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Nacional regaló un primer tiempo prometedor frente al vicecampeón de América

El debut de Munúa mostró un equipo con puntos altos en lo colectivo e individual frente a River argentino

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11 de enero de 2020 a las 23:51

¿Se pueden sacar conclusiones contundentes de un equipo que apenas tiene cinco días de entrenamientos con su nuevo entrenador? Por lo pronto parece arriesgado. Sin embargo, para ir haciendo boca de lo que puede llegar a ser este Nacional de Gustavo Munúa, alcanzaron los primeros 45 minutos del partido contra River argentino en el Campus de Maldonado. Para el complemento el técnico tricolor cambió a los 11 jugadores y el panorama fue diferente, aunque también hubo puntos para destacar. 

Nacional, que ganaba 3-1 al cabo de la primera parte, terminó empatando 4-4 y mediante los tiros penales se quedó con la Copa Desafío 2020. Un inicio de pretemporada prometedor para el actual campeón Uruguayo.

La intensidad, la fluidez y el protagonismo que desarrolló en el campo de juego, frente al vicecampeón de América, es una marca a fuego del entrenador que regresó para cumplir su segundo ciclo en la institución. En el primero, durante la temporada 2015/2016, esa fue la huella que dejó Munúa a pesar de que era su primera experiencia al costado del terreno de juego.

De mitad de cancha hacia adelante, este sábado Nacional superó a su rival, que también se encuentra en medio de la pretemporada pero que tiene un equipo que se conoce de memoria, con jugadores de probada trayectoria y un técnico como Marcelo Gallardo que los conduce desde 2014.

Nacional presentó un doble 5 debutante, integrado por Emiliano Martínez y Joaquín Trasante, que cumplieron con todo lo bueno que se habla de ellos. Martínez, con un tranco largo, elegante, de cabeza levantada y pase seguro; Trasante con un gran despliegue y una definición fantástica frente a Armani para marcar el tercer gol después de robar él la pelota y recibir la pared de Bergessio.

En los extremos, dos conocidos: Brian Ocampo que empezó por izquierda y Pablo García por derecha. Ambos jugaron bien, pero Ocampo se robó los aplausos con un gol formidable, el primero del encuentro. Recibió la pelota sobre la raya, corrió hacia el medio dejando rivales por el camino y terminó con un remate contra el caño. Con velocidad, con campo, lleva todo el potrero encima como para transformarse en jugador desequilibrante esta temporada.

Gonzalo Castro apareció en una nueva versión. De enganche, detrás de Bergessio. Dejó la banda para manejar la pelota con mayor panorama y fue importante, con pases precisos y llegando al área. El argentino, mientras tanto, sigue cumpliendo: convirtió de penal el segundo gol y asistió a Trasante en el siguiente. 

Hay que tener en cuenta que no estuvo Santiago Rodríguez -en la selección preolímpica- y tampoco Rodrigo Amaral.

Donde tuvo problemas el equipo en ese primer acto fue en defensa. El ímpetu de atacar y atacar, llevó a que los laterales (Armando Méndez y Matía Viña) subieran bastante y dejaran en problemas a los centrales, que en esta ocasión fueron Guzmán Corujo y el juvenil Renzo Orihuela. Es claro que esta zona necesita tiempo para lograr efectividad y cohesión, más allá de los rendimientos particulares.

Cuando River logró quebrar la mitad de la cancha y llegó al área, apareció Luis Mejía con excelentes atajadas. También las tuvo Sergio Rochet en el complemento, por lo que en ese lugar -que Munúa conoce muy bien- no debería haber complicaciones.

El sistema 4-2-3-1 con que empezó el tricolor, se mudó a un 4-4-1-1 cuando la pelota estaba en los pies de los jugadores millonarios. Bajaban García y Ocampo para cerrar espacios y también lo hizo Castro en alguna oportunidad.

El segundo tiempo dejó el debut de muchos juveniles, algunos que no han estado en Los Céspedes desde el primer día de los entrenamientos. También se estrenó Ayrton Cougo, el lateral izquierdo que por ahora es la única alta que llegó desde afuera. Arriba entró Thiago Vecino y fue el autor del cuarto gol con una ajustada definición de zurda después que Cartagena robara una pelota en la salida de River.

Salvo esa oportunidad que terminó en la red, Nacional no generó mucho más. River en cambio sí tuvo muchas oportunidades y logró coronar tres: dos por intermedio del uruguayo Nicolás de la Cruz (de penal y de tiro libre) y otra de Nacho Fernández, un jugador fenomenal. Pero tal vez el jugador que desequilibró en esa segunda parte fue Matías Suárez.

El 4-4 final llevó a la definición por penales y ahí para resaltar, la efectividad de los tricolores. Tanto los experimentados Sebastián Fernández y Ayrton Cougo, como los juveniles Thiago Vecino y Martín Satriano, mostraron su clase convirtiendo los cuatro tiros ejecutados. River falló dos (Pratto y Martínez Quarta) y la Copa se fue  para la sede de 8 de Octubre.

Pero más allá de eso que es anecdótico, los hinchas de Nacional que concurrieron al estadio y los que observaron el encuentro por TV, se fueron a dormir con mucha ilusión.

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