14 de agosto de 2014 18:21 hs

El proyecto Mejora de la competitividad de la ganadería uruguaya por el desarrollo de nuevas herramientas genómicas que mejoren la eficiencia de conversión del alimento y calidad de canal de la raza Hereford está en marcha desde enero de 2014 y ya están siendo evaluados más de 100 toritos en eficiencia de conversión (ver página 5). No solo es largo en su nombre sino en la cantidad de instituciones que forman parte de la idea.

Lo lleva adelante el INIA, la Sociedad de Criadores de Hereford del Uruguay (SCHU), el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el Instituto Nacional de Carnes (INAC), la Asociación Rural del Uruguay (ARU) y el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Iibce).

El Observador Agropecuario dialogó con Elly Navajas, investigadora principal del INIA, sobre este proyecto que dio sus primeros pasos en abril de 2012 y se viabilizó cuando fue posible acceder a fondos importantes a través de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).

Más noticias
“En este caso, la Sociedad de Criadores de Hereford del Uruguay está haciendo una inversión de capital en el proyecto, así como las otras instituciones. Pero fue fundamental poder contar con el cofinanciamiento de la ANII para un proyecto que requiere una inversión de US$ 2 millones.

¿Qué se va a medir?

Por un lado, se hará “un trabajo de campo, que es el tema de las medidas de eficiencia de conversión de los animales y, por otro, la integración de los sistemas de información y las medidas de frigorífico”, dijo Navajas.

Para medir eficiencia se importó un equipamiento desde Canadá y se construyeron los corrales especiales para medir consumo en el campo experimental de Kiyú. El concepto básico es que “un animal convierte lo que come en lo que produce. Se sabe o se puede establecer lo que produce y en función de lo que produce se calculan las demandas esperadas promedio. Es decir que predecimos en términos promedio el consumo promedio de animales de una categoría específica con determinado peso y cierta tasa de crecimiento. Pero a un mismo nivel de producción los animales pueden consumir distintas cantidades de alimento para producir. Aquel que consuma menos para producir lo mismo es el más eficiente”.

El problema era cómo medir el consumo individual de un animal aún en una situación de corral, y este equipo lo permite. El comedero tiene una balanza electrónica que mide permanentemente el peso de la comida y lectores para leer las caravanas de trazabilidad. Por un cable transmite la información a un panel ubicado en el corral que por radiofrecuencia la envía al casco del campo, donde está la computadora central. Se puede monitorear lo que está pasando en los corrales desde cualquier computadora que tenga instalado el programa, incluso desde afuera del campo experimental. Se pone el alimento y va midiendo las diferencias de peso a medida que los animales van comiendo.

Cada vez que un animal mete la cabeza para comer queda registrado el número de caravana y se puede saber cuánto tiempo y qué cantidad comió. La condición es que siempre hay comida –se trabaja sin limitación de consumo, es decir ad libitum– por lo que desde ese punto de vista no es un manejo de un comedero comercial, explicó la investigadora.

Los toritos y novillos cumplen el año dentro del corral y se les da una dieta de recría, altamente fibrosa con bajo contenido de energía en términos relativos.

El ensayo dura 100 días, que comprenden un período de un mes de acostumbramiento previo al cambio de ambiente, al grupo de contemporáneos y a la alimentación y el ensayo en sí mismo, que son 70 días. Los animales son monitoreados desde la etapa de acostumbramiento porque aunque la prueba no se haya iniciado, ya se van obteniendo datos en base a los cuales se controla que todos estén comiendo.

Existe un protocolo muy riguroso y completo en la parte sanitaria a cumplir desde el momento que se embarcan camino a Kiyú y continúa en el campo experimental. Al iniciar la prueba se pesan y se les hace un ultrasonido para medir área del ojo de bife y espesor de grasa. Luego se controla el peso cada 15 días. Tenían previsto otro ultrasonido al final del ensayo pero el Dr. Berry les sugirió incluir una medida intermedia de ultrasonido, la cual será implementada con el grupo de toritos que están por iniciar la siguiente prueba.

Dentro de la prueba de eficiencia, las instalaciones se van a usar en tres ciclos por año: dos de ellos son con toritos, unos de parición de otoño y otros nacidos en primavera, y el tercero con novillos.

Navajas expresó que “es mucha información la que estamos recolectando, muchas áreas nuevas en las que estamos trabajando y sería un terrible error dejar el análisis de toda esta información para el final. De hecho el grupo de trabajo que se está consolidando en este proyecto ya está trabajando en el análisis”.

