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Los ajustes al proyecto para regular el teletrabajo que aprobó Diputados

La comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Representantes realizó varias modificaciones al proyecto original, que ya tenía media sanción del Senado 

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23 de julio de 2021 a las 05:00

La comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Diputados aprobó y devolvió al Senado el proyecto de Ley de Promoción y Regulación del Teletrabajo, con modificaciones en varios artículos. El Frente Amplio no acompañó seis de los 15 artículos. 

El proyecto, presentado originalmente por la senadora del Partido Colorado, Carmen Sanguinetti, obtuvo media sanción en el Senado en noviembre de 2020. Tras el receso, la comisión de Diputados retomó la discusión y el pasado jueves envió nuevamente el proyecto a la Cámara Alta, con modificaciones, para su aprobación final.

Para Alberto Baroffio, socio del estudio Ferrere Abogados y asesor de empresas en temas laborales y de seguridad social, las modificaciones más importantes tienen que ver con la definición de teletrabajador, la reversibilidad como principio rector, la extensión de la jornada laboral, las herramientas de trabajo y el derecho a la desconexión.

En el proyecto se agrega, en el artículo 4, la definición de “teletrabajador”, lo que Baroffio considera “un aspecto relevante” ya que indica que la prestación de tareas fuera del ámbito físico proporcionado por el empleador puede ser “total o parcial” y tanto “online como offline”.

“Esto es muy importante porque hace que queden comprendidos en este régimen todos los empleados que estén en un régimen híbrido (por ejemplo, quienes trabajan mitad oficina, mitad home office). Un impacto concreto que genera tiene que ver con las reglas que le aplican respecto de limitación de la jornada. Es decir, quien trabaja al menos parte en régimen de teletrabajo, quedaría comprendido en este nuevo régimen”, dijo a El Observador.

En lo que tiene que ver con la reversibilidad como principio rector, se establece que a efectos de modificar la modalidad de teletrabajo a presencial o a la inversa, el acuerdo entre empresa-empleado debe constar por escrito. Asimismo se agrega que, si la modalidad de teletrabajo se acuerda luego de iniciado un vínculo presencial, tanto el teletrabajador como la empresa tendrán derecho a retornar a la modalidad presencial dentro de los noventa días de iniciado el teletrabajo, previo aviso a la otra parte con una anticipación no inferior a siete días.

Lo anterior implica que existirá para esos casos, un período de adaptación que funcionará como ‘prueba’, para ver si ambas partes están conformes con la implementación del régimen de teletrabajo. Si una de ellas no lo está, puede volver para atrás. Si el teletrabajo fue la modalidad originalmente adoptada por las partes, se requerirá el consentimiento escrito de ambas para adoptar la modalidad presencial, debiendo además constar la misma en la planilla de trabajo”, explicó Baroffio.

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Las horas extras y la extensión horaria 

En lo que tiene que ver con la jornada laboral, a diferencia de lo que ocurre con el régimen general de trabajo, el proyecto mantiene la limitación horaria de carácter semanal (y no diaria), de manera de otorgarle mayor flexibilidad al sistema y permitirle al teletrabajador distribuir su jornada en los horarios que mejor se adapten a sus necesidades. En tal sentido, se establece que el tiempo efectivo de trabajo no debe superar el máximo legal semanal aplicable a la actividad o el contractualmente acordado y debe existir una desconexión mínima de 8 horas continuas entre una jornada y la siguiente. Si se supera el límite semanal, se abonarán horas extras, las que se calculan adicionando un recargo del 100% sobre el valor hora simple.

Este es otro de los puntos que el socio de Ferrere considera “novedoso” ya que cambia el régimen que aplica a los empleados que trabajan presencialmente. “A estos empleados (todos actualmente) les aplica un régimen de limitación diaria de jornada, en donde si un empleado trabaja más de las horas para las que fue contratado en un día, se le debe pagar la hora extra. Por ejemplo, al empleado se lo contrato para que trabaje 8 horas de lunes a viernes. Y en una semana por ejemplo, trabaja el lunes 9 horas. Esa novena hora debe ser paga como hora extra”, explicó.

“Esta conclusión no cambia aún en el caso en que, por ejemplo, el viernes de esa misma semana el empleado trabajara 7 horas. En este caso, de acuerdo al régimen actual (y que seguiría aplicando al trabajador que vaya presencialmente a la empresa todos los días de su trabajo), corresponde pagarle una hora extra (valor doble de la común) y descontar una hora con valor simple. En cambio, en el régimen que se prevé para el teletrabajo, no se pagaría la hora extra, ni se descontaría la hora simple”, agregó.

“En nuestra opinión, la solución de la ley será muy bien recibida, tanto por las empresas como por los empleados. ¿Por qué? Porque permitiría una “cuenta corriente” de horas semanales, compensando las que el empleado trabajara por demás en un día, con horas libres de esa misma semana”, dijo Baroffio.

Es importante tener presente que se debe documentar las horas que hace diariamente el empleado, para poder pagar cuando corresponde horas extra. En estas modificaciones, se elimina la aclaración que tenía el proyecto en el sentido de que el límite semanal no aplica para el personal excluido de la limitación horaria (ej. gerentes y demás casos previstos en el decreto 611/980) pero esta eliminación tiene sentido, dado que están directamente excluidos del límite de la jornada y derecho a cobro de horas extra. Por eso, ponerlo o no es indiferente.

