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Los dueños de la cuadra: IMM aplica nuevo plan de control a cuidacoches

La Intendencia de Montevideo desarrolló un nuevo sistema para regularizar a los cuidacoches de la capital

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18 de agosto de 2018 a las 05:00

Caballero, son $100 por estacionar acá", dice el cuidacoches con un papel en la mano en el que aparece la misma tarifa que se acaba de anunciar.

La persona que se bajó del auto mira el papel con asombro en busca de un error que no va a encontrar. Pero lo que hace no es un sin sentido, porque en la vía pública no hay ninguna señal que anuncie ese impuesto a la convivencia pacífica que algunos suelen pagar por miedo a volver del espectáculo que fueron a disfrutar y que su vehículo no esté en las mismas condiciones que lo dejaron.

Cualquier similitud con la realidad que viven algunos uruguayos que van en auto a un evento musical o deportivo con gran aforo no es una coincidencia. Tampoco resulta extraño ver en Montevideo lugares "reservados" cuando no hay ningún cartel o color en el cordón que indique esa condición. Lo que sucede es que la reserva no la hace la intendencia sino los cuidacoches, que ocupan los sitios de su cuadra con conos, cajones de feria u otros elementos para que alguien –quizás un cliente fiel– estacione a cambio de una propina generosa.

Pero revertir esa situación es parte del plan en el que trabaja el departamento de Movilidad de la comuna, que diseña un nuevo modelo para controlar a los cuidacoches. El director del departamento, Pablo Inthamoussu, dijo a El Observador que se busca la regularización de todos los cuidadores para tener un mayor control en el área y que ahora se agregó un elemento novedoso: la fiscalización.
"Hace un tiempo que la intendencia le otorga un permiso a la persona para cuidar una parada, una cuadra o espacio público pero ahora inspectores realizan controles presenciales para ver que la persona esté cumpliendo la tarea y de forma adecuada", sostuvo Inthamoussu.

Otro de los cambios que comenzó a ejecutar la comuna hace un año fue darle a los cuidadores censados una identificación. En los chalecos del nuevo sistema de color celeste (por la selección uruguaya) se incluye el número de permiso de ese cuidacoches para que se lo pueda identificar.

"Lo más importante es que se quiso darle una identidad a esta nueva modalidad para que la gente sienta un poco más de seguridad a partir de que se puede identificar a los cuidadores", dijo el jerarca, quien según su versión la comuna sabe qué cuidador está en cada cuadra y tiene sus datos personales.

Además, cada determinado tiempo, los cuidacoches deben ir a la Intendencia Municipal de Montevideo a firmar un documento en el que expresan que están cumpliendo con su tarea. El sistema de chalecos celestes comenzó en la Ciudad Vieja y se extendió al Centro y Cordón. Sin embargo, se espera que dentro de poco tiempo llegue a otros lugares donde se concentra una gran cantidad de población con vehículo y poca oferta de espacio, como Parque Batlle, Punta Carretas y Pocitos.

La intendencia estima que en Montevideo hay 2.500 cuidacoches aproximadamente. De esa cantidad, la comuna tiene registrados 1.000 cuidadores y de esos, 870 son los que realmente están trabajando bajo el nuevo sistema. Consultado acerca del bajo número de cuidacoches registrados, Inthamoussu explicó que es muy difícil censar a ese grupo porque "es una población que cambia de lugar constantemente y que es poco estable".

"Es muy difícil de definir porque lamentablemente algunas drogas como la pasta base genera que muchos cuidadores aparecen fugazmente. Estos casos que no tienen permanencia y no toman el sitio como un puesto de trabajo. Es la forma de hacerse de dinero para la adicción, por eso es difícil estimar el total", afirmó.

Sin embargo, el municipio tiene el objetivo de tener a toda la población estable de cuidacoches identificados para fines de 2019.

En caso de denuncias de que los cuidacoches incumplen con su tarea o cometen abusos, las penalizaciones pueden ir desde la suspensión temporal a la quita definitiva del permiso. En caso de que el cuidador no esté registrado, quien se ocupa es la seccional policial más cercana.

Situaciones a combatir

Los eventos masivos –como espectáculos deportivos y musicales– son los casos en los que se han reportado más problemas. Inthamoussu ejemplificó con el caso del estadio de Peñarol. Cada dos fines de semana, los alrededores del Campeón del Siglo son ocupados por cientos de vehículos que luchan por estacionar cerca del recinto. Muchas personas –"cuidadores furtivos" tal como los nombra la comuna– aprovechan esta situación para tarifar los espacios cercanos al estadio bajo la amenaza de que, quien no pague, podrá verse perjudicado.
"Estas personas no tienen el permiso otorgado por la intendencia, no están identificados y se produjeron situaciones violentas por no querer pagar el pago exigido, lo que está totalmente prohibido", dijo Inthamoussou, quien agregó que los cuidadores furtivos promueven el estacionamiento encima del césped y de los espacios públicos.

