Desde que el Frente Amplio está en el poder han convivido al menos dos formas de manejar a las empresas públicas: una visión más desarrollista, que las coloque al servicio de los objetivos productivos y de inversión pública, y la otra alineada al desempeño macroeconómico del país. Como sea, las dos pueden ser funcionales para alcanzar objetivos políticos e incluso catapultar a figuras del oficialismo, cosa que no solo es capital de la coalición de izquierda.
Los entes como herramienta histórica de los partidos
Las empresas públicas fueron funcionales a los gobiernos y partidos