Diabladas, Llamaradas, Tinkus, Kullawadas, Tobas, Caporales, Antawaras, Suri Sikuris, Kantus, Pujllays, Potolos, Salays, Waka Wakas, Tarqueadas, las mil y una danzas bolivianas son celebradas por una enorme multitud de espectadores en las calles de Oruro, Bolivia, donde esta medianoche se pondrá punto final a la peregrinación a la Virgen del Socavón, que coincide con la apertura de la celebración del carnaval.
Más de 30.000 participantes, entre bailarines y músicos, inundan con sus colores y sus sonidos la ciudad de Oruro, denominada la “capital del folklore”, donde se expresa la diversidad cultural de toda Bolivia.
Es que Oruro, durante los carnavales, deja de lado su tradicional actividad minera para transformarse en la capital del espectáculo y recibir casi 300.000 visitantes extranjeros, una cifra similar a la de sus habitantes permanentes. Durante dos días, los hoteles están ocupados a pleno, los locales de comida trabajan sin descanso y los vendedores de espuma, nieve y cerveza están de parabienes.
Las agrupaciones folclóricas comenzaron a partir desde las 7 de la mañana del monumento a José Jach’a Flores (el creador por excelencia de las composiciones de morenadas), en la concurridísima avenida 6 de Agosto, y a pura música y colores atraviesan los cuatro kilómetros que la separan de la Avenida Cívica. Cuatro kilómetros donde se montaron las graderías para el público desde hace semanas. Recién para la medianoche de este domingo se espera que llegará la última de las 54 fraternidades que realizan el recorrido.
Este año, el carnaval boliviano buscó desquite de los dos años anteriores en que no pudo mostrar todo su esplendor. En 2021 fue suspendido por la pandemia de Covid-19. En 2022, se llevó a cabo, pero con serias restricciones: menos bailarines y músicos, sólo aquellos autorizados al evento y siempre y cuando tuvieran su carnet de vacunación al día y desfilaran con barbijo.
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En 2023 "estamos volviendo con mucha fuerza, mucha energía", dijo a los medios locales Rolando Barrientos, integrante del Conjunto Folklórico Morenada Zona Norte, la primera agrupación de morenos fundada en Bolivia hace 110 años. Y agregó: “La masividad del carnaval orureño se debe a las sagradas serranías de los urus, donde se concentra la mayor reserva energética de Sudamérica. Aquí nació la primera civilización, los urus, de donde viene el nombre del departamento”. En los cerros se encuentran los sitios ancestrales de ceremonia de los pueblos quechua y aymara.
El mismo énfasis propone Nasireda Alarcón Encinas, voz cantante de la fraternidad Hijos del Sol, representantes de la danza de los incas: "Este es el carnaval que más nos alegra, que hacemos con mucho cariño para todo el mundo. El carnaval de Oruro es el mejor, damos lo mejor de nosotros para agradecer a la Virgen del Socavón".
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Pero no sólo de Oruro provienen las organizaciones. La Morenada Zona Sur llegó desde Cochabamba. Una de sus bailarinas, Ingrid Cordero Padilla, señaló que "presentamos nuestras costumbres ante el mundo entero. Durante estos días vivimos la cultura boliviana con diversión total. Y luego de dos años de proscripciones por la pandemia, estamos volviendo con todo y con la fe intacta. La fe mueve montañas y por fe a la Virgen bailo".
Cada asiento en la gradería tiene un costo que va desde los US$ 30 (si es que se hallan en la avenida 6 de Agosto) hasta los US$ 150 dólares (si se encuentran en la céntrica plaza 10 de Febrero). Pero también puede verse gratuitamente, llenando las veredas y las calles, al mismo nivel que los que desfilan. Y nadie quiere perderse el espectáculo.
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El presidente de Bolivia Luis Arce y el expresidente Evo Morales compartieron fotos en sus redes sociales para resaltar la llegada de estas fechas, asociadas desde tiempos prehispánicos a celebraciones de los pueblos indígenas para tener buenas lluvias y