29 de enero de 2013 21:04 hs

La muestra correspondiente a la arena de la playa Ramírez tomada en noviembre pasado reveló una concentración de plomo seis veces mayor que la registrada en Malvín y cinco veces por encima del registro de Pocitos, de acuerdo al resultado de un informe solicitado por la Intendencia de Montevideo al laboratorio canadiense Actlabs.

Vinculado a ese aumento del plomo está la obra del muelle C del puerto de Montevideo.

Según supo El Observador, una empresa privada vertió lodo, “sin autorización” de la Dirección Nacional de Medio Ambiente, en la Boya de Barro, frente a Ramírez, irregularidad que reconoció la Administración Nacional de Puertos como “un error en la información proporcionada a la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama)”. Por ello, el organismo portuario será multado con 1.500 Unidades Reajustables ($ 911.340).

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Además, para la División Evaluación de Impacto Ambiental del ministerio de Medio Ambiente, según un documento al que accedió El Observador, la ANP “cometió una infracción” por lo que además de la multa deberá realizar un “relevamiento de las concentraciones de metales pesados contenidos en los lodos vertidos en la Boya de Barro” por parte de la compañía Dredging.

El director de la ANP, José Pedro Pollak, a pedido del diputado nacionalista Luis Lacalle Pou, solicitó una investigación administrativa para establecer responsabilidades en el Puerto y además reclamó una auditoría a las empresas CSI, que es la consultora contratada para la obra, y Dredging que extrajo el lodo y lo volcó cerca de la playa Ramírez donde no debía. Desde la Intendencia de Montevideo se aseguró a El Observador que en la playa del Parque Rodó no hay riesgo para la población.

Canadá

Las muestras estudiadas por el laboratorio canadiense correspondiente a la arena de la playa Ramírez revelaron una concentración de plomo de 50,9 ppm (partes por millón). Eso es casi seis veces más que la registrada en Malvín (9,2 ppm), y 3,5 veces más que en la playa del Cerro (14,4 ppm).

La playa Ramírez también reveló diferencias de hasta 10 veces en comparación con Malvín en lo referido a concentración de mercurio (64 ppb contra 6 ppb); el doble de sodio (2,37% contra 1,23%); seis veces más de cromo (13,2 ppm contra 2,2 ppm), y 15 veces más de cobre (31,5 ppm contra 2,1 ppm), entre otros valores (ver tabla).

Todos esos metales pesados son considerados tóxicos en altas concentraciones y de efecto acumulativo.

Para el edil nacionalista Edison Casulo hay una incidencia directa de los lodos extraídos del dragado del muelle C, dado que es la fuente “más probable” de metales pesados. “La IMM no ha actuado diligentemente. ¿Qué autoridad tiene cuando el gobierno nacional hace acciones de impacto negativo en sus costas?”, increpó.

Sin embargo para Néstor Campal, director interino del Departamento de Desarrollo Ambiental de la comuna, esos números no revisten gravedad, al estar por debajo de los límites aceptados internacionalmente, aunque por encima de la escala de Canadá. “No hay que extrañarse que los valores de los indicadores de un lugar como Ramírez, con una circulación natural mucho más restringida que la de Malvín, sean ligeramente superiores. Debería preocupar si esos valores limitan el espacio para la recreación. Por ahora no hay una indicación de que eso ocurra”, comentó a El Observador. Además, recordó que el desarrollo urbano llegó a Malvín 50 años después que al Parque Rodó donde funcionó, por ejemplo, un saladero.


Dos modelos

El límite máximo aceptado por Canadá para la calidad de sedimentos (ISQG, por sus siglas en inglés) es de 140 miligramos por kilo (mg/Kg); mientras que la Agencia de Protección Ambiental de EEUU (EPA, por sus siglas en inglés) acepta hasta 400mg/Kg. También hay diferencias para cromo (de 64 mg/Kg se pasa a 230 mg/Kg) y para cadmio (10 mg/Kg a 70 mg/Kg). La Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) toma como referencia la norma estadounidense y, por tal motivo, Casulo critica haber adoptado una escala menos rigurosa para un país que vende su imagen de Uruguay Natural.

No obstante, Campal dijo que se trata de un indicador “razonable” puesto que EEUU y Uruguay tienen realidades “parecidas”; en cambio, Canadá tiene amplias reservas naturales que no han sido habitadas. “La normativa estadounidense es un poco más laxa que la canadiense, pero el límite de la normativa inglesa es 500 y de la francesa es 400. Hay normas en países desarrollados con una larga tradición de preservación del medio ambiente más laxas y normas más ajustadas. La norma más ajustada del mundo es la canadiense”, explicó Campal.

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