Nadie puede negar la importancia de los Fashion Week alrededor del mundo. Ni la presentación de las colecciones, ni los looks de las celebridades a la hora de verlos.
Pero mas allá de los looks y de las celebridades, el Paris Fashion Week, nos regalo tendencias que serán icónicas a lo largo del tiempo.
La estrella del PFW, Schiaparelli, deslumbro con atuendos inspirados en artistas, con un dejo poético. Cada look fue pensado y llevado a su máxima expresión a través de estallidos de color, joyería de madera que realza el valor de lo artesanal. Siluetas que juegan con la ilusión óptica y todo aquello que de rienda suelta a la expresión creativa.
La pasarela de Fendi, mostró la primera colección de alta joyería.
Sofisticada, sutil y soberbia a la vez, como resultado del lujo en esta época.
A través de formas geométricas, el uso del logo con la doble F, diamantes y detalles que rozan la sutileza. Por supuesto mezclado con prendas de exquisita confección.
Ashi Studio nos muestra que la sensualidad forma parte del nuevo paradigma. No solo un tajo o un escote son necesarios para un look sexy. Hay muchas formas de manifestarlo, desde recortes en distintas partes del cuerpo, diversos tipos de siluetas, transparencias, volúmenes y brillos. Lujo y delicadeza son las claves.
Para Jean Paul Gaultier, fiel a su irreverencia a la cual ya nos tiene acostumbrados, propone un desfile para pensar, para auto-pensarse, para sentirse inspirado. Con construcción novedosa, presenta una colección exuberante que busca romper esquemas y priorizar la innovación. La experimentación de tejidos da como resultado vestidos elegantes, con metalizados y transparencias.
A su vez Valentino hace muestra de su pureza y sencillez abriendo el desfile nada mas que de la mano de Kaia Gerber, hija de la icónica modelo de los años 90 Cindy Crawford, quien abrió el desfile con un jean y una camisa blanca, prenda nunca vista en las semanas de la alta costura de Paris. Outfit simple si los hay, haciendo a un lado a los looks pomposos que alguna vez identificaron a la marca. Volviendo a la idea de una vuelta a los básicos. Algo que siempre funciona.
Si hay un personaje histórico que definitivamente representa fascinación y nos lleva directamente a Francia es Juana de Arco. Balenciaga ha elegido esta figura para crear un vestido mitológico como cierre de su desfile. Con una armadura impresa en 3D y metal galvanizado. La colección se destaca por una silueta de alto impacto.
Lo mas llamativo de lo que sucede en la pasarela es lo que sucede debajo de ella. En la semana del PFW, mostró looks extravagantes que forman parte de la cultura popular en cuanto a moda.
Transparencias totales, superposiciones de telas, atuendos sin genero. Un mensaje contundente algo que fue muy claro en este PFW. La autoexpresión en la moda.