El que a hierro mata, a hierro muere. La cita bíblica pareció adaptarse al final anunciado del dictador libio Muammar Gadafi, que fue asesinado este jueves en circunstancias no del todo claras durante la toma de su ciudad natal y antiguo enclave colonial italiano, Sirte. Libia inició de esa manera una nueva etapa que se presenta llena de dificultades: el factor aglutinante que suponía la caza del antiguo dictador desapareció. Ahora es tiempo de construir en una nación plagada de diferencias.
Libia ante un nuevo desafío
La muerte de Gadafi abre una etapa difícil en el complejo país africano