"Yo necesito que me den una respuesta. No para de molestarla, no para de molestar a la familia. Quiero que lo traigan y hagan algo, ¿O quieren que ella termine como lo que pasó ayer?". La frase la dijo la madre de una adolescente que estaba con su hija a una funcionaria del juzgado especializado en Violencia de Género en la ciudad de San Carlos, en Maldonado.
Mientras tanto, la chica mandaba audios de Whatsapp contándole a alguien que estaba ahí otra vez, que tenía una audiencia y que la madre quería entrar con ella, pero que no la dejaban. Por la ventana del juzgado se veía a vecinos asomándose por la ventana, a periodistas que caminaban de un lado a otro evitando la lluvia torrencial y a los camarógrafos preparándose para tener la mejor imagen de la llegada de Santino, el exnovio de Valentina Cancela.
"Que lo traigan y le pongan un dispositivo. La va a terminar matando, ¿Qué pretenden? ¿Qué termine como la otra chica? Antes de que pase eso voy yo y lo mato", insistió la madre de la otra adolescente sobre su situación.
En la calle, la policía colocó vallas y cortó dos cuadras para proteger la seguridad del exnovio de Valentina, que llegaría a la audiencia de formalización sobre las 13:40 horas de este jueves. El chico llegó en una camioneta blanca encapuchado, con un chaleco antibalas puesto y esposado y entró a la sala de audiencias custodiado por varios efectivos.
El hecho ocurrió prácticamente solo ante los ojos de la prensa, la Policía y de algunos vecinos de la cuadra que miraron con atención y grabaron con sus celulares el momento.
Cortesía de Kevin Rodríguez, periodista de Canal 2 San Carlos
Santino, exnovio de Valentina Cancela, llega a Fiscalía
Tres horas antes, una chica delgada, morocha, con una mochila colgando, esperaba parada y sola en la puerta del liceo de Punta del Este -al que asistía Valentina- a que la vinieran a buscar. Estaba triste. "¿Cómo estás?, le preguntó una funcionaria del liceo que se le acercó. La adolescente solo movió la cabeza de un lado al otro para dar a entender que estaba "más o menos".
La imagen de esa adolescente se replicó minutos después en el liceo departamental de Maldonado, a unos minutos de distancia del liceo de Punta del Este. Varios jóvenes se sentaron en ronda en colchonetas en el hall del centro para reflexionar sobre lo que había pasado.
"Se creyó superior, porque mientras hacía lo que hizo ni siquiera tomó conciencia y se fue a dormir la siesta a la casa. ¿Por enojo, por angustia? ¿Porque era joven y no sabía lo que hacía? Dejemos de poner excusas. Basta de justificar acciones de hombres que cometen estas aberraciones", dijo una de las integrantes del gremio estudiantil del liceo.
En la ronda había llantos, abrazos y un profundo silencio. Mientras tanto, en el centro de Maldonado, la familia y amigos de Valentina la velaban y se despedían por última vez.
En el juzgado comenzó la audiencia y durante la hora y media en la que transcurrió vecinos y varios adolescentes de Maldonado se pararon al otro lado de la valla: querían ver a quien había matado a Valentina, le querían gritar. Y la lluvia no fue impedimento para que con el pasar de los minutos cada vez más personas se acercaran.
Entre las personas había dos adolescentes hermanas. Dijeron que fueron porque les podría haber pasado a cualquiera de ellas. Porque aunque no conocían a Valentina, más que por habérsela cruzado en el ómnibus alguna vez y de haberla saludado casualmente, se sentían identificadas con ella. Porque tenía su misma edad y porque ahora sienten miedo.
La policía comenzó a colocarse cascos y a protegerse con escudos. Los efectivos policiales entraban y salían del juzgado mirando y planificando la salida de Santino hacia la calle, donde lo esperaba la gente que cada vez gritaba más y la prensa. Finalmente, el adolescente volvió a salir casi tres horas después de la llegada, entre gritos e insultos.
Durante la audiencia el adolescente no habló, según contaron fuentes que estuvieron presentes. El joven estaba acompañado de sus padres. Su madre lloró al escuchar que la pena que le podría caer a su hijo es la mayor que puede recibir un menor de edad: 10 años. Ahora el fiscal tiene 30 días para presentar la acusación.
La imputación y las denuncias previas
El adolescente fue imputado por el fiscal Jorge Vaz e internado en una dependencia del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa), a la espera de que se dicte la sentencia definitiva.
La formalización de la investigación se realizó por un delito muy especialmente agravado por femicidio. El adolescente asfixió a su exnovia en la playa hasta que la mató.
El fiscal usó como pruebas la declaración de testigos y el registro de las cámaras de videovigilancia en Punta del Este, donde se ve que ambos bajan a la playa en la parada seis pero Santino se retira solo dos horas después.
En el sistema judicial existen dos episodios que involucraron a Valentina y Santino por hechos de violencia doméstica. La primera fue en la madrugada del 15 de febrero, cuando la Policía vio a través de las cámaras del Centro de Comando Unificado que una chica le estaba pegando a un adolescente en el centro de Punta del Este. "Mediante visualización AGENTE F. avista una femenina agrediendo físicamente a un masculino, agarrándolo del pelo y propinándole golpes de puño", detalló el parte policial.
En esa oportunidad, Valentina dijo que le había pegado una patada y que lo había agarrado de los pelos. Los jóvenes fueron derivados a centros asistenciales para que los revisen y el caso pasó al juzgado especializado en violencia basada en género de San Carlos, donde la jueza dispuso que se le notifique a los padres "a cumplir los deberes inherentes a la patria potestad".
El segundo episodio ocurrió al mediodía del 29 de junio. La madre de Valentina radicó una denuncia contra Santino el 1° de julio porque, según dijo y consta en el parte policial, el 29 de junio "ella no se encontraba a su domicilio y su hija se reunió con el indagado y tras discusiones entre ellos él la habría agredido físicamente y verbalmente".
La mujer pidió que se le aplicaran medidas cautelares al chico porque "ella no era consciente de que aun se seguían viendo ya que tenían prohibido el contacto". En esa oportunidad, la jueza "intimó" a los menores a "un buen relacionamiento" y a sus padres al "estricto cumplimiento de los deberes inherentes a la patria potestad". Un mes y medio después, él la mató.