¿Cómo analiza la actualidad del sistema de salud?
El Estado empezó a desarrollar la Salud Pública allá por el 1900 y después se fueron creando lo que denominamos las mutualistas que son instituciones sin fines de lucro que tienen como fin dar cobertura de salud.
Hasta que en 2008 el Frente Amplio tenía en su plan de gobierno hacer una reforma del sistema de salud con tres ejes fundamentales.
El primero fue darle énfasis al primer nivel de atención (ambulatorio) porque con eso se resolvía el 80% de la atención médica. El segundo eje fue la equidad, esto significaba que aportábamos todos al Fonasa un porcentaje, dependiendo del núcleo familiar, de un 3% o 4% del salario por el mismo servicio de salud.
Y el tercer punto era darle sustentabilidad al sistema de salud porque las mutualistas, por diversas razones que no vienen al caso, tienen problemas para financiarse. El ejemplo más reciente que tenemos es Casa de Galicia.
Pasaron 15 años y rápidamente vemos que ingresó muchísima más gente al sistema de salud formal, la accesibilidad se cumplió.
En cuanto al financiamiento, lo que se buscó es crear un solo fondo que pague a las instituciones de salud y eso está funcionando.
Lo que sí creo es que así como hace poco tuvimos una reforma del sistema de jubilaciones porque la sustentabilidad estaba amenazada, estoy convencido de que vamos a necesitar otra reforma de salud en el corto plazo porque su sustentabilidad también está amenazada.
Entre el dinero que recibe el Fonasa de los aportes que hacemos trabajadores y empresas y el dinero que paga a las instituciones hay una diferencia de alrededor de un 25%, que sale de Rentas Generales.
Y, si miramos un poco hacia adelante —probablemente por lo bueno que es el sistema de salud—, cada vez la población uruguaya vive más años y cada vez la proporción de gente mayor se incrementa. Hoy tenemos alrededor de un 13% de la población que es mayor de 65 años; las proyecciones indican que para el año 2050 pase del 13% al 22%.
Eso no es malo, que quede claro; ojalá todos lleguen, pero va a estresar mucho al sistema de salud junto con el sistema de seguridad social.
Eso quiere decir que todos y cada uno de los que estemos viviendo vamos a tener que necesariamente aportar más. Ese es uno de los desafíos que en lo personal veo para el sistema de salud.
¿Hay peligro para las instituciones que actualmente funcionan de que no puedan continuar si esta reforma no se hace en un mediano plazo?
Creo que sí, que se peligra. Si uno mira los resultados económicos de las distintas instituciones, hay algunas que están comprometidas. Dos de las instituciones más grandes del Uruguay necesitaron tener una asistencia del gobierno y una de ellas lo está procesando en estos momentos para poder hacer frente a sus responsabilidades.
El punto es cómo las instituciones en este caso nos paramos ante esta situación.
¿Cuál es la situación y qué posición considera que tienen que adoptar las instituciones de salud?
(La situación es) que el gasto en salud se va a incrementar. Uno se puede parar de un lado y simplificando decir: "Las instituciones queremos más dinero para cumplir con nuestros objetivos". Para mí eso es ser parte del problema.
La otra forma de pararse puede ser preguntarse: "¿Cómo soy más eficiente con los recursos que tengo hoy para ayudar a que ese problema se resuelva?".
Lo digo porque al principio muchos vamos por pedir dinero, pero todo tiene un fin. Todo el país funciona por los aportes que hacemos todos y cada uno de nosotros. Entonces, si todos pedimos más dinero para la salud, más dinero para la seguridad social, para la educación, y así sucesivamente: ¿de dónde va a salir? Sale de todos nosotros. En definitiva, todo termina en la lucha por quién tiene mejor lobby o quién tiene más fuerza con el administrador que reparte esos fondos. Eso me parece que no debería ser así.
¿Qué ajustes debería hacer la reforma?
Buscar las eficiencias en todos y cada uno de los ámbitos. Para no caer en discursos huecos, creo que una de las herramientas en la que estamos trabajando nosotros para mejorar la eficiencia es en la calidad de servicio.
Puede sonar paradójico, pero la falta de calidad en los servicios de salud es una de las fuentes de mayor costo para el sistema. No lo digo yo, está estudiado por gente que conoce mucho la salud a nivel nacional e internacional. El riesgo del error está muy presente. Y cuando hablo de costo no hablo solo al económico, sino me refiero al costo desde lo más extremo, que es la pérdida de vidas, pero existen cosas intermedias como la equivocación de un medicamento, un tratamiento, o una internación (que puede ser de tres días y termina siendo de 10). También en términos de calidad de vida, si no se hace correctamente el trabajo que nos corresponde, la calidad de vida de la persona va a empeorar y eso tiene un costo.
En consecuencia, lo que tenemos que hacer es tener gente capacitada, disponer de la infraestructura necesaria y de los procedimientos adecuados. Hoy estamos con una auditoría de élite que nos está certificando bajo normas ISO en dos procesos porque cuando uno habla de calidad puede ser un poco subjetivo. Para nosotros calidad es que alguien con suficiente experiencia y reconocimiento nos diga: "Estás cumpliendo o no estás cumpliendo".