En el artículo 12, que refiere a herramientas y equipos para el trabajo, el proyecto mantiene la disposición que establece que las partes acordarán las herramientas y servicios a proveer por parte del empleador, agregándose que, en caso de no existir acuerdo, el empleador estará obligado a proveer los equipos, insumos y servicios necesarios para el trabajo remoto. “Ello está en línea con los principios laborales generales”, apuntó Baroffio.

En el artículo 14, sobre derecho a la desconexión, se establece el derecho del teletrabajador a no ser contactado por su empleador en su tiempo de desconexión, lo cual implica que el teletrabajador no estará obligado -entre otros-, a responder comunicaciones, órdenes u otros requerimientos del empleador, a fin de garantizar su tiempo de descanso.

Para el experto laboral, esto es importante, porque mantiene la regla de que el empleado tiene derecho por ejemplo a no realizar horas extras si no desea.

“Es importante tener presente que aun cuando se permitiría el régimen de “cuenta corriente” de horas, la jornada del empleado estaría inicialmente delimitada. Por ejemplo, de lunes a viernes, 8 horas diarias, descansando sábado y domingo. Esta regla de tener un régimen de trabajo semanal se mantendría, por lo que en principio el empleado debe respetar esa carga horaria. No podría elegir trabajar las horas extras que quiere y después librar días. Eso lo tiene que hacer con el consentimiento de la empresa. Y lo mismo al revés, la empresa precisará del consentimiento del empleado para que el mismo haga las horas extra. Si no quiere, no las hace”, dijo Baroffio y agregó: “A lo que sí tiene derecho el empleado (según el art. 8) es a elegir en qué horario cumple con su jornada, teniendo en cuenta sus necesidades. Lo elegiría el empleado, siendo lo lógico que lo comunique a la empresa para que pueda organizar su trabajo con el del resto de los empleados”.

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La discusión política

Para el diputado del Partido Nacional Pedro Jisdonian, presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Representantes, se terminó elaborando “una muy buena ley que contempla la mayoría de los reclamos de los implicados”.

Por su parte, el diputado del Frente Amplio, Daniel Gerhard, consideró que si bien el proyecto “tiene mejoras” respecto al original, “fue absolutamente insuficiente” y por eso la coalición de izquierda no lo acompañó en general.

En esa línea, Gerhard criticó que las horas de desconexión para el teletrabajador sean solo 8 horas. “Eso quiere decir que se puede trabajar en un día hasta 16 horas. Otra que aunque no trabajes 16 horas, tú te podés ir a dormir a las 23 pm y tenés que volver a trabajar a las 7 am. A nosotros no parecía un problema porque estamos pensando no en que lo hagas una vez o en una semana difícil sino que puede ser algo permanente en tu régimen laboral. Esta norma descuida a los trabajadores. Planteamos que el mínimo tenía que ser 12 horas pero no lo acompañaron”, explicó.

Según Jisdonian, esa norma de adoptó escuchando a los distintos sectores y a los médicos. “Las 8 horas fue lo que nos dijeron que era imprescindible para descansar y desarrollar tareas normalmente”, dijo y agregó: “Al existir quizás tantas horas (12) entre una jornada y la otra se podía ver afectado el trabajo y la función. Por lo cual aseguramos el mínimo que nos decían los médicos”.

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Otro punto que generó diferencias dentro de la comisión de Diputados fue el relativo a las herramientas de trabajo. Para el legislador frenteamplista, no debería existir la instancia de negociación entre las partes sino que el empleador debería ser quien ponga las herramientas de trabajo.  

“Esta norma viene a regular a futuro a personas que van a arrancar su relación laboral desde el teletrabajo, entonces yo me presento a un trabajo, estoy a punto de firmar un contrato y la parte empleadora me dice ‘mirá que yo no te puedo comprar una computadora’. En ese momento que estoy para firmar el contrato ¿tengo alguna condición de decirle yo tampoco? En este tipo de negociación que se tiene en el inicio de una relación laboral, no hay ninguna condición para la parte trabajadora”, argumentó Gerhard.

En ese sentido, Jisdonian indicó que lo que se buscó es que “exista una posibilidad de negociar” pero que el empleado “en ningún momento tiene la obligación de poner las cosas”. “Si existe un acuerdo, bárbaro, sino el empleador está obligado a proveer los equipos porque lo dice la ley”, agregó.  

Gerhard también manifestó su preocupación por que en la ley no se hayan contemplado espacios de socialización para los empleados ni los aditivos presentados por el Frente Amplio relativos a cuidados y género.  

Por otro lado, sostuvo que el oficialismo no acompañó un artículo en el que se proponía que el Consejo Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (Conassat) creara un espacio de usina de información para seguir el teletrabajo y su desarrollo, además de aportar para mejorarlo.

El legislador frenteamplista también se expresó sobre el artículo que define al teletrabajador. “No tenía ningún sentido definir al teletrabajador porque lo que hay detrás de la tarea es un trabajador que hace teletrabajo. La modalidad de trabajo no define la condición del trabajador”, sostuvo.

Jisdonian apuntó que “se dejó claro en todos los artículos que los teletrabajadores tienen los mismos derechos que cualquier trabajador y que en ningún momento se los va a discriminar ni dar tratamiento diferencial”.

El diputado nacionalista, ante los cuestionamientos sobre que esta nueva modalidad de teletrabajador pueda tener repercusión en la relación colectiva y la organización sindical, aseguró que “se respetará el derecho a la libertad sindical y en ningún momento se va a limitar lo que puedan significar los Consejos de Salarios y la negociación colectiva”.

 

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