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Notas que pasaron de padres a hijos

En el fin de semana del Día del Padre, tres músicos uruguayos cuyos padres comparten actividad hablan sobre la influencia y el vínculo artístico que tienen con ellos y su obra

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16 de julio de 2017 a las 05:00

Damián Gularte


A los 13 años, Damián Gularte se fue a Brasil. Sus padres se separaron y a él le tocó mudarse a Florianópolis. Su padre, el fallecido Jorginho Gularte, le había enseñado algunas técnicas de guitarra, pero la mayor parte de su aprendizaje fue por su cuenta en el país vecino. "Allá empecé a estudiar guitarra clásica, y empecé a componer mis propias canciones", contó Gularte.

El siguiente paso en su formación fue la bossa nova a través de Tom Jobim, Caetano Veloso y otras figuras del género. Y fue gracias a ellos, explicó Gularte, que se pudo acercar más a la música de artistas uruguayos, incluido su propio padre. "Cuando admirás a un artista tenés que buscar donde ellos buscaron, no ir directo a su música. Haciendo eso se te hace más fácil entrarles", consideró el compositor, cantante y guitarrista, que acaba de presentar su tercer disco, Mundos distintos.

La música brasileña, dijo, es lo que determina un vínculo musical con su padre, como influencia compartida. "Él y (Eduardo) Mateo también pasaron por ahí, ellos tenían el repertorio y los acordes de la música brasileña. Mi padre además le sumaba que tocaba los tambores y el bajo".

Damián Gularte, cuyo vínculo a la música también se remonta a su abuela, la vedete Martha Gularte, se considera "admirador" de la propuesta de su padre, y por la de toda su generación, más allá de que él ha desarrollado una carrera que no va por los mismos carriles. "Es una generación que buscaba diferenciarse, entre ellos eran todos distintos, aunque colaboraban. Eso es algo muy especial, eso hoy no existe".

Francisco Fattoruso

En la casa de Francisco Fattoruso había música todo el día. Sonaba un disco tras otro, y su padre, Hugo, se dedicaba a componer, grabar y estudiar continuamente. Esa fue una influencia clave para el bajista, compositor y productor –radicado en Los Ángeles–, quien comenzó a involucrarse de forma "gradual" con la música.

"Mi padre me enseñó a tocar varios instrumentos, como bajo, piano y teclado, me hacía estudiar canciones y tocábamos juntos", contó Fattoruso. Hugo lo introdujo también en varios de los proyectos en los que participaba, y la influencia familiar se reflejó también en proyectos como la encarnación del Trío Fattoruso en el año 2000, en la que Francisco acompañó a su padre y a su tío Osvaldo.
"Él fue una influencia, y lo sigue siendo", dice Fattoruso en referencia a su padre. "A medida que fui creciendo y conociendo más sobre música fui descubriendo la calidad y la importancia de su música. Lo admiro", afirmó.

Más allá de eso, el músico, de 37 años, puntualizó que las experiencias y la generación a la que pertenece también lo llevan a recorrer otros caminos. "Toco pila de sus canciones y las estudio porque son grandes obras, pero también vas descubriendo y haciendo otras cosas".

Fattoruso, por haber sido formado por su padre, coincide en varias concepciones musicales, pero su faceta como productor hace que también tenga un punto de vista diferente. "A veces conocés proyectos así que de otras formas no conocés, lo que te da otra mirada. Mi padre ha estado siempre en un ambiente más artístico".

Julieta Rada


El arte estuvo en la vida de Julieta Rada desde su infancia, y su primera pasión fue la danza. "Me gustaba bailar, pero mis padres me dijeron que para bailar cualquier cosa lo primero que tenía que aprender era ballet clásico", recordó. Además de eso, estudió piano, pintura, comedia musical y otras disciplinas, hasta que una lesión en la espalda la llevó a plantearse la posibilidad de ser cantante. "No fue algo consciente, capaz que la vida o el destino me llevaron a lastimarme y agarrar para ese lado, pero lo de ser cantante no fue por mi padre, porque de chica me veía más como bailarina que como cantante", señaló la menor de los Rada.

De todas maneras, aseguró que Rubén Rada es "su mayor influencia musical". Cuando le dijo que quería ser cantante, su padre lo aceptó sin problemas, pero estableció como única condición que estudiara canto. "Él siempre nos decía que no importa qué hiciéramos, teníamos que estudiarlo".

Con dos discos, un premio Graffiti y un Gardel en su trayectoria, Julieta Rada hizo una carrera de forma independiente, más allá de que ha colaborado con su padre y, por ejemplo, acaba de grabar coros para el próximo álbum de Rubén Rada. "Él me crió musicalmente pero no se mete en lo que hago, así como yo no me meto en lo que él hace", puntualizó.

Julieta Rada reconoce como gran similitud "la forma de pensar la música" que tanto ella como su padre tienen, y también la sensibilidad que comparten. "Él es muy sensible y yo heredé eso. Siempre voy a shows y termino llorando, emocionada". En todo lo demás, se considera diferente. "Él es hombre, yo mujer; tuvimos una crianza y una vida muy diferentes, y eso te condiciona, porque la música es una expresión del espacio y el tiempo de cada uno".

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