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Los guantes que defienden al sueño

Hijo de un camionero y una ama de casa, Rodrigo Rodríguez llegó de Paysandú con 13 años y se abre camino en el arco de Liverpool

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21 de septiembre de 2017 a las 05:00

Apenas 13 años tenía cuando sonó el teléfono en la casa de los Rodríguez-Dubovich para preguntar por Rodrigo. Liverpool lo quería en sus divisiones juveniles para pulir al niño que, con apenas la escuela terminada, pintaba con condiciones.

Atrás había quedado un torneo infantil en su Paysandú natal, un lugar al que habían llegado captadores de los mejores equipos de Montevideo: "A Liverpool llegué con 13 años, me vieron y a los pocos días me invitaron. Me trajeron a la casa de un compañero que era de Salto y así empezó todo".
Ese todo, dicho al pasar como una condición indispensable para cumplir el sueño, significaba dejar atrás la familia y los amigos.

"Al terminar el baby fútbol sabés que vienen equipos de Montevideo y la mía era una decisión tomada. Si me venían a buscar yo me iba de mi casa. No existía eso de extrañar a la familia ni a los amigos, había que ser fuerte. Me daba más miedo renunciar a mi sueño por extrañar que la posibilidad de extrañar a la familia", dice Rodrigo, uno de los responsables de la remontada anímica y futbolística de Liverpool, en la casa que comparte con su familia en Colón, donde también puso un kiosco que trabaja su madre.

Con Rosario Martínez como entrenador y tras la lesión de Guillermo De Amores, Rodríguez se adueñó del arco de un equipo que venía en caída libre y había precipitado el final del ciclo de Alejandro Bertoldi.

Con él bajo los tres palos Liverpool encadenó dos victorias consecutivas con el arco invicto (3-0 a El Tanque Sisley y 1-0 a Cerro), sin embargo no todo fue color de rosas en el camino formativo: "Mi viejo es camionero y se mueve por todo el país, cuando me vine a Montevideo mi madre estaba embarazada de mi hermano en Paysandú y mi padre se quedaba en una casa que le daba la empresa en el Pinar porque estaban haciendo el Aeropuerto nuevo. Entonces estábamos todos separados y era complicado vernos".

Desde su infancia en los clubes Estudiantil y Centenario idolatró a un futbolista mágico de la vecina orilla, con gambeta corta y pegada letal: Juan Román Riquelme. "Voy a ser padre en dos meses de un varón y ni bien supe le dije a mi novia que se iba a llamar Román por Riquleme. Lo veía en las Copas Libertadores que ganó Boca y era el más grande", agrega.

"No existía eso de extrañar a la familia ni a los amigos, había que ser fuerte. Me daba más miedo renunciar a mi sueño por extrañar que la posibilidad de extrañar a la familia".
De Paysandú llegó con Gabriel Nievas, un compañero que no aguantó el desarraigo y se volvió a los cinco meses: "Él después se volvió porque extrañaba mucho. Yo tenía el sueño de jugar al futbol, tenía decidido dejar todo para apostar a jugar y cuando salió lo de Liverpool me vine sin dudarlo.

Obviamente extrañaba, charlar con mi viejo, las milanesas de mi vieja, todo, pero siempre me trataron muy bien. A Diego Demarco le estoy muy agradecido. Siempre iba conmigo para todos lados y me acompañaba al liceo. Para mí era todo nuevo en Montevideo y todo lo fui aprendiendo sobre la marcha".

En segunda división tuvo su bautismo, cuando el equipo de Alejandro Apud ya había conseguido el ascenso y lo dejaron atajar los últimos tres partidos.

Sin embargo la prueba de fuego la tuvo con Mario Saralegui, cuando Liverpool luchaba otra vez por la permanencia y debían visitar a Defensor Sporting en el Franzini: "Guille (De Amores) estaba lastimado de la rodilla y Jorge Bava se había fracturado un dedo. Entonces me mandaron a la cancha cuando el equipo estaba luchando por no descender. Por suerte hicimos todo bien y ganamos 2-1".

Con De Amores en sanidad volvió a tener minutos y respondió con solvencia y seguridad para sumar dos victorias seguidas que le dan aire a su equipo.

Rodríguez, el pibe sanducero que dejó todo para ir tras sus sueños en el arco, quiere ganarse un lugar en Primera para que Román, en un futuro cercano, vea los goles que evita su papá.

El mensaje de Rosario Martínez

Con la llegada de Rosario Martínez y la lesión de Guillermo De Amores, Rodríguez se adueñó del arco de Liverpool y cree que el buen momento que atraviesa el equipo se debe al mensaje claro que Martínez le hace llegar a sus dirigidos: "Rosario tiene una idea muy clara, le da confianza a los jugadores y a todo el plantel. Sabemos que todos tenemos que dar el 100% y dejar todo en cada pelota. El equipo sale a trancar como si fuera la última. La idea de juego la entendimos rápido, nos pide que seamos sólidos en defensa, no tomar riesgos porque es el sector de mayor peligro, quiere salir rápido y llegar con mucha gente al ataque".

Dos cifras


21 Años. Son los que tiene Rodrigo Rodríguez. A los 13 llegó a Liverpool luego de ser descubierto en un torneo infantil en su Paysandú natal. Hizo todo el camino de formativas en el club de Belvedere y lleva seis partidos en Primera División.

8 Entrenadores. Son los que tuvo en Primera División. Ellos fueron Julio César Antúnez, Alejandro Apud, Juan Verzeri, Diego Demarco, Mario Saralegui, Gabriel Oroza, Alejandro Bertoldi y Rosario Martínez.

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