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Luces y sombras del arte uruguayo en 15 años según sus protagonistas

¿Cuáles fueron los aciertos? ¿Y cuáles los errores? ¿Cuánta importancia le dieron los gobiernos frenteamplistas al arte nacional? ¿Hubo cambios significativos? ¿Hay más trabajo para los artistas? Estas son las reflexiones de ocho referentes de distintas áreas de la cultura uruguaya

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22 de febrero de 2020 a las 05:00

Diego Delgrossi, humorista, actor y docente de historia

Diferenciemos primero “cultura” y “espectáculo”. “Espectáculo” es el fenómeno culminante del proceso de creación, resultado de determinadas variables culturales. Fenómenos culturales hay muchos; desde un grafiti, hasta una comida, un libro, una artesanía o una puesta en escena.
En estos quince años de gestión cultural a nivel nacional hubo muchos espectáculos y muy buenos; desde giras del Ballet del Sodre, hasta artistas contratados. Pero, ¿se siguió una política “cultural” integral? No. Cada espectáculo fue un fogonazo aislado en la penumbra. Esa es una falla. ¿Qué faltó? Contexto cultural. El “cómo” y el “por qué”, las razones del surgimiento de ese espectáculo. Se muestra aislado, sin enseñar su contexto y cómo formar parte de él, no se educa, ni se motiva, convirtiendo al espectáculo en el 50% de la fórmula romana de “pan y circo”.  

El otro tema es la educación. Teniendo entre sus filas de simpatizantes a referentes de la cultura y la educación, el FA no pudo planificar, estructurar y llevar a cabo una reforma coordinada, profunda, ni efectiva. Sí se han creado nuevas y buenas herramientas, sumadas a las ya existentes: Plan Ceibal, UTEC, descentralizar educación terciaria, ampliación de las escuelas de tiempo completo y la permanencia y diversificación de los bachilleratos tecnológicos –estos dos últimos, creación de la “Reforma Rama”– .  

Estos quince años dejan la buena voluntad de muchos colegas como sacrificio por la causa, corporaciones en pugna por el poder y las palabras dichas con sincera tristeza por el expresidente José Mujica a un medio español que ante la pregunta sobre la falla en reformar la educación, él responde: “Me sentí solo hasta dentro de mi propio partido... Fracasé”.

Rossana Taddei, cantautora y música

Llegué de Suiza en el 81, en el final de la dictadura. Y a los tres años empecé, con 15 años, mi carrera musical. El principio fue con los gobiernos blancos y colorados. Todo ese período estuve constantemente cantando pero sin que pasara gran cosa, hice dos discos y después vino el Frente Amplio. Y a partir de ahí hubo políticas culturales, empezaron a suceder cosas que permitieron acceder a otras que uno nunca podría haber hecho. Si estuvieron bien o mal, lo vamos a saber ahora con el contraste. Para mí, personalmente, hubo herramientas como los Fondos Concursables, el Proyecto Esquinas, el Programa de Fortalecimiento de las Artes, el Premio Nacional de Música, que tendrán cosas para corregir, pero que nos dan a nosotros, que tenemos un trabajo con la cultura, una posibilidad de mostrar lo que está pasando. Porque las artes son un archivo de la historia del país. Y obviamente que es de gran ayuda para un artista que no tiene fondos para autosustentarse que haya este tipo de reconocimientos, premios y fondos. Son cosas que están buenas y que estaría bueno que se mejoraran y se continuaran.

A la vez se hizo muy visible solo una parte, un género. Lo carnavalero, el candombe, la murga, y se visibilizó muy poco la otra parte. Está bueno que se abarque todo, que no se discrimine a artistas y creadores que son la voz del Uruguay y que no solo están dentro de un género. 