Como respuesta, la intendencia desarrolló un plan en conjunto con el Ministerio del Interior por el que, previo al evento, se dividen los espacios cercanos al estadio y se le adjudica cada uno a una persona con chaleco celeste. Para cuando la gente sale del recinto, que es cuando ocurren los problemas, la policía se encuentra en cada zona asignada a un cuidador y de esta forma se busca evitar cualquier tipo de agresión.

"Al haber presencia policial, se disuade cualquier intento. La idea no es ir al choque sino evitarlo. De esta forma se evita el pedido de una suma de dinero", dijo Inthamoussou.

La evaluación que hicieron de esa solución fue positiva . El jefe de seguridad de Peñarol, Horacio Zaugg, dijo a El Observador que ya habían recibido muchas quejas y que por esta razón el club se decidió presentar al consejo directivo una idea para trabajar en conjunto con la Policía Nacional y la Intendencia de Montevideo.

"El operativo fue muy bueno pero somos conscientes que estos resultados se dan de a poco, hay que mantener el esfuerzo", sostuvo. Zaugg indicó que el deseo del club es repetir el sistema cada vez que se juegue en el Campeón del Siglo.

"A medida que se replique el sistema las personas sin permiso se desincentivarán. Pero para que esto suceda se requiere el apoyo de la policía", afirmó el director de Movilidad. Inthamoussu recordó que ya se había intentado llevar a cabo un plan sin apoyo policial pero los "cuidadores furtivos" desplazaban a los cuidacoches registrados.

Otro comportamiento abusivo que busca erradicar la intendencia es la ocupación de espacios públicos con conos u otros objetos por parte de cuidacoches (en su mayoría sin registro, según las autoridades) que impiden que cualquier vecino haga uso del espacio público.

Sobre ese asunto, Inthamoussu dijo que el departamento recibió muchas quejas y que, en respuesta a esas denuncias, la intendencia envía inspectores de la unidad de cuidadores para quitar los objetos.
"Los que están capacitados tienen en claro que no se puede reservar espacio público a nadie, está prohibido salvo que dentro de la normativa un comercio, un organismo público o una misión diplomática solicite formalmente el espacio y que solo puede asignar la intendencia", sostuvo.

De todas formas, el jerarca dijo que en la mayoría de los casos existe una buena relación entre los cuidadores y los vecinos. "Muchas veces cuando un cuidacoche cambia de cuadra y no vuelve, los vecinos preguntan qué pasó con él. Hay muchos que están en el mismo lugar hace años y son queridos por los vecinos. Siempre gana lo malo pero hay gente en este universo que hace las cosas bien, diría que son la mayoría".

Aprendizaje

La Intendencia Municipal de Montevideo quiere regular la situación de esos trabajadores a través de la capacitación formal. Para ello, la comuna desarrolló talleres de seguridad vial para que los cuidadores puedan desempeñar su tarea de mejor forma. Además, Inthamoussu está trabajando con el departamento de Desarrollo Social porque las personas que ejercen de cuidadores suelen ser estar en "situaciones vulnerables desde un aspecto socioeconómico".

Ante esta situación, se enfocó al cuidacoche como un puesto de trabajo, dado que suele ser una salida económica.

Por eso es que la intendencia tiene un convenio con el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) para tratar de poner a disposición de esta población otras rutas de salida, "un trabajo más formal con mejor ingreso", dijo Inthamoussu.

"Este plan no solo busca regular el puesto y penalizar a quienes cometen un error sino que también se quiere darle una visión más integral", agregó.

Por otra parte, el director dijo que muchas personas que son liberadas del sistema penal no suelen encontrar trabajo con facilidad y que la primer vía de ingresos que encuentran es ser cuidacoche. La intendencia está en contacto con la Dirección Nacional de Liberados (Dinali) para evitar que estos casos sigan aumentando.

El director de la Dinali, Jaime Saavedra, dijo a El Observador que a la brevedad formalizarán un convenio de cooperación entre la comuna y el Ministerio del Interior por el que la Dinali brindará servicios de "acompañamiento" a los cuidacoches que tengan antecedentes penales.
El acuerdo otorgará asistencia psicológica, servicios de salud y aspectos nutricionales, judiciales y de vivienda. La idea es que las personas que sean liberadas después del lanzamiento del convenio y se conviertan en cuidacoches también obtengan los beneficios.

Si bien todas las personas recién liberadas no se contactan con la Dinali, la dirección trabaja con 2500 personas y desde mayo de este año empezó a trabajar en el pre egreso, es decir, incluyó en los beneficios del sistema a las personas que aún están a seis meses de salir. En el plan ingresan los presos de Santiago Vázquez, cárcel de mujeres y de la cárcel de Canelones. "El número aumentará, esperamos que se duplique", dijo Saavedra.

Mientras tanto la inflación del estacionamiento público sigue en ascenso y en este caso no hay rango meta que devuelva a la propina su condición de tal.

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