Los toritos de parición de otoño después que salen del ensayo vuelven a sus establecimientos de origen. De los nacidos en primavera, uno por cabaña queda para la prueba tradicional de Kiyú. Estos animales ya están en el sistema de evaluación genética, ya tienen dato de peso al destete. El criterio es que, excepto el que queda en Kiyú, los otros animales tienen que mantener lo que se llama el grupo contemporáneo, esto quiere decir que van a generar información que va a seguir siendo parte de la evaluación genética. “Es una forma de conectar desde el arranque la información de lo que estamos haciendo, la información de genómica con la información de la evaluación genética que está en marcha. Vuelven a su establecimiento de origen y van a tener peso a los 18 meses y las demás características de la evaluación genética”, reveló Navajas.

Para el otro gran estudio, referido a la calidad de canal, se usarán los novillos del tercer ciclo de evaluación de eficiencia que serán faenados en frigorífico comercial. “Se harán medidas de esos animales de dos formas en paralelo. Por un lado, el enfoque tradicional de recolección de información de proyecto de investigación con los técnicos de INAC, INIA y las plantas recogiendo los datos relevantes desde la faena al desosado. Pero a su vez el objetivo es, durante estos años, generar un sistema que permita acceder a la información que ya se está recogiendo automáticamente. El sistema está porque el país cuenta con trazabilidad total y la información se recoge de las cajas negras”, declaró Navajas.

Las cajas negras tienen dos aportes fundamentales: la trazabilidad integral –que conjuga la trazabilidad de campo más la trazabilidad industrial– y la captura de información. “Nuestro objetivo es generar los mecanismos para poder utilizar esa información con fines de mejoramiento genético de calidad de canal. La idea es dejar de esta experiencia un procedimiento que pueda ser aplicado en cualquier otra circunstancia. Es fundamental en esto el trabajo que iniciamos con los técnicos de INAC y del MGAP en cómo integrar la información. Buscamos establecer los mecanismos de cómo proceder, desde cómo y a quién se pide la autorización para la información hasta cuáles son las variables que se puede disponer y cómo se entrega al usuario. Buscamos definir el protocolo, ponerlo en marcha y validarlo. Este es otro de los productos previstos del proyecto”, explicó.

Integración de la información

Navajas expuso que hay un tercer componente que reúne todo y que tiene que ver con cómo se articulan las instituciones en este tipo de iniciativas. “Desde el punto de vista de la integración o articulación institucional no es menor el hecho de que el MGAP está apostando a la puesta en marcha del Sistema Nacional de Información Agropecuaria( SNIA)”, acotó.

Este proyecto está mencionado en el Anuario 2013 de Opypa como un ejemplo. Uruguay tiene buenos sistemas de información y el planteamiento es darle a los mismos un uso con otros objetivos concretos que generen insumos para la toma de las decisiones en el sector agropecuario.

El concepto es que cuando se generan grandes bases de datos surge un enorme potencial de análisis de la información. “La información está y es generada por diferentes grupos pero es fundamental que sea posible cruzarla. Esto implica desarrollo informático, aprender a integrar e integrarse, convencer a la gente de que la información tiene utilidad”, dijo Navajas.

Agregó que “el proyecto entra en esa concepción general y buscamos también aportar. Hay muchas cosas a definir y varios aspectos a tener en cuenta. Un ejemplo sencillo es solicitar la información. Es fundamental generar un procedimiento que dé garantías porque se está usando información pública, pero es importante no perder de vista que al mismo tiempo sea suficientemente ágil para que no desmotive ni desestimule su uso”, concluyó.

Información genómica para aplicar

El otro punto que abarca el proyecto de mejora de la competitividad de la ganadería uruguaya es la aplicación de la información genómica a las evaluaciones genéticas. Al respecto, Elly Navajas dijo que “va como en paralelo. Se va juntando toda la información fenotípica y generando los protocolos para la toma de los datos. Al mismo tiempo, se recogen muestras de sangre a todos estos animales, se extrae ADN y se manda genotipar. Con esta información se van a realizar estudios de asociación genómica para investigar en las determinantes genéticas de estas características e identificar genes y pasos metabólicos que actúan en ellas. Además, se estará trabajando en el uso de la información genómica aplicada directamente a la evaluación genética para hacer la estimación de las Diferencias Esperadas en la Progenie –DEP– genómicas”. En este proceso trabajan profesionales de Mejoramiento Genético y de Biotecnología de INIA y del IIBCE. Serán conservados -en el Banco de ADN Genómico Animal en INIA Las Brujas- duplicados de las muestras de ADN. “Este reservorio de material junto a todos los datos productivos que estamos generando podrán ser base para encarar desafíos futuros en ciencias que avanzan muy rápidamente como la biotecnología”.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos