A su vez, el bajo precio de los granos promueve una intensificación productiva.
En la visión del trabajo, un escenario va de 2018 a 2021 con una doble influencia alcista para los precios, la fiebre de los cerdos en China y la sequía en Australia que reducen la oferta.
De 2021 a 2028, si se parte de un escenario de clima y sanidad animal normal, y persistencia del precio accesible de los granos, se llega a un aumento de la producción que modera los precios.
En los próximos 10 años, tomando a las carnes en su conjunto, buena parte del crecimiento de la demanda se proyecta en África, donde el crecimiento poblacional continúa, pero donde el acceso fundamental será a carne de pollo, dado su precio más accesible.
En ese caso se da un persistente aumento de la demanda por carne de aves, que son las de un precio más accesible.
El estudio proyecta que, “en relación con el período base (promedio de 2016 a 2018), los precios de la carne disminuirán en términos reales a mediano plazo. Esta disminución es el resultado de una desaceleración en el crecimiento del consumo de carne combinado con una oferta en expansión, que será apoyada por bajos precios de los cereales forrajeros en relación con la última década”, indica.
Para los próximos dos años el panorama más firme parece ser el de la carne ovina, ya que la baja de la oferta australiana contrasta con la fuerte demanda de China.
El informe señala “las limitaciones de suministro en Oceanía derivadas de una combinación de reducciones de las majadas inducidas por la sequía en Australia y una fuerte demanda de importación de China”.
Pero luego, “el aumento proyectado del inventario de ovejas de Australia una vez que la sequía actual haya terminado, llevará a que bajen los precios de la carne de ovino en la segunda parte del período proyectado. De acuerdo a FAO, el precio de la carne ovina está en un año de máxima en 2019, para cuando se estima un precio promedio de US$ 5.172 por tonelada. Desde allí irá ajustando para estabilizarse en torno a US$ 4.300 por tonelada entre los años 2022 y 2028.
En el caso de la carne vacuna, se estima un precio internacional de este año en US$ 4.119 por tonelada, con una leve baja a US$ 3.950 por tonelada para 2020 y luego permanece estable con una proyección de US$ 4.100 por tonelada para 2028.
Son meras proyecciones, por supuesto. Las incertidumbres climáticas, sanitarias y de índole comercial, por ejemplo a las puertas del Brexit, pueden alterarlo todo.
Pero, en principio, al empezar a frenar el crecimiento poblacional y persistir el aumento en la producción, de acuerdo a este trabajo cabe esperar un precio estabilizado para la carne vacuna y ovina.
El trabajo que anualmente proyecta el futuro de la agricultura para los siguientes 10 años parte del supuesto de que el impacto de la fiebre porcina en China lleva a la producción a un mínimo en 2020. A partir de allí, la producción empieza a crecer en 2021, pero recién en 2024 logra superar los niveles de 2018, es decir los previos a la crisis.
Los efectos de la crisis sobre el consumo de carne de cerdo parecen duraderos: es el que menos crece en los próximos 10 años, en contraste con la demanda por carne de ave, que en base a un precio moderado sigue siendo la vía de entrada para el consumo de proteínas por parte de quienes –como en India– mejoran fuertemente su nivel de ingreso.
Además, se proyecta que China será el país que más aumente la producción del conjunto de las carnes en los próximos 10 años, con base en la recuperación de la producción de cerdos y el crecimiento de la producción avícola principalmente. La producción de carne de cerdo cae en 8 millones de toneladas entre 2018 y 2020, para luego recuperarse gradualmente. En carne vacuna Estados Unidos es el que más crece en los próximos 10 años, seguido de Brasil e India.
En términos nominales, los precios de todas las carnes aumentarán modestamente para 2028, con la excepción de la carne ovina, ya que los precios actuales son altos en relación con los niveles históricos y por lo tanto terminaría con precios nominales menores a los actuales.
A nivel mundial, se proyecta que el crecimiento de la demanda de proteína animal en la próxima década vaya frenando. En vista del continuo crecimiento de los ingresos, el consumo mundial de carne per cápita es proyectado aumentando, pero levemente, a 35,1 kilos para 2028, un aumento de 0,4 kilos o 1,2% en comparación con el período base.
Los precios más bajos de los productos han contribuido a hacer de las aves de corral la carne preferida, particularmente para los consumidores en países en desarrollo.
Con ingresos crecientes durante el período de proyección, esto seguirá siendo cierto, ya que las aves de corral constituirán la mayor parte de consumo per cápita adicional a nivel mundial.
Al mismo tiempo, muchos consumidores se espera que diversifiquen su consumo de carne, agregando proteínas de carne más caras como carne de vacuno y ovino, apoyando así el aumento del consumo per cápita de estas carnes a nivel mundial para 2028.
Sin embargo, se prevé que el consumo de carne de cerdo per cápita disminuya durante el período de pronóstico.
La proyección prevé que continúe la expansión en el suministro de carne durante la próxima década.
La OCDE espera que la producción mundial de carne sea un 13% mayor en 2028 en relación con el período base, con los países en desarrollo proyectados para representar la gran mayoría del aumento total 75% del incremento.
Un mayor uso de sistemas de alimentación intensivos en granos en el proceso de producción dará como resultado que se requiera un tiempo más corto para alcanzar pesos de carcasa más pesados. Pero, por otro lado, aumenta la población de vacunos.
“El rodeo mundial de ganado ha aumentado en los últimos años. Esta expansión, particularmente en los principales países exportadores de América como Argentina, Brasil y Estados Unidos, así como en India, contribuirán a una oferta adicional que ingresará al mercado en los primeros años del período de proyección. En Australia, la oferta seguirá siendo escasa en el corto plazo como resultado de la sequía en curso”, se indicó.
El informe de la OCDE señala entre sus incertidumbres el impacto de los fenómenos climáticos extremos, pero no menciona a las carnes alternativas que están generando empresas como Beyond Meat o Impossible Foods.
En cualquier escenario el informe llama a aprovechar estos años de bonanza en el mercado para generar una diferenciación.
Con los consumidores más renuentes a seguir expandiendo su consumo en el mediano plazo, la diferenciación será cada vez más importante para intentar conquistar precios diferenciales que desafíen a la caída de precios reales que OCDE y FAO están anticipando.