El Observador | Leonardo Pereyra

Por  Leonardo Pereyra

Columnista político
18 de septiembre 2023 - 5:00hs

Si para algo sirvió el “caso Albisu”, fue para ratificar lo poco o nada de originales que son los políticos -¿o deberíamos hablar de coherencia?-cuando tienen que tomar partido en un asunto que los toca de cerca o de lejos.

Carlos Albisu, el ahora aparentemente caído en desgracia presidente de la Comisión Mixta de Salto Grande, renunció a su cargo luego de que se lo pidiera el presidente Luis Lacalle Pou, en medio de una avalancha de cuestionamientos por la contratación directa de 27 funcionarios, la mayoría pertenecientes a su lista, la nacionalista 404, lo que elevó a unos US$ 20 millones lo que se gasta en salarios en esa obra binacional.

Previsiblemente, una vez difundida la información sobre el exceso, la primera en reaccionar fue la oposición frenteamplista que anunció la interpelación de los ministros Azucena Arbeleche (Economía), Francisco Bustillo (Relaciones Exteriores) y Omar Paganini (Industia), jerarcas que ninguna responsabilidad tienen en las decisiones de Albisu. “Era lo mínimo que tenía que hacer. No alcanza con una lavadita de cara porque los acomodos que hizo Albisu también hay que revisarlos”, avisó la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, una vez que se supo de la renuncia del jerarca.

Hasta el propio Lacalle Pou se movió de manera más o menos prevista. Primero reaccionó apelando a sus apegos personales más que a razones políticas –como lo hizo en el caso Penadés- y expresó su “aprecio y afecto” por Albisu, al que consideró un hombre de su confianza.

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Luego, advirtiendo que el funcionario era indefendible, le pidió la renuncia, como lo había hecho con la ministra Irene Moreira, la cabildante esposa de Guido Manini Ríos, quien adjudicó una vivienda de forma directa a una militante de su partido.

De esta manera, el presidente desactivó en buena medida la posibilidad de que Manini –quien también previsiblemente esperaba agazapado para cobrarse revancha por la eyección de Moreira- le quitara el respaldo a los ministros de gobierno cuando llegara la instancia de la interpelación.

De todos modos, era de esperar que al líder de Cabildo no lo conformara la mera renuncia de Albisu. “Es una buena noticia pero no soluciona el problema de fondo. Habrá que ver qué pasa con los distintos asuntos que llevaron a esta situación. Qué pasa con los 11 ediles contratados por Salto Grande, ese es uno de los temas que habrá que encarar y revertir, cosas que despiertan dudas en la opinión pública y a nosotros en particular”, dijo el senador como para ratificar que, hasta el final del gobierno, Cabildo será una incomodidad para el presidente Lacalle Pou.

 

Hasta el propio Lacalle Pou se movió de manera más o menos prevista. Primero reaccionó apelando a sus apegos personales más que a razones políticas –como lo hizo en el caso Penadés-

Los colorados, como tantas veces, prefirieron defender al gobierno de coalición antes que cuestionar lo sucedido en la interna de su socio nacionalista “No es un terremoto político ni una ilegalidad”, respondió el expresidente y líder de Batllistas, Julio Sanguinetti en declaraciones a la radio del Sol, y agregó que lo mejor era esperar “antes de atribuir responsabilidades administrativas”. Luego dijo que más importante que el tema Albisu eran los logros alcanzados por el gobierno como la baja de la inflación. En el sector Ciudadanos de Adrian Peña hubo silencio.

Una vez más, quien marcó la diferencia en el Partido Colorado –aunque todavía mirándola de afuera-fue Pedro Bordaberry desde su columna del diario El País titulada Jabalinas y camisetas. “En la Comisión Técnico Mixta de Salto Grande se piden importantes refuerzos presupuestarios y se conocen algunas cosas que no parecen adecuadas. Lo más insólito han sido las respuestas de su Presidente, fallido candidato a Intendente de Salto que pretende volver a serlo. Aclaró que los refuerzos se piden desde hace varios años incluyendo el último período de gobierno del Frente Amplio. Incurre en esa rara justificación de que los que estaban antes también lo hacían. (…) En segundo lugar expresó que la CTM ayuda a muchas instituciones destinando a ello más de un millón y medio de dólares por año. Puso como ejemplo que ¡entregó 2600 camisetas a todos los equipos de baby fútbol del departamento!  No aclares que oscurece dice el refrán popular”, escribió Bordaberry.

Atendiendo aquella máxima sanguinettista que dice que en política no hay muertos sino heridos de consideración, es probable que Albisu se levante de estas aparentes cenizas

“Para peor, si uno pone el buscador de Google encuentra al presidente de CTM, ex y futuro candidato a la Intendencia, entregando las camisetas a los niños. Qué tufillo a uso del aparato del Estado con fines electorales tiene esto. (…) En ese mundo del jerarca la Ministra de Salud o el Presidente de ASSE se pueden ocupar de las turbinas de Salto Grande, el Secretario de Deportes de la seguridad ciudadana y el Ministro del Interior de los atletas que participarán en los juegos panamericanos”, ironizó el excandidato presidencial colorado que aún analiza si vuelve a la política.

Por su lado, dirigentes nacionalistas que no integran la lista 404 beneficiada con los cargos –lista que lidera el precandidato presidencial Álvaro Delgado- salieron a marcar previsible distancia de Albisu ya que, no hay que olvidarlo, las elecciones internas están a la vuelta de la esquina.

“Me parece que se le fue la mano en alguna cosita. En algunas contrataciones, en algunos salarios y en alguna de esas cosas que uno se encuentra con plata y se cree Papá Noel”, dijo a radio Del Sol el senador  Sergio Botana que integra el grupo que aúna a la lista 40 y al Grupo de los intendentes.

Una vez que el presidente Lacalle Pou destituyó a Albisu, todos los blancos, por supuesto, se alinearon detrás del mandatario. “Fue una decisión correcta en función de la transparencia y la gestión con dineros públicos, en defensa del gobierno, del partido y del presidente”, dijo el senador Jorge Gandini (Por la Patria) que probablemente lanzará su precandidatura.

“No hay dirigentes con tornillo en este gobierno. Lo de Albisu es una muestra más", aportó el también senador Sebastián Da Silva (lista 40) quien suele estar en la primera fila en la defensa del presidente Lacalle Pou.

No obstante, atendiendo aquella máxima sanguinettista que dice que en política no hay muertos sino heridos de consideración, es probable que Albisu se levante de estas aparentes cenizas –como ya lo han hecho otros- para continuar ejerciendo el poder en su departamento.

En definitiva, nada nuevo bajo sol de una política uruguaya que, para bien o para mal, en sus vicios y en sus virtudes, sigue mostrando una previsibilidad que en algunas ocasiones sosiega y, en otras, abruma.

 

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