Las esculturas de Kris Kuksi producen una inusual fascinación: por un lado, lo macabro de sus ensamblajes se convierte en algo sumamente hermoso, y por otro, lo grotesco de sus complejas construcciones se transforma en una imagen fina y elegante. Choca y atrae a la vez. Genera el recuerdo pacificador de dioses y santuarios al mismo tiempo que remite a los horrores más crueles de la guerra.
Los inquietantes dioses de la era industrial
Si bien el estadounidense Kris Kuksi se dedica a la pintura y el dibujo, son sus caóticas, grotescas y barrocas esculturas las que le han dado proyección internacional, llegando a seducir a artistas como Guillermo Del Toro