“Mi hermano mayor era fanático de Nacional y cuando mamá estaba embarazada y buscaban un nombre para mi, se le ocurrió ponerme Julio César por el puntero izquierdo de Nacional”, recordó desde Estados Unidos.

Toda la vida fue hincha de Nacional, pero jamás pudo verlo ni conoce el Gran Parque Central. Se crió en Paysandú, luego viajó a Argentina y desde ahí a Nueva York, donde vivió hasta el año pasado. Emiliano nació en Argentina, luego se instaló en Estados Unidos con sus padres y tras la separación de éstos, hace 10 años se radicó en Uruguay: primero en Paysandú y ahora en Montevideo.

“Crecí en Estados Unidos y no conocía mucho de fútbol, pero me acuerdo que todos los domingos se juntaban en casa para mirar a Nacional, y yo me hice hincha. Ahora me gustaría volver allá, pero no me aguantaría sin ir al Parque”, recordó Emiliano.

“Con Emi continuó la tradición -dijo Julio César- Cuando él va al estadio a ver a Nacional es como si fuera yo. Me manda videos desde el Parque y se me pone la piel de pollo… porque gallinas son otros. Ahora, con todo esto me volvió la esperanza de poder viajar y compartir con mi hijo este amor por Nacional en el Parque, cosas que nunca pude disfrutar con él".

Cuatro generaciones en el Centenario

Nicolás Russo vive en Nueva Helvecia y su padre en Montevideo. Juntos han ido al fútbol y al Gran Parque Central, pero ahora estará con ellos el bisabuelo de Nico con el que se entendían por teléfono al grito de "¡Nacional nomá!", y también sus hijos. Será todo un acontecimiento familiar y único.

Cuando surgió la idea de Nacional, “vimos la posibilidad de compartir simbólicamente una instancia en el estadio todos juntos. Mis hijos a mi abuelo solo lo conocen por fotos y Juan, mi hijo mayor, se llama así en honor a él. Se mezclan muchas cosas, Nacional es Nacional institución y a su vez es mi familia”, dijo Nicolás.

Y añadió: “Nacional es una herencia familiar. Nosotros somos librepensadores, así me educó mi padre y también lo hacemos con nuestros hijos, pero lo único innegociable es el legado de Nacional. Es la única religión que tenemos. Y mi abuelo, era un símbolo y el vínculo más grandes que tenía. Ahora se repite con mis hijos y mi padre, esa tradición de llamarse por Nacional, de ponerse la camiseta y hablar para el Tata, porque así también yo le decía a mi abuelo. Mis hijos son fanáticos”.

Ahora estarán todos juntos alentando al tricolor.

Con su padre que ya no está

A Maximiliano en principio le pareció “abusiva” la idea de Nacional porque no entendía eso de “lucrar por lucrar”. Sin embargo después, motivado por los comentarios que leía en redes sociales, surgió la idea de estar en el clásico junto a su padre Richard.

“Soy el hijo del primer matrimonio de mis padres y ellos se separaron cuando yo no había cumplido un año. No compartí casi nada con él, a pesar de que vivía cerca de mi casa, aunque heredé la pasión por Nacional”, contó.

Recordó que en 2011 su padre falleció de un infarto en Aguas Corrientes y estuvo 24 horas desaparecido, una situación desesperante que fue noticia en los medios. “Nunca me vinculé desde el rol de hijo. Con el tiempo y haciendo procesos de maduración, de entender e ir perdonando a las personas que uno tuvo en su vida, empecé a ir al cementerio y encontrar ese espacio con él”, admitió.

Entonces, desde ese punto de vista, “resignifiqué la propuesta de Nacional porque lo genético también juega. Él era un gran hincha del bolso y ahora vamos a poder estar juntos en un clásico después de casi 10 años de su muerte”.

Maximiliano dijo que es algo “muy emotivo” y también “muy lindo para la familia cuando les conté y subí la foto a las redes”.

La movida que generó Nacional, que cautivó al hincha en un clásico especial -porque por primera vez no tendrá público en la historia de los enfrentamientos de estos equipos-, llenará de emociones la vuelta del fútbol uruguayo en agosto.

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