Martín Fernández, editor y director de Casa Editorial HUM

Sobre las “luces”: si bien desde la editorial nunca nos presentamos, muchos de nuestros autores sí lo hicieron y han sido beneficiados por los Fondos Concursables para la cultura y por las becas Fefca –Fondo Estímulo a la Formación y Creación Artística–. Que existan esas distintas opciones para los artistas está buenísimo, porque les posibilita poder abocarse de lleno a un trabajo durante un año y poder terminar un libro o una investigación. Es impresionante lo valorado que eso ha sido para los autores. Y sobre los Fondos Concursables, lo que ya sabemos: si no hubiese sido por ellos, muchísima producción nacional no hubiera sido posible. Lamentablemente en una plaza tan pequeña como la uruguaya a la cultura muchas veces hay que subsidiarla. Y eso no es solo pagar el color de una novela gráfica, que tiene un nicho pequeño, sino también poder apoyarse en una subvención para hacer realidad proyectos que económicamente no hubiesen sido viables.

En cuanto a las sombras, para mi gusto quedará en el debe no haber actualizado el Premio Nacional de Literatura, que está atrasado dos años. Que se esté premiando a libros publicados hace dos años es demasiado tiempo en un mercado editorial en el que una novedad no aguanta más que cuatro o cinco meses en librerías. Sé de casos de libros que fueron publicados y en ese lapso la editorial ya los había mandado a saldar, o ya los había triturado y era material viejo. 

Álvaro Ahunchain, director teatral

Las luces

  • Varios gestores culturales de primera línea que ha aportado el Frente Amplio, con Gonzalo Carámbula a la cabeza. 
  • La continuidad de instituciones públicas de gran jerarquía artística, como la Comedia Nacional, la Filarmónica y el Sodre.
  • Los Fondos Concursables y la idea, aún insuficientemente ejecutada, de los Fondos de Incentivo Cultural.

Las sombras

  • La insistencia en decir que refundaron la cultura uruguaya, olvidando que antes del FA hubo excepcionales políticas culturales. Pienso en lo mucho y bueno que hizo gente como los colorados Alejandro Bluth, Tomás Lowy y Jaime Yavitz, y los blancos Julián Murguía, Elena Zuasti y Roberto Jones.
  • Los palos en la rueda puestos en forma permanente contra el derecho de autor; primero con aquel infamante proyecto de “ley de la fotocopia” y después impidiendo la extensión del plazo de derechos hasta los 70 años, en que se rindieron al lobby de Google y demás multinacionales interesadas en desconocer esos derechos (por suerte después de las elecciones depusieron su actitud y la extensión fue aprobada).
  • El descuido generalizado de los bienes patrimoniales, donde la desidia oficial  y los intereses privados pudieron más que la protección cultural de las grandes obras de nuestros arquitectos. 
  • El énfasis presupuestal que se ha puesto en expresiones culturales de menor nivel porque gustan al gran público, en detrimento de la promoción masiva de nuestros mejores escritores, músicos y artistas en general.
  • El desaprovechamiento de esa gran herramienta de promoción cultural que debería ser TNU. Hace falta un nuevo Justino Zavala Carvalho, que vuelva a privilegiar a nuestros artistas e intelectuales en la programación de la señal pública.

Eduardo Larbanois, músico y cantautor

Como evaluación absolutamente personal de estos años de gobierno frenteamplista a nivel nacional, considero que se han consolidado proyectos importantes en lo que tiene que ver con la cultura artística.

Ojalá se siga profundizando y enriqueciendo lo realizado, la cultura de un país trasciende los gobiernos de turno, y nos muestra al mundo con nuestros valores.

Siendo un país con tan pequeña población, se ha destacado por sus aportes a la cultura a nivel mundial, en la plástica, la literatura, la danza, el teatro, la música, en todas las disciplinas que hacen ese crisol que conforman la identidad. No obstante, sigue siendo muy difícil poder posicionar como trabajadores a los artistas.

Específicamente sobre mi oficio, que es de lo que puedo opinar con cierta idoneidad, considero que quienes nos dedicamos a la música contamos con apoyos que antes no existían, aunque muchas veces, alguna prensa malintencionada, cuestionara que el gobierno invirtiera en los artistas nacionales, intentando incluso darle algunas veces una imagen casi delictiva.

La infraestructura que requiere llevar adelante un show de calidad profesional, como tiene derecho cualquier ciudadano a disfrutar, suele tener costos muy altos que la gente desconoce.

