Nacional > NUEVAS CIFRAS

Mides no explicó motivos de aumento de indigentes ni hizo autocrítica

La cantidad de personas que duerme a la intemperie aumentó un 87,6%

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31 de mayo de 2019 a las 05:03

Hombres, jóvenes y que están solos. Así son –en su mayoría– las 2.038 personas que viven en la calle en Montevideo, según el Ministerio de Desarrollo Social. La secretaría encabezada por Marina Arismendi informó este jueves que la cifra aumentó un 23,4% respecto al último censo de 2016 y, aunque no explicaron los motivos, los números muestran que cada vez más personas duermen a la intemperie y menos utilizan los refugios.

La subsecretaria Ana Olivera rechazó que el aumento significara un “fracaso de las políticas sociales”, mientras que Arismendi dijo que debían trabajar “mucho más en profundidad” para revertir la situación. Esas fueron las únicas palabras de las autoridades que sonaron a autocrítica en una conferencia de más de dos horas en la que no estuvieron presentes las principales jerarquías de otros ministerios ni organismos involucrados, pese a que todas integran el programa denominado “inter-calle” y Olivera subrayó una y otra vez que la situación solo podía corregirse a través de un mayor trabajo interinstitucional.

Arismendi prefirió sentarse en primera fila, no encabezar la presentación ni responder las preguntas de los periodistas, y solo abandonó su lugar para dar un discurso de cierre en el que consideró como una señal de transparencia positiva que el censo se hiciese en un año electoral. “Si hubiésemos querido ocultar estos temas no hubiéramos hecho el censo ni dado los datos”, dijo y reconoció que ella también “creía” que la cifra era mayor.

“Desde hace un tiempo que insistían (con los datos) y había empezado una danza de números. Llegamos a escuchar que había 4.000, 5.000 personas en situación de calle, cifras que no tenían nada que ver con lo que nos decían nuestros técnicos”, había dicho un rato antes la viceministra.

Olivera defendió las gestiones del Frente Amplio y destacó que la “gente” salió de la pobreza por su “vínculo” con el mundo del trabajo y que eso tenía que ver con los 14 años de “crecimiento sostenido”, la reinstauración de los Consejos de Salarios, la creación del Sistema de Cuidados, entre otras medidas. “Hemos logrado esa cosa pequeñita de 0,1% de personas en situación de indigencia. Obviamente que asistimos a una política híper-focalizada, estamos hablando de 2.000 personas en la fotografía pero hay 18.000 que salieron”, subrayó.

El censo fue realizado por 266 personas –la mayoría funcionarios públicos– el 9 de abril, una “noche de otoño de temperatura agradable”, según dijo el responsable de Evaluación del Mides, Martín Moreno.

La elección de la fecha significó un cambio respecto a 2016, cuando se hizo en junio. Moreno dijo que esos días había un “clima menos hostil” (por la estación) y “menos camas” en los refugios –ya que todavía no se estaba desarrollando el “Plan Invierno”– aunque esa noche quedaron 100 cupos disponibles.

Esa decisión metodológica, que según el jerarca permitió ajustar la cantidad de camas que se necesitaban para este año, provocó cambios en los datos, ya que se registró un aumento del 87,6% de las personas que estaban a la “intemperie” (de 556 en 2016 a 1.043 en 2019) y un descenso en quienes se encontraban en refugios (de 1.095 en 2016 a 995 en 2019). Para el Mides el aumento fue de 72,7%, ya que "a efectos de la comparabilidad", no incorporaron a 83 personas que estaban consumiendo algún tipo de droga a la hora del relevamiento, explicó Moreno.

En 2019, el Mides aumentó a 2.070 los cupos en todo el país con la inclusión de más de 200 cupos de invierno. En términos reales, desde 2009 sextuplicó su gasto en refugios, alcanzando $463 millones en 2017. El incremento se debe a un aumento en la cantidad de plazas, el precio de los prestadores y a cambios en las modalidades de atención, según señaló el organismo en la última Rendición de Cuentas. Pese a los aumentos, hay 1.299 personas más que viven en la calle respecto a 2006, cuando se hizo el primer relevamiento.

De acuerdo con el censo, 9 de cada 10 son hombres y existe una sobrerrepresentación de la población afrodescendiente, ya que son 3 de cada 10. Entre los cambios observados, se destaca un aumento del nivel educativo entre quienes están en la calle. El 46, 3% terminó la escuela, el 37,4% llegó hasta tercero de liceo y un 16,3% alcanzó “bachillerato o más”. 

El censo, que contó con la colaboración de agencias de Naciones Unidas como PNUD, Unicef y Cepal, también registra un aumento en la cantidad de “campamentos” –lugares con colchones, carpas o muebles– a la intemperie. La cifra pasó de 121 a 216 en tres años, aunque se mantiene el promedio: son tres de cada diez.

Además, el 78% son población "activa", aunque el 94% trabaja en condiciones de “informalidad”. El 60% son cuidacoches y el 19% vendedores ambulantes. Respecto a 2016 hay un descenso de 6 puntos porcentuales entre quienes declaran trabajar. Otro de los cambios observados es una mayor incidencia de los problemas de salud mental, consumo problemático de drogas y experiencias de privación de libertad. El 82% declaró haber estado institucionalizado y mientras que en 2016 la mitad habían estado presos, la cifra ascendió hasta el 69% este año.

El director de Evaluación y Monitoreo, Juan Pablo Labat, dijo que en los últimos diez años más de 20.000 personas habían estado en esta situación, que era un fenómeno “altamente dinámico” y que la “enorme mayoría” estaban en “forma transitoria”. De acuerdo con el censo, la edad promedio de la primera vez que alguien se va a vivir a la calle es a los 25 años, el 17% hacía menos de un mes que se encontraba en esta situación y el 40% llevaba menos de 6 meses.

“De 2016 a 2019 el 80% de las personas que estaban en calle ya no lo están. Esa idea de que se puede responder a esto con una medida de shock a partir de la cual el problema desaparece son fantasías porque no se está viendo el problema del flujo y se lo está considerando un problema de stock”, sentenció Labat, en referencia a las propuestas del precandidato nacionalista Luis Lacalle Pou.

Entre los motivos que los llevaron a esta situación, el 50% mencionó problemas de “vínculos y/o convivencia”, mientras que el 30% señaló el “consumo”. El 83% declaró consumir alguna sustancia y el 59% fue catalogado como “consumidor problemático” ya que lo hacía a diario. Entre las sustancias más consumidas se mantienen el alcohol (68%), pasta base (60%), marihuana (50%) y cocaína (18%). Sólo 4% de los consumidores está actualmente en tratamiento y 40% contó en algún momento con tratamiento. “Algunas personas tienen una situación crónica”, reconoció Moreno.

“Que no haya niños no es casualidad”
Marina Arismendi destacó que no haya niños y adolescentes entre las personas en situación de calle y dijo que esto no era “casualidad”, sino que obedecía al trabajo de instituciones como el INAU.
“En 2005, 2006 y 2007 había familias enteras. Teníamos aquellas bandadas, sobre todo en el Municipio B donde tenemos la más alta densidad, de niños y niñas de distintas edades que tenían un adolescente a la cabeza que oficiaba de padre o madre, de líder, de protector de los otros más chiquitos. Y a los que nos costaba muchísimo llegar para convencerlos de ir a un refugio o centro”, dijo.
*En caso de ver niños en situación de calle se debe llamar a la línea azul: 0800 5050 de lunes a domingo de 8 a 20 horas y fuera de ese horario al 098 462 326.
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