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Más amapola y menos coca

La producción de drogas está cambiando y así se modifica un mercado que afecta a 246 millones de personas en todo el mundo

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27 de junio de 2015 a las 05:00


Se estima que unos 246 millones de personas en el mundo, y uno de cada 20 entre los que tienen de 15 a 16 años, consumieron alguna droga ilícita en 2013. Son tres millones más que el año anterior pero en términos globales no significa un gran cambio si se compara con el aumento de población. De cerca, empero, las cifras siempre pierden su aparente frialdad y en este caso demuestran una variación en la producción de las sustancias ilegales. Esto constituye una alerta para Naciones Unidas.

En coincidencia con el día mundial de lucha contra las drogas, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés) divulgó ayer su informe global anual, que contiene datos de 2013 y 2014 procesados. El documento es una foto de la situación mundial y se detiene en los datos disponibles de producción y consumo. Uno de los principales señalamientos es el aumento del cultivo mundial de opiáceos, que alcanzó su segundo máximo nivel desde 1930, hasta las 7.554 toneladas. Eso significa que la producción se duplicó en dos años.

En 2013 murieron 187.100 personas en todo el mundo a causa de las drogas, según estimaciones de ONU.

La evolución se debe especialmente a que la plantación de amapola tocó máximos históricos en Afganistán, el país donde más se cultiva, actualmente en unas 224.000 hectáreas. Con esa flor se hace el opio, que contiene morfina. Y con la morfina, proceso químico de por medio, se logra la heroína, una droga sintética que, al igual que las anteriores, tiene efectos relajantes.

Unos 27 millones de personas son consumidores porblemáticos de drogas, una población similar a la de Malasia. Son uno de cada diez consumidores.

Lo que sorprende a ONU es que el aumento en la producción de opiáceos no se corresponde con una mayor oferta y "no está muy claro cuál es el destino de las cantidades adicionales de heroína", según Unodc, pese a que en algunos países sí se registran sus consecuencias: más mortalidad y más emergencias médicas.

En el mundo hay 32,4 millones de personas que consumen estas drogas que provienen de la planta amapola.

Por ejemplo, en EEUU aumentaron las muertes por heroína de 5.925 en 2012 a 8.257 en 2013. Los investigadores sugieren que en ese país están importando más droga de Afganistán que de otros puntos de América, como tradicionalmente ha sucedido.

El consumo de opiáceos es la forma más problemática de drogadicción en todo el mundo, especialmente debido a su relación con los inyectables, el SIDA y las muertes por sobredosis.
Con la cocaína sucede prácticamente lo contrario: en 2013 disminuyó 10% el cultivo del arbusto de coca –a su nivel más bajo desde que hay mediciones, en los años 80– y con esto cayó el consumo a nivel global, impulsado por EEUU y Europa.

A nivel global, los usuarios de cocaína son unos 17 millones de personas.

Pero en América del Sur aumentó el consumo desde el 0,7% de la población en 2010 hasta 1,2 % en 2013, lo que significa 3,34 millones de personas más.

El más consumido

El uso más extendido a nivel global sigue siendo el del cannabis, con 181,8 millones de usuarios en todo el mundo. Las plantaciones están tan extendidas que es difícil calcular su volumen, aclara la ONU.

La oficina especializada en drogas a nivel global indica, asimismo, un aumento en el número de consumidores de drogas que padecen trastornos relacionados con el cannabis, al tiempo que hay cada vez más datos que apuntan a que esta droga puede ser más perjudicial de lo que se cree.

El cannabis es la droga más consumida en el mundo. Se estima que 181,8 millones de personas la fuman.

En julio de 2012, cuando en Uruguay se debatía la legalización de la marihuana, la Sociedad de Psiquiatría del Uruguay y la Sociedad Uruguaya de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia emitieron un comunicado en el que "desaconsejaron" la medida debido a los "peligros a la salud" que eso conlleva. Mencionaron, entre otros, un posible síndrome amotivacional en aquellos que consumen de modo frecuente, intenso y crónico. En los que dependen de la marihuana, su uso puede presentar síntomas de abstinencia, inducir a episodios psicóticos agudos (experiencias e ideas delirantes, alucinaciones) e inducir la aparición de trastornos del estado del ánimo, entre otros tantos.

En Uruguay, 9,3 % de la población consumió esta droga en los últimos 12 meses, según resultados de mayo de la JND.

En este contexto, el informe de ONU también contiene una advertencia. "La percepción que tiene la población de la rehabilitación de las personas drogodependientes tiende a simplificar demasiado la magnitud de la drogodependencia". Los expertos acotan que "no hay un remedio rápido y sencillo para atajar la drogodependencia".

Uruguay apoya una nueva estrategia

Junta Nacional de Drogas


Cuando terminaba la Asamblea general de la ONU en 1998, el entonces secretario general, Kofi Anan, propuso un brindis. "Nuestro compromiso consiste en conseguir verdaderos resultados en la eliminación de los cultivos de drogas para el año 2008", proclamó. Hoy Anan es uno de los máximos representantes de una corriente de opinión que propone una revisión de las políticas contra las drogas aplicadas en los últimos 50 años. Uruguay también está en esa línea.

El pasado jueves la Junta Nacional de Drogas (JND) presentó el documento que elaboró como aporte para la Sesión Extraordinaria de la Asamblea General de Naciones Unidas de 2016, que se centrará en el tema drogas. Milton Romani, secretario general de la Junta, ratificó que Uruguay adhiere a la postura de varios países de la región que sostienen que lo que se conoció como la guerra contra las drogas "ha causado más daño que las drogas en sí".

En ese mismo acto Juan Andrés Roballo, prosecretario de Presidencia y presidente de la JND, se refirió a la "ineficacia de las políticas y el fracaso de los Estados en materia de drogas durante décadas", lo que exige un nuevo abordaje, "integral, serio y sostenido".

Romani indicó que Uruguay quiere aportar a un debate que permita revisar "una estrategia que ha hecho mucho daño al mundo". Por ejemplo, criticó que las cárceles "estén llenas" de consumidores y personas detenidas por delitos menores "que deberían ser tratados como casos sanitarios y no penales". Aseveró que en la elaboración de políticas de drogas se debe garantizar también el compromiso con el desarrollo humano, la salud pública y los derechos humanos.

Ayer, 16 años después de pronunciar su esperanzado brindis y luego de seis años de vencido el plazo que fijó para la eliminación de los cultivos de drogas, Kofi Anan envió un par de mensajes por twitter. "Las drogas han destruido muchas vidas, pero políticas gubernamentales equivocadas han destruido muchas más. Los drogodependientes deberían ser vistos como pacientes que necesitan tratamiento y no como criminales".
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