Muchos pequeños festivales del interior pudieron llevar adelante sus aspiraciones por los apoyos del gobierno central y sus ministerios, quienes aportaban rubros para que pudieran contratar a los artistas que ese pueblo requería. No conozco en mis años de trabajo como músico que en otro tiempo se dieran estas condiciones.

Cierta vez, un destacado político uruguayo, en el retorno a la democracia, ante la consulta de un grupo de actores sobre qué iba a hacer por la cultura, contestó que aquí la cultura nace sola, que no necesitaba ser apoyada. Por suerte otros no pensaron del mismo modo en estos 15 años.

El tintero sigue con bastante tinta aún, pero sabemos que nunca estaremos totalmente conformes, siempre faltará algo por hacer, para ser mejores personas y trabajadores de la cultura.

Gabriela Iribarren, actriz

Fue un período altamente positivo. A nivel legislativo fue muy importante lograr la ley de seguridad social del artista y oficios conexos, por ejemplo, y más recientemente la aprobación de la ley de teatro, que si bien todavía está para reglamentar, fue un paso importante.

En lo que hace a la democratización de la distribución de los ingresos aparecieron los Fondos Concursables, ya sea en su modalidad de producción como de circulación de espectáculos en el país. También se consolidó a la Dirección Nacional de Cultura como una unidad ejecutora, a la que hubo que rearmar al asumir; por distintas circunstancias había sido muy recortado lo destinado a la cultura y el presupuesto era muy bajo. Se estableció también el Instituto Nacional de Artes Escénicas, que tiene cometidos muy importantes como las publicaciones en materia artística, metodológica, didáctica, de expresión artística, más el apoyo para llevar nuestro teatro al exterior. A nivel de infraestructura, tenemos la finalización de las obras del Auditorio Nacional del Sodre y la recuperación de los teatros del interior. Aunque la inversión todavía no es suficiente, ha sido importante para la realidad de cada localidad. En el Sodre, en tanto, se trabajó mucho desde el punto de vista de lo formativo, no solo con el ballet, sino también con las escuelas de danza.

A nivel educativo fue muy importante la implementación del bachillerato artístico, y si bien todavía queda en el debe incluir al teatro en el área de primaria, esa opción ha hecho un diferencial.

También se avanzó desde lo conceptual. En mis 37 años de actriz, esta fue la primera vez que se tomó a la cultura como tema integral y que se logró articular un medio que es muy diverso. Es la primera vez que siento que se tomó a la cultura como un todo, que se quiso aquilatar la riqueza cultural enorme que tiene el Uruguay.

Ahora queda por desarrollar un programa de gestión de los teatros del interior, para que tengan actividad artística permanente y no solo vivan de los espectáculos que circulan desde Montevideo. Hay que formar gestores que estén en el territorio y programen y logren hacer un diagnóstico en lo local.

Mauricio Ubal, músico, compositor, coordinador general del sello discográfico Ayuí, presidente de la Cámara Uruguaya del Disco

No tengo dudas de que el balance es inmensamente positivo. Se invirtió mucho, tal vez por primera vez en forma planificada y continuada, cosa que el Uruguay (por lo menos el que yo viví) no conocía, no había realizado nunca en forma sistemática, más allá de atender puntualmente algunas urgencias. En áreas como la infraestructura edilicia, el salto ha sido descomunal. El Frente finalizó e inauguró una maravilla como el Auditorio del Sodre. Se restauró el Solís a nuevo, se recuperó El Galpón, se puso en pie el complejo de salas de Cinemateca y el Antel Arena, que es de otro país. En el interior se recuperó una enorme cantidad de espacios, centros culturales y salas teatrales.

En diciembre pasado caminaba por los corredores del Teatro Lavalleja de Minas, y allí vi una enorme cantidad de cajas y bultos embalados, todavía sin abrir. Resulta que era todo un equipamiento de sonido y luces llegado de China. Luego me enteré de que había un montón de teatros del interior beneficiados con estas donaciones, negociadas y gestionadas centralmente por el MEC. Del mismo modo se crearon y apuntalaron espacios en barrios y clubes. Las “Usinas Culturales” por todo el país, abriendo estudios de grabación en barrios periféricos o zonas del interior.  Los diferentes fondos (concursables y otros) que permiten a los artistas poder desarrollar sus sueños, su trabajo, sus estudios. O tener instrumentos como la gente.

