13 de mayo de 2014 21:58 hs

Se supone que cuando un presidente va a “vender” su país ante empresarios extranjeros para atraer inversiones les dice cosas positivas para intentar convencerlos. Pero esa no es la estrategia del presidente José Mujica. Por el contrario, el mandatario expone todos los hechos que cree pueden ser favorables para que los inversionistas lleguen al país, pero también hace mucho énfasis en las cosas negativas de Uruguay. “Para que después no haya sorpresas”, explican sus allegados.

Así lo hizo ayer ante la poderosa Cámara de Comercio de Estados Unidos, uno de los lobbies más influyentes de Norteamérica. Solo la ubicación de la sede lo demuestra. Se halla a menos de dos cuadras de la Casa Blanca y está integrada por decenas de empresas de todo el país.

Hasta allí fue Mujica en la mañana, acompañado por los integrantes del gabinete presentes en Washington y de la comitiva de empresarios uruguayos que lo acompañaron en su gira por ese país. Y si bien el auditorio sabía que por las características personales del mandatario uruguayo el discurso no iba a ser el tradicional al que están acostumbrados a escuchar, no se esperaban tantos datos negativos de Uruguay.

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Mujica insistió en que a los uruguayos no les gusta trabajar, expresó que al país le falta personal capacitado para los proyectos que se necesitan, que en infraestructura se está muy lejos y puede haber un cuello de botella.

El presidente les dijo que los sueldos de los trabajadores se han incrementado y que eso seguirá ocurriendo. “La cosa que más subió en Uruguay es el salario mínimo. Yo sé que a los empresarios que tienen que pagar les duele”, afirmó. Pero aseguró que es la forma de distribuir y evitar la concentración de la riqueza.

Pese a que fue franco en las cosas que cree que pueden ser negativas para los empresarios, también dedicó mucho tiempo a motivarlos a invertir.

Y su sinceridad llegó a los presentes. El presidente de la Cámara de Comercio de EEUU, Thomas Donohue, pronunció un discurso muy elogioso de Mujica. Tanto que cuando terminó el mandatario uruguayo expresó: “Si fuera joven, me creería todo lo que dijo”.

Es que Donohue, en su discurso, manifestó que el “liderazgo personal” de Mujica y el liderazgo de Uruguay “nunca ha sido más importante” para los empresarios estadounidenses. “Usted pone lo práctico por adelante de la ideología”, le dijo al presidente.

El líder de la cámara empresarial también pasó algunos mensajes. Indicó que la relación comercial entre los dos países creció como nunca, ya que en 10 años tuvo un incremento de 275%. Pero habló de los problemas para adelante. Señaló que los dos países tienen complicaciones políticas y en el caso de Uruguay marcó al Mercosur como el principal problema.

Las ventajas
Mujica también promovió a Uruguay como un destino ideal para invertir, para ir a vivir y para realizar negocios. “Parece que Uruguay está de moda”, dijo Mujica. “No es mérito del gobierno. Es mérito de la gente que trabaja. Uruguay ha dado un salto tremendo en productividad, porque en los últimos 10 años Uruguay ha tenido un cambio tremendo. Todavía no se han dado cuenta los actores que lo hicieron posible”, expresó. “Algunos pueden pensar que es la bonanza y el viento de cola. No seas malo, qué viento de cola, si hubo una crisis europea tremenda. Hubo acierto de los orientales”, agregó.

Subrayó que antes los uruguayos eran desconfiados de que otros ganaran a costa suya, pero dijo que eso cambió. “Peleábamos con Haití el último puesto de la tabla en inversiones. A base de tanto golpe aprendimos”, sostuvo. “Lo que podíamos llamar la inversión elaborada, prevista y favorecida, hace nueve años andaba por US$ 170 o US$ 180 millones. Hoy está tocando los US$ 3.000 millones”, afirmó.

Hizo referencia a una eventual inversión de miles de millones de dólares que hará una pastera en el departamento de Cerro Largo. “No sé quién va a ganar las elecciones, pero la inversión va a saltar por arriba del trampero, sea quien sea, a unos US$ 4.000 o
US$ 5.000 millones”, dijo.

También habló de la honestidad de los uruguayos. “No tenemos dirigentes sindicales de esos que se compran y se venden. Somos amigos de los empresarios, hacemos todo lo que se pueda. Pero no les vendemos el alma ni les compramos el bolsillo”, aseguró.

El discurso de Mujica fue mucho más extenso de lo previsto. Tanto que hubo que suspender el espacio de las preguntas.

Se esperaba que las palabras del presidente fueran breves y que luego el ministro de Economía, Mario Bergara, realizara el discurso largo. Sin embargo, el jefe del equipo económico hizo una presentación más rápida de la prevista. “(Mujica) expresó la mayoría de las cosas que yo iba a decir”, señaló Bergara (ver recuadro). l

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