¿Cómo ve el funcionamiento del sistema de salud en Maldonado? ¿Cómo le impactó la llegada de argentinos que se volvió más masiva en el último tiempo?
En Uruguay la tasa de natalidad está bajando, está en 37.000 y las defunciones alrededor de 24.000. En el sistema de salud en los últimos años estamos observando que los dos extremos del nivel socioeconómico están creciendo en cantidad de usuarios: ASSE y los seguros privados. En el medio las mutualistas están estancadas, no crecen.
En Maldonado la cantidad de usuarios está creciendo en una tasa de alrededor del 3,5% anual en los últimos tres o cuatro años. Eso está absolutamente por encima del resto del Uruguay, incluso de Montevideo.
Según las investigaciones que hemos hecho, esto se explica por el ingreso a esta zona de dos grupos importantes: los uruguayos que vienen a vivir o trabajar —por ejemplo en la construcción o en servicios—, y los extranjeros, en particular, argentinos, pero también hay un importante núcleo de europeos.
Tal es así que hoy en el perfil de cargo de los médicos está el hablar inglés porque se ha tornado imprescindible.
En el marco de esta coyuntura desarrollaron servicios como un contrato de atención binacional con Argentina y el instrumento Mautone Pass, ¿de qué se tratan y qué recepción tuvieron por parte de sus afiliados?
Hicimos un acuerdo con el hospital Alemán de Buenos Aires a través del cual le damos cobertura a las personas de forma indistinta en ese hospital en Argentina y en Uruguay con nosotros.
Y Mautone Pass aprovecha la infraestructura que tenemos y agrega algunos servicios adicionales, como salas de internaciones individuales, cobertura por viajes internacionales, emergencia móvil y servicio fúnebre. Si bien en valores absolutos ese segmento (que busca opciones premium) es pequeño (se encuentra en el orden del 2% o 3% de los socios del Mautone), es el que en los últimos años más crece.
Son muchos argentinos y también uruguayos que están mudando su residencia aquí.
Recientemente inauguraron un block quirúrgico de primer nivel, ¿qué inversión requirió?
Tenemos la visión de tener la mejor infraestructura posible. Entonces decidimos hacer una inversión de US$ 3,5 millones, es una de las apuestas más fuertes que hemos hecho en los últimos años. Este block tiene, por ejemplo, sistemas de medición de la calidad del aire y filtros de aire.
Somos hinchas de la infraestructura, de la capacitación, del personal entrenado y de los procesos. No es solamente poner plata en hacer algo porque si no tenés los recursos humanos o no están entrenados, no funciona.
¿Planean continuar con la expansión?
Estamos pensando en ser el primer hospital del país certificado por la norma Joint Commission. Muchos extranjeros vienen con seguros médicos , esos seguros piden acreditaciones y uno de los mayores estándares es Joint Commission. Queremos darle la garantía a todo el mundo, no solamente a los extranjeros, sino a los socios nuestros de que hacemos las cosas razonablemente bien. Actualmente somos el único hospital certificado bajo ISO 9001, ahora vamos por este otro paso.
¿En qué áreas estarán las futuras inversiones?
En términos de inversión, generar una infraestructura desde que lo proponemos hasta que se corta la cinta tenemos entre tres y cuatro años, por lo tanto hay que tomar decisiones en base a una serie de variables, por ejemplo, qué va a pasar con nuestra economía, qué va a pasar con los argentinos.
Tenemos pensado crecer más en salas de internación y en octubre tendremos un nuevo policlínico. Un 3,5% de crecimiento anual es mucho y de no tomar las medidas del caso correríamos el riesgo de no poder dar la cobertura de salud que se requiere en cantidad y calidad.
En Montevideo y en la Zona Metropolitana es habitual que haya demoras en la atención, sobre todo cuando se trata de especialistas. ¿Cómo lo manejan y en qué tiempos trabajan?
Yo puedo querer un cardiólogo o puedo querer ir con Edgardo Núñez que es mi cardiólogo. Si todos queremos ir con Edgardo Núñez, él puede trabajar seis horas por día, pero no puede trabajar 24 horas por día, no debe hacerlo. Eso es algo que deberíamos definir. Nosotros preferimos trabajar con especialidad.
Cuando llegan al sanatorio buscando asistencia, tenemos como meta que el 90% de las personas se atiendan en menos de 45 minutos.
En operaciones, el Ministerio de Salud Pública estableció que los tiempos máximos sean de 180 días, nosotros el mes pasado estábamos en 70 días en las intervenciones normales y 10 días en las oncológicas, pusimos un foco total en lo oncológico.
En las especialidades, hay algunas que están muy bien como pediatría que en 24 o 48 horas seguro hay. Donde estamos mal es en oftalmología, por ejemplo, que tarda entre 30 y 40 días. Esto responde a que en Montevideo hay mayor concentración de personas y también de médicos, pero en el interior es más difícil y eso que Maldonado puede ser aspiracional venir y quedarse el fin de semana, pero muchas veces faltan médicos. Estamos trabajando para mejorarlo.