Desde otros ángulos, el fortalecimiento y expansión de las radios estatales es hoy fundamental para la difusión de la música nacional, así como el impulso de Antel invirtiendo en tecnología y fibra óptica ha sido revolucionario para todo el trabajo digital, cultural y científico. La música hoy juega y se desarrolla en ese terreno digital. Uno no puede olvidarse de ver a sus nietos chicos explorando, escuchando e inventando música en su ceibalita. Por supuesto que siempre habrá proyectos para mejorar, carencias a atender, temas pendientes pero se avanzó muchísimo.

Cada músico vive su peripecia personal y es complicado generalizar. Pero fueron estas administraciones las que finalmente reconocieron el trabajo de los músicos, creando un registro nacional de artistas, blanqueando sus ingresos, formalizando al sector dentro del BPS. Tengo decenas de amigos músicos que han trabajado 30 o 40 años ininterrumpidamente y que no tenían chance siquiera de figurar frente al Estado como laburantes. No existían, directamente, para el Estado. También se logró, no sin pelea, la extensión a 70 años del plazo de los derechos de los artistas, autores y productores, alineándose con el resto del mundo. Fue la primera vez que los artistas en bloque batallaron por sus derechos y que todo el sistema político (todos los partidos), se adentraron, reconocieron y valoraron los derechos de los artistas.

La cultura artística ha sido valorada especialmente. Nunca alcanza ni es suficiente, porque además el espacio de las artes creció exponencialmente en Uruguay y hoy hay diez o quince veces más personas trabajando en la música que la que había cuando yo empecé a tocar, hace cuarenta años. Entonces los reclamos y necesidades aumentan. Pienso que sería hora de que las artes tuvieran su propio ministerio.

Mariana Secco, productora de cine, directora de Salado, presidenta de Asoprod

Se puede puntear una cantidad de cosas que se hicieron bien en estos quince años. Pero para un sector como este, que cambia tan rápido, creo que el gobierno debería haber estado más cerca para que las políticas acompañen la globalización. Dejando eso de lado, creo que hubo muchos puntos a favor.

Antes del 2005, la Intendencia de Montevideo ya había creado el FONA y los programas de Montevideo Audiovisual, que hoy son una pata importante. Luego, en 2005, se redacta un lineamiento estratégico bajo el lema “Un cine, un país”, donde se propone trabajar en la redacción de la Ley de cine, que se aprueba en 2008. En ella se crea el Instituto de Cine y Audiovisual Uruguayo y el Fondo de Fomento; ese fue el punto de partida, el batacazo más fuerte que hemos tenido en el audiovisual. Después llega el Día del cine, que pone al cine nacional en conversación, los Fondos Concursables y los Fondos de Incentivo, que han sido súper interesantes como forma de financiamiento. En 2010 se implementa el consejo de salarios, que no lo teníamos hasta ese momento; en 2012 se empieza a trabajar para cambiar el artículo 29 de la Ley de derechos de autor, que se concretó a fines del año pasado. En 2013 se impulsó otro fondo a través de la Dinatel, con el que hoy se financia Series Uy, entre otras cosas. En 2015 se actualiza el Fondo de Fomento y en 2016 se implementa la Red Uruguay Audiovisual, que conecta los centros MEC, las salas del interior y Montevideo para la circulación de los contenidos. En 2018 se logra el convenio que posibilitó las nuevas salas de Cinemateca y el año pasado el Ministerio de Economía y Finanzas anuncia nuevas medidas de apoyo y se crea el Programa Uruguay Audiovisual, que apoya las producciones y fortalece los fondos que ya había. 

En resumen, aparecieron programas importantes, incentivos, planes de fomento y respondimos de buena manera. Cada vez hay más películas, cada vez se viaja más y se traen más inversiones. En estos quince años, entendimos las posibilidades que tiene el sector y la manera en la que mueve la economía. Y esto ha pasado porque fue un esfuerzo privado y porque el gobierno acompañó. ¿Podría haber acompañado de manera más fuerte? Sí, siempre se puede. 

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