13 de julio 2017 - 5:00hs

El líder regional y mundial que parecía intocable, invencible e impune, el hombre todopoderoso surgido de la pobreza y sin estudios que llegó al más alto cargo al que alguien podría aspirar en cualquier país, tuvo este miércoles su primer revolcón fuerte ante la Justicia de Brasil.

Más allá de que la sentencia del incorruptible juez Sergio Moro –una especie de cruzado del siglo 21 que se puso al hombro la titánica tarea de sacar a su país de un estado de corrupción cuasi vitalicia– fue en primera instancia y debe ser ratificada por otro tribunal, el expresidente Luis Inácio Lula Da Silva comenzó a sentir en carne propia que a pesar de su antigua investidura también puede ser alcanzado por el brazo de la ley.

El magistrado, que desde su despacho en Curitiba, dirige la denominada Operación Lava Jato, la investigación sobre la más impresionante trama de corrupción de la historia brasileña–derivada del pago de sobornos millonarios– en Petrobras, condenó al expresidente de izquierda a 9 años y medio de prisión por los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero.

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Si bien Lula, de 71 años, tiene cuatro causas judiciales abiertas, la investigación que pudo haberlo depositado en la cárcel está relacionada con la posesión de un apartamento tipo tríplex en el balneario Guarujá, en el estado de Sao Paulo.

Es que Lula podrá incluso apelar, como ya anunció, y lo hará en libertad, pues Moro obvió pedir su encarcelación para evitar el impacto social que esa situación podría ocasionar, por tratarse justamente de un expresidente.

El tríplex de Guarujá fue el punto vulnerable que el juez Moro encontró para enjuiciar a Lula, que continuó insistiendo en que la Justicia carecía de pruebas para condenarlo.

No obstante, el magistrado demostró que el expresidente recibió de la constructora OAS pagos por 3,7 millones de reales (equivalentes a US$ 1,1 millones) como forma de que ejerciera su influencia para beneficiar a esa empresa con la adjudicación de contratos de la petrolera estatal Petrobras.

Esos contratos, según informó el portal del diario Folda de Sao Paulo, obtenidos en las refinerías de Abreu e Lima, en el estado de Pernambuco, y la Getulio Vargas, en el estado de Paraná.

Según la investigación realizada por la fiscalía y por el propio Moro, el pago de esos sobornos a Lula se concretó mediante la reserva, primero, y la reforma, después, del triplex en Guarujá, que figuraba a nombre de OAS.

En la denuncia presentada en setiembre de 2016, el Ministerio Público acusaba a Lula de recibir pagos de parte de esa empresa.

La acusación del Ministerio Público indicó oportunamente que el expresidente partició "conscientemente" del esquema de desvíos de fondos provenientes de Petrobras.

El exejecutivo de OAS, Leo Pinheiro, confirmó que el tríplex en ese balneario fue reservado a nombre de Lula y su esposa María Leticia, para cuando este culminara su mandato en 2010.

Pero, además, la constructora, se encargó de reformar el inmueble a nuevo y a gusto de la pareja.
El juez ordenó la confiscación de la propiedad.

Pinheiro también fue condenado por los mismos delitos que Lula, al igual que Agenor Franklin Medeirros, otro importante ejecutivo de la constructora. Pero el pago de las coimas al expresidente también comprendió el transporte y almacenamiento de los regalos recibidos desde el comienzo de su gestión en 2003.

No obstante, Lula –un nordestino que antes de ser presidente fue obrero y dirigente sindical metalúrgico y líder del Partido de los Trabajadores– no solo negó las acusaciones en su contra, sino que además insistio en que ha sido víctima de una campaña judicial y mediática para bloquear su nueva candidatura presidencial.

La sentencia

La sentencia de primera instancia del juez Moro también obliga a Lula a pagar una multa equivalente a 670 mil reales y le impide desempeñar un cargo público mientras dure la condena, pero eso solo tendrá validez en caso de que la decisión sea confirmada en segunda instancia.

"Entre los delitos de corrupción y lavado, hay concurso material, motivo por el cual las penas sumadas llegan a 9 años y seis meses de reclusión", concluyó Moro en los fundamentos de la sentencia.

Moro también argumentó que la responsabilidad de un presidente "es enorme, y también su culpabilidad".
Asimismo, para el magistrado inspirado en la operación "Mani Pulite" (Manos Limpias) en Italia en la década de 1990, Lula tenía un "papel revelante" en el "esquema criminal" en la trama de corrupción de Petrobras.

Todas las causas

Instituto Lula

El juez Sergio Moro investiga si la constructora Odebrecht ofreció 12 millones de reales para comprar un terreno en Sao Paulo donde erigir el Instituto Lula, como parte de un acuerdo para distribuir sobornos recibidos por el Partido de los Trabajadores.

Aviones de combate

Lula es acusado de lavado de dinero y tráfico de influencia en la compra de aviones de combate suecos Gripen por US$ 5 mil millones. Según la investigación, Lula recibió 2,25 millones de reales a través de la empresa de su hijo Luis Claudio.

Compra de silencio

Esta causa investiga la denuncia del exsenador del PT, Delcidio do Amaral, que afirma que Lula formó parte de un plan para comprar el silencio de un exejecutivo de Petrobras involucrado en el fraude contra la petrolera estatal brasileña.

Angola

En esta otra causa, Lula es acusado de tráfico de influencia, corrupción pasi va, lavado de dinero y formación de una organización delictiva junto con Marcelo Odebrecht -principal de la constructura del mismo nombre– entre 2008 y 2015. Además, está acusado de haber influido en la política de financiación internacional del banco estatal BNDES.

El tríplex de Guarujá

En la causa por la que fue condenado, el juez Moro consideró que Lula recibió un tríplex en el balneario Guarujá de Sao Paulo, ofrecido por la constructora OAS a cambio de su influencia para obtener contratos de Petrobras.

El expresidente OAS, Leo Pinheiro, declaró que el apartamento fue reservado y luego reformado para Lula al final de su mandato.

PT manifestará en todo el país

La dirección del Partido de los Trabajadores (PT) afirmó que la condena es un "ataque" a la democracia y la Constitución; además anunció que realizará manifestaciones en todo el país.

Es el favorito para 2018

Pese a la condena de este miércoles y a las cuatro causas que tiene abiertas, Lula es favorito para ganar la primera vuelta de las elecciones de 2018, según indican los últimos sondeos.

Temas:

Brasil Corrupción investigación delitos

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