A raíz de mi carta de la semana pasada sobre la carencia de líderes en el escenario internacional y el problema que ello significa para atacar tanto la pandemia del covid-19 como las muy nefastas consecuencias sociales y económicas que ha traído aparejada, una amable lectora me hizo llegar un material muy interesante de la forma de responder de aquellos países gobernados por mujeres.
Bajo el sugestivo título “¿que tienen en común todos los países que mejor han respondido a la amenaza que el Covid 19 significa para su población”? y la respuesta es que “todos tienen como líder a una mujer”.
Por supuesto que esa lista está encabezada por Angela Merkel, canciller de Alemania, quien sí tiene un liderazgo fuerte en su país y en la Unión Europea. Y ha llevado muy bien la situación en Alemania a diferencia de Italia, España y el Reino Unido, por citar los principales países de la UE. Merkel es claramente un de los pocos líderes con proyección e influencia mundial. Y su país es el sostén y la locomotora de Europa. Merkel habló pronto y claro sobre la amenaza del virus y tomó medidas tempranas que surtieron efecto.
Pero no es la única. La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-Wen, ya en enero puso en marcha un ambicioso plan para detener la pandemia. Solo tuvo 6 muertes y eso que no puso a su país en cuarentena obligatoria. Su estrategia se basó principalmente en el uso de los tapabocas.
En Nueva Zelanda, la joven Primer Ministra Jacinta Ardern, lanzó una temprana alerta cuando solo había 6 casos (muy similar a lo ocurrido en Uruguay que tomó medidas con un único caso). Solo hubo 4 muertes. Y además, al igual que en Uruguay, ella y su gabinete recortaron sus salarios un 20% durante seis meses.
En Islandia, bajo el liderazgo de Katrin Jakobsdóttir, se ofreció pruebas gratuitas a todos los ciudadanos, con síntomas o no. Y todo ello sin cerrar escuelas, negocios ni industrias.
En Finlandia, Sanna Marin, con solo 34 años de edad, también logró difundir el mensaje de distanciamiento usando a los influencers en redes sociales. Y evitó las fake news
Otro país nórdico, Noruega, también tiene una primera Ministra Erna Solberg, usó la TV para hablar con los todos los niños para explicar la situación y porqué estaba bien sentir miedo.
Dinamarca, a su vez, también tuvo gran éxito en detener la pandemia. Su Primera Ministra, Mette Frederiksen cerró las fronteras y tuvo muy buena comunicación con toda la población, especialmente con los niños. Y fue el primer país de la Unión Europea en reabrir escuelas y colegios.
¿Qué tienen en común las respuestas de estas líderes ante la crisis? Primero, reaccionar con rapidez y sin buscar excusas. Segundo, actuar con transparencia y claridad sin ocultar nada a la población. Tercero, actuar con empatía y ponerse rápidamente en los zapatos de sus ciudadanos, especialmente los más jóvenes. Cuarto, combinar tecnología y sentido común. Quinto, no aprovechar la crisis sanitaria para promover su agenda política, como ha ocurrido en muchos países donde las decisiones presidenciales han sido motivo de duros cruces políticos. Y, por último pero no por ello menos importante, descartar las cuarentenas obligatorias para evitar que la economía de sus países se apague.
En definitiva, sentido común, gran capacidad de empatizar con la población y decisión para llevar a la práctica esas medidas sin titubear. Algo que no parece demasiado difícil de conseguir pero que ha brillado por su ausencia en los principales países.
Todo ello me hizo recordar unas palabras del prestigioso jurista español Antonio Garrigues Walker, quien en 2018 decía en una entrevista con El País de Madrid, que “el empoderamiento de la mujer va a cambiarlo todo. Las mujeres tienen un mejor sentimiento del poder y aún no tienen el que merecen”. Y continuaba: “la mujer es el sexo fuerte: tiene una gran flexibilidad y capacidad para adaptarse a los cambios, está mejor dotada para el diálogo, tiene mayor resistencia a la enfermedad. La debilidad y la capacidad de queja del hombre es increíble”.
Coincido con el gran jurista español. Y creo que estos ejemplos citados más arriba sobre la respuesta a la pandemia global, no hacen sino ratificar la visión que Garrigues tenía en 2018 del papel de la mujer en la sociedad moderna.
Y allí está el verdadero feminismo que respeta las diferencias de la naturaleza pero que empodera a la mujer para que haga su invalorable aporte, del cual el mundo se privó en forma inconcebible durante muchos siglos.
Y, por último, al repasar las medidas exitosas que tomaron estas gobernantes en sus respectivos países, es bueno reconocer que el mismo encare y medidas muy similares fueron tomadas por nuestro gobierno desde el día que apareció el primer caso. Sí al distanciamiento y no a la cuarentena obligatoria; sí a la transparencia y no a la lucha de poder; sí a cuidar la salud sin apagar la economía; sí a dar ejemplo con reducción salarial a cargos políticos; y un gran sí a la buena comunicación gubernamental.