22 de septiembre de 2015 5:00 hs

Un mes después de renunciar, el líder izquierdista griego Alexis Tsipras retomó ayer el poder con la determinación de aplicar las reformas económicas exigidas por los acreedores a cambio de más financiación y conseguir un alivio a la deuda de su país, tras alcanzar una victoria electoral inesperadamente contundente el domingo.

En la elección resultó clave el apoyo de Panos Kamenos, el líder del partido conservador Griegos Independientes, quien continuará como el socio de coalición del izquierdista Syriza, el partido de Tsipras (ver nota aparte). El primer ministró recibió ayer el mandato de formar un gabinete –lo anunciará entre hoy y mañana– de manos del presidente de la república y a continuación juró el cargo. La formación de Tsipras y la de Kammenos –gracias a la contundencia de la victoria, Syriza solo necesitará del soporte de Griegos Independientes– tendrán una mayoría de 155 diputados en el Parlamento, sobre un total de 300.

Aliviar la carga de deuda de Grecia es solo una de las varias tareas pendientes que tiene el primer ministro, que deberá buscar la forma de reactivar una economía destruida mientras implementa medidas de austeridad y enfrenta una ola de inmigrantes que están llegando a las costas griegas.

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En los comicios del domingo, los electores dieron a Tsipras y a su partido Syriza una segunda oportunidad para abordar los problemas de Grecia, pese al giro que dio a su plataforma antiausteridad para poder asegurar un nuevo acuerdo de rescate financiero y evitar una salida de Grecia de la zona euro.

Con la sociedad fracturada por años de austeridad, Tsipras quiere construir un consenso más amplio mientras intenta aplicar las duras reformas que necesita Grecia, exigidas por la zona euro en el acuerdo de rescate, el tercero del país.

Tsipras, junto a la mayoría de los líderes políticos griegos y a muchos economistas internacionales, afirma que el país no se puede recuperar de años de crisis sin aliviar su enorme carga de deuda.

En un discurso tras su victoria el domingo por la noche, Tsipras prometió una nueva fase de estabilidad en un país que ha celebrado cinco elecciones generales en seis años, pero no mencionó al rescate por 86.000 millones de euros (US$ 97.000 millones).

Sin embargo, Syriza realizó una campaña sobre la promesa de implementar el programa, que incluyó más alzas de impuestos y recortes de pensiones, al mismo tiempo que prometió introducir medidas para proteger a los grupos vulnerables.

Como la primera revisión al programa de rescate será el próximo mes, Tsipras debe trabajar rápido para supervisar la recapitalización de los bancos del país, al tiempo que intenta impedir una recesión y enfrentar la crisis de los inmigrantes.

Los bancos griegos cerraron por tres semanas durante el momento más álgido de la crisis en el verano boreal y aún están sujetos a controles de capital.

Grecia ya recibió 23.000 millones de euros. De ese total, 10.000 millones fueron lado depositados en una cuenta especial, destinada a la recapitalización de los bancos, debilitados por el miedo a una salida del euro en la primera mitad del año.

La estabilidad, factor clave

Según varios analistas, el factor clave a partir de ahora será la estabilidad del nuevo gobierno. Para Mujtaba Rahman, jefe para Europa de la asesoría Eurasia Group, citado por Bloomberg, "la estabilidad económica y política depende del éxito de la primera evaluación del programa" en octubre.

Aparte de las reformas estructurales y las subidas de impuestos, la otra gran cuestión del programa es la reducción de la deuda pública griega, que sigue por encima del 170% del PIB y se considera inviable.

Tsipras ha prometido pelear duro para obtener una reducción, y el Fondo Monetario Internacional ha puesto a los europeos la cuestión del alivio de la deuda griega como condición para participar en el nuevo rescate.

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