12 de febrero de 2013 16:55 hs

El verano suele ser un momento de distensión, en el que lejos de pensar en el trabajo, uno disfruta de otras cosas. Pero inevitablemente, en la distendida rutina de las vacaciones, no se puede dejar de asociar hechos cotidianos con temas laborales. Es como si uno estuviera todo el año esperando que lleguen las vacaciones, pero cuando está en ellas, la creatividad aumenta y asocia temas o hace analogías con temas profesionales.

Es así como escuchando la radio, no pude evitar notar que este verano uno de los grupos que más sonó fue uno llamado Agapornis. Este grupo se caracteriza por reeditar temas de cantantes conocidos a nivel mundial como Adele, Cerati y Shakira transformándolos a un género “cumbia pop”. Es decir, al oído y paladar rioplatense. Nada muy distinto a lo que hacen muchos emprendedores, que toman ideas exitosas que ven en otros países y las adaptan a nuestro mercado, como las versiones locales inspiradas en Starbucks o los sitios online imitación de eBay.

Conceptos que funcionan bien en otros países, que se moldean y se lanzan en nuestros países como nuevos emprendimientos, modificados para que encajen mejor con los gustos locales.

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Algunos con nombres propios, otros a modo de franquicia conservando el nombre del emprendimiento original, pero siempre basados en el triunfo inicial que tuvo la idea madre en otros países anteriormente.

Al igual que en la música, esta adaptación no es fácil. Así como muchos grupos de música fracasaron antes de Agapornis, muchos intentos de traer franquicias o réplicas de buenos proyectos extranjeros a nuestro mercado fallaron. Pero otros fueron un éxito.

Busque las siete diferencias

“Mc Donald’s no va a funcionar en Uruguay, no puede competir con el chivito”, decíamos muchos. Sin embargo, resultamos no ser tan diferentes a los americanos y nos gustaron las hamburguesas.

Como todo emprendimiento, una de las claves principales está en el mercado. En el caso de trasladar ideas de otros mercados, las similitudes demográficas, sociales, culturales y hábitos de conducta entre el mercado de origen y el mercado objetivo son la base de análisis para tratar de predecir el comportamiento.

En Estados Unidos, por ejemplo, con la amplitud de información demográfica disponible y estudios del comportamiento de la población según estado, región y hasta por localidad, los especialistas en franquicias pueden predecir cuántas personas promedio van a entrar por día a un nuevo local dadas las características de los ciudadanos de la zona (para los curiosos, ver www.citi-data.com). De esa manera eligen exactamente el mejor punto para abrir un nuevo local de acuerdo a la franquicia o tipo de comercio que están analizando.

En nuestro país, si bien no tenemos información a ese detalle, con los datos disponibles o generándola a través de encuestas y estudios de mercado, se pueden realizar análisis aproximados para ver similitudes y diferencias, y evaluar si las diferencias resisten adaptación.

“Las cadenas de tipo americanas de comida rápida no funcionaron en el interior porque no venden cerveza”, me dijo el dueño de un bar de minutas tradicional del interior.

Cierto o no, la realidad es que salvo en Montevideo y en Maldonado, los intentos de ese tipo no han prosperado.

El concepto no se adaptó (o no era adaptable) lo suficiente como para ser exitoso.

Pero no todo es tan rígido. Mc Donlad’s en México agregó condimentos y salsas picantes para satisfacer mejor al gusto local, pudiendo encajar mejor la idea original al mercado objetivo. Pero posiblemente la cerveza, no resista a Ronald Mc Donald’s.

El back-office también existe

“En Estados Unidos, el verdulero te dice que viene a las 7am y llega a esa hora. En nuestros países vienen en el correr de la mañana… si llegan”, decía un emprendedor uruguayo que trajo una franquicia de comidas a nuestro país y la vendió poco después.

No solo el público objetivo es importante, también hay que tener en cuenta otros eslabones de la cadena que son relevantes para el modelo de negocios, como la cadena de suministro y es necesario también ver su adaptabilidad al nuevo mercado.

Reinventando la pólvora color celeste

A la hora de emprender hay muchas alternativas. A los muy creativos seguramente les apasione crear una idea sumamente innovadora, escribir una “partitura” nueva de un hit local.

Pero otros dirán, para qué inventar la pólvora si ya está inventada, ¿no? Para qué querer inventar ideas tan innovadoras cuando hay muchas disponibles, ya probadas en otros países, listas para ser traídas a nuestro mercado con la “partitura” ya escrita. Cierto, pero no olvidar analizar antes si el concepto es válido en nuestro mercado, si los eslabones del modelo de negocios se adaptan a nuestro público.

Y en caso negativo, ver hasta dónde se puede darle el toque “celeste” para adaptarlo al oído local, y ser un éxito. l



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