Fútbol > UN VIAJE AL CORAZÓN DEL FÚTBOL

Miguel Rosa, el hombre que vio a Carrasco tirarse a tomar sol en pleno partido

Los recuerdos del exfisioterapeuta de River que añora al club y fue testigo de la particular dieta de Púa y los regalos de Fabián O'Neill

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26 de marzo de 2018 a las 05:00

Checho fue testigo cuando Juan Ramón Carrasco se acostó a tomar sol en el banco de suplentes de Belvedere en pleno partido. Se fumaba un cigarrito con Jorge Fossati luego de los partidos. Comía las tortas fritas que hacía el Lucho Romero en la utilería.
Checho fue compinche cuando debió serlo. Aprendió del compromiso de Fernando Morena, que le preguntaba si había cobrado. De ese libro abierto que es Pedro Larroque. Y del espíritu ganador del Vasco Aguirregaray.

Checho compartió la preocupación de Víctor Púa por adelgazar a "su manera". Comiéndose todo en el desayuno y no almorzando. Las locuras de Adán Machado y los inicios de Iván Alonso, al que le puso Zorro. Y cuando le tocó estar en la selección, Checho comprobó la bondad de Fabián O' Neill.
Miguel "Checho" Rosa fue fisioterapeuta de River Plate y de la selección uruguaya, donde a lo largo de su carrera recogió innumerables historias en el mundo de la pelota y los 11 contra 11.

"Viví el proceso de Púa en la selección. Recuerdo un partido que fuimos a jugar al País Vasco. Estábamos en una escala en Barajas y Fabián O' Neill tenía que volver a Cagliari porque era la figura.
No sé cuánto había de espera. En eso entramos en el freeshop con Minguta (Edgardo Di Mayo), (Edgardo) Adinolfi, (Fernando) "Petete" Correa y (Marcelo) Otero. Yo estaba comprando unos souvenirs para mis hijos y cuando voy a pagar viene O' Neill. Me mira y me dice: ¿Cuántos hijos tenés vos? Tres, le digo. Entonces agarra tres regalos, una pelota, una muñeca y otra cosa que no recuerdo. Me los da y me vuelve a preguntar: ¿Tenés a tus viejos? Sí, los tengo, le respondí. Y me dice: Llévales algo de recuerdo. Entonces le digo: No, Fabián, no puedo pagar todo esto. Dejate de joder, me dice. Salí cargado de bolsas. ¡Me pagó todo Fabián! Un gesto de la puta madre", dijo Rosa a Referí.

Y agregó: "Resulta que tenía que volver a Italia y en determinado momento me comenta: ¿Sabés una cosa? ¡Me voy a Paso de los Toros! Y me dice: Voy a hacer un partido en Paso de los Toros y te quiero allá". Finalmente, fue al partido.

La dieta de Púa

El pelo largo, la barba y jugar de 5 en los picados de River le valieron el apodo de Sergio Batista: Checho. Le quedó para siempre. Rosa pasó una parte de su vida en el club del Prado. Todo comenzó con una charla con el doctor Pedro Larroque, quien necesitaba un fisioterapeuta para las juveniles.

Ese mismo día lo llevaron a la cancha de Oriental de La Paz, donde entrenaba el equipo de Cuarta división a cargo de Víctor Púa y la Quinta con Adán Machado. River en la B. "Y ahí hice mis primeras armas, lo cual fue muy enriquecedor", expresó.

El fisioterapeuta no olvida las locuras de Adán Machado. "A Adán lo definía como un loco de la guerra, un gran laburante, sabías a la hora que arrancaba el entrenamiento pero no sabías a la hora que salías. Eso sí, antes del entrenamiento ocurrían las charlas. Y eran interminables. Un loco lindo y con una gran capacidad para ver el fútbol".

Rosa contó que con Púa compartió varios momentos y recordó entre risas su preocupación por bajar de peso. "Con Víctor tengo cantidad de recuerdos. Desde el tipo duro a lo risueño de estar en Cancún con la sub 18 de Uruguay y en pleno mar Caribe decirme que quería adelgazar. ¡Estando en Cancún, donde los desayunos en los hoteles eran tremendos! Víctor se levantaba temprano, iba a desayunar y se comía todo lo que te imagines, pero decía que estaba en proceso de adelgazamiento porque no almorzaba (risas). Recuerdo estar tomando mate en el Caribe con Larroque y Minguta y ver a Púa entrenando en el agua".

Rosa intentó no dejar a nadie afuera. "Recuerdo la presencia de (Sergio) Markarian, un estudioso del fútbol, el Flaco Fossati, Fernando Morena, Beethoven Javier, (Nelson) Agresta, el padre del Pato Aguilera que cuando no me conocía y me decía algo, yo le decía todo serio, 'perdón', y se me achicaba. Con Agresta recuerdo que cierto día estaba en la sanidad fumando un cigarrillo con un jugador y llegó Nelson, que era el técnico. El jugador lo vio venir y dejó el cigarro en el cenicero. Agresta me miró y me dijo: 'Checho, aflojale al cigarro que estás fumando mucho'. Ese manejo de tipos que las sabían".

De la etapa de Fossati no olvida la mala suerte de Víctor "Palillo" Rodríguez. "En un entrenamiento estaban los teros cuidando los huevos y al Palillo siempre le pasaba algo. Resulta que ese día se le fue un tero arriba y le dio un picotazo. 'Solo a mi me pasan estas cosas', me decía".

Luego de cada partido, Fossati iba a la sanidad y fumaba un cigarrillo. "Un día que me llama al vestuario de los técnicos y me dice: 'Checho, me llamó Möller (que era el gerente deportivo de la AUF) preguntando por vos para ir a la selección. Y te voy a decir una cosa, di las mejores referencias tuyas pero no porque seas un amigo; lo hice porque sos un buen profesional'. Eso me marcó".

Tomando sol con JR

El hecho de estar en el club desde 1991 le permitió convivir con todo tipo de entrenadores. Pero si hay uno del que es imposible olvidarse es de Juan Ramón Carrasco. "¡Qué personaje! Gran persona y uno de los mejores entrenadores por lo que trabaja. Lo conocía como jugador, entonces había una relación. Lo de los cambios a los 10 minutos del partido era habitual. No le hacían caso y afuera. No importaba quien era".

Rosa recordó que era común que "si no le gustaba la práctica se iba". Y eso le dio paso a una historia memorable. "Un partido con Liverpool en Belvedere nos daba el sol de frente y empezó a gritar, a gritar, y no le daban pelota. ¡Se tiró a tomar sol en el banco de suplentes! Fue algo increíble". De Aguirregaray y Bengoechea recuerda que le enseñaban piques a su hijo para pegarle a la pelota.

River, mi vida

Rosa no pasa por alto lo mucho que aprendió con Larroque más allá de lo que le dio la facultad. Dice que tenía llegada con el jugador. Con el paso del tiempo, los jugadores le pusieron Miyagi, como el maestro de Karate Kid.

No olvida las bromas con el intendente Pepe Aires y el utilero Carlos Streccia en el Complejo Colón. Como el día que se compró el autito color rojo y le pintaron las puertas de blanco con cal. Alejado del club, Rosa no duda en definir a River como parte de su vida. "Hay un pedazo que me falta que está allá. Añoro a River. Hoy no tengo a mis viejos, pero tengo a mis hijos. Y después de mis hijos está River. Tengo la esperanza de no terminar mi vida sin volver al club".


El billete de Juan Ramón

"Estuve en la charla del dólar de Juan Ramón. A mí me sorprendió. Ese día entró al vestuario sobre la hora de dar la charla. Y se trajo esa. Juan llegó, los jugadores estaban para salir, y arrancó la charla", rememoró Miguel Rosa. ¿Qué dijo JR? Sacó un billete, lo arrugó, lo pisó, los embarró y luego dijo: "Muy bien, ¿vieron lo que hice? Lo apreté, lo pisé, lo refregué, lo embarré y nunca perdió su valor. Así como nosotros, que nos hemos caído, nos han pisoteado, nos hemos parado. ¿Saben por qué? Porque siempre creímos, nunca nos apartamos de esta filosofía, sea cual sea el rival".

Rosa es protagonista de otra historia. En Bolivia, ante Blooming, tiraron un petardo. El hombre se desplomó. "Lo sentí al lado de mi oreja. Todos me dijeron que cayó como a dos metros pero juro que no sé qué pasó y caí. Lo más cómico fue que en ese momento pasó por al lado mío Pedro Larroque y me dijo: 'Dale, levantate'. Y Donato Rivas me estiró la mano para levantarme. Pensaron que yo estaba haciendo teatro. Me hicieron una caricatura y contaban una historia de que la bomba hizo estruendo en las afueras del estadio".

Las dedicatorias del Zorro Iván Alonso

Miguel Rosa contó que cuando Iván Alonso hacía sus primeras armas se le arrimó y le dijo: "Mirá vos, vas a hacer goles porque sos el Zorro del área". River fue a Las Acacias a jugar contra Rampla y ganó con gol de Alonso. "Su costumbre era festejar el gol conmigo. Recuerdo que lo acompañaban siempre sus padres. Cuando terminó el partido la madre lo estaba esperando, me saludó y me dijo: 'estoy muy enojada contigo' ¿Qué pasó? Y me dice: 'Porque mi hijo hace un gol y en vez de festejarlo o señalarme a mí se abraza contigo". Pasó el tiempo, a Alonso lo vendieron a Alavés de España y el primer regalo que le mandó fue un llavero con la insignia del Alavés cuya mascota era un zorro".

Rosa contó que en Cerro estuvo con Danilo Baltierra, a quien definió como otro gran entrenador. "Recuerdo que me hacía participar en las charlas, me hacía hablar cuando él se iba del tema. ¿Qué pasaba? Danilo está por encima de la media y tenía determinado vocabulario que no entendían los jugadores y mi función era marcarle las cosas. Hablaba de plusvalía, de las células madre y yo le tenía que hacer señas para que hablara en términos que comprendieran los jugadores".

Mi anécdota con...

Fernando Morena
"Morena siempre insistía para que yo dejara de fumar. Recuerdo un 2 de diciembre, se jugaba la Liguilla, y me llamaron a la mesa luego del almuerzo. Me regalaron un encendedor Zip. Tenía mucho significado. A partir de ese momento me mentalicé en dejar de fumar".

Sergio Navarro
"El Loco Navarro andaba mal, no le salían las cosas. Viene y me dice: 'Migueluchi, estamos mal. Lo único que nos falta es que nos estemos afanando entre nosotros'. Termina la práctica, nos vamos y al rato me llama por teléfono: '¡Me afanaron!'. A partir de ese momento empezamos a ganar".

Pablo Tiscornia
"Partido en el Saroldi, entretiempo, Fossati dando la charla técnica y Larroque me dice: Ponele hielo a Tiscornia en la rodilla. Le aplico el hielo y masajeo la rodilla. Cuando van a salir le pregunto si estaba bien. Y me dice: Sí, el tema es que la rodilla que me duele es la otra".

Juan Ramón Carrasco
"Juan Ramón... un personaje. Muy buena persona. Lo tuve como jugador en la B con Baudilio Jauregui como técnico y me hacía que lo masajeara con vaselina y tintura de yodo. ¿Saben por qué? Porque tenía las piernas muy blancas y con eso se le oscurecían".

Lucho Romero
"Con Lucho Romero terminaba el entrenamiento y empezaba el otro entrenamiento, que era hacer tortas fritas en la utilería. Romero y el Gaby Cedrés se prendía en todas, grandes compañeros. El Abeja Abeijón, otro".

Jorge Fossati
"Un gran compañero de laburo, defensor de los derechos de todos. Fossati y Morena estaban pendientes de si cobrabas el sueldo. Siempre me preguntaban si me faltaba algo. Tengo buenos recuerdos de ellos".

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