La llamada transformación curricular aterrizó este lunes en el segundo ciclo escolar y el primer año de educación media superior. Salvo en los dos últimos grados de bachillerato, en los que todavía no dio inicio, la enseñanza obligatoria ya funciona con nuevos planes y programas. Pero hay 16 colegios que son —o pueden ser— una excepción.
Porque si bien el diccionario de la Real Academia Española no hace demasiadas diferencias entre el significado de “autorizar” y “habilitar”, para la normativa educativa no es lo mismo un colegio habilitado que uno autorizado.
Es por eso que los 16 colegios que figuran como “autorizados”, a los que se suma Establecimiento de Cerro en Paysandú (que cerró, pero sigue figurando en la lista oficial), tienen la posibilidad de seguir su propio currículo, de estudiar con sus programas propios, en el idioma que quieran y con cuantos días de clase deseen. El único requisito —por fuera de los clásicos controles de seguridad y calidad— es que sus estudiantes cursen una prueba de egreso que les acredite los cursos.
En algunos casos, de hecho, las instituciones prefirieron no seguir la reforma oficial porque la razón de ser del colegio es su metodología. En el colegio CENI (Centro de Educación Natural e Integral), en Brazo Oriental, bien en el epicentro de Montevideo, no existen las calificaciones desde hace décadas, tampoco hay asignaturas, las evaluaciones se hacen conversando en entrevistas y los alumnos aprenden con una metodología natural como quien lidia con el entorno que lo rodea. Así lo impulsó la maestra riverense Cledia de Mello y así continúa hasta ahora. Por eso en Primaria no harán la transformación curricular.
De hecho, el CENI fue una de las primeras instituciones que eliminó el aprendizaje de la lectoescritura en base a dictados o repetición de frases: “Mi mamá me mima…”.
Lo mismo pasa con la Escuela Alemana Colonia Gartental, el colegio Mennonita El Ombú y Alemán Delta. Estos centros educativos (los dos primeros de Río Negro y el tercero de San José) cuentan con población descendiente de alemanes (de hecho su lengua nativa es el alemán y aprenden español en la escuela). El programa de estas instituciones se hizo en base a las escuelas alemanas con cruces con el programa uruguayo, pero buena parte de la bibliografía está en alemán. Si bien rige el calendario local, estos centros educativos ponen su foco en la cultura de los menonitas llegados a Uruguay cerca de la Segunda Guerra Mundial.
La religión no es un impedimento para seguir la currícula oficial. Por ejemplo, Los Pilares y Monte Sexto, ambos del Opus Dei, son autorizados (en parte porque separan a mujeres de varones), pero siguen la transformación curricular oficial. Incluso el colegio de Canelones Cristo Viene (corriente evangélica bautista) sigue al pie de la letra la transformación que impulsó el gobierno.
Tampoco el idioma es per se un impedimento para aplicar la transformación curricular. The British Schools, Ivy Thomas Memorial School o Clifton College cuentan con cargas horarias de ingles muy superior a los públicos, pero en los programas de educación nacional siguen la reforma y sus docentes fueron capacitados para la misma. Algunos, de hecho, ya venían trabajando en base a competencias y proyectos antes que los cambios oficiales.
En el caso de Clifton College, sus alumnos cuentan con un sistema casi idéntico a los colegios habilitados (los que siguen los planes y programas oficiales). Pero como en el último nivel de educación inicial usan una metodología distinta, basada en inglés puro, Primaria no los habilita y los considera autorizado.
A continuación podés enterarte si los colegios son habilitados o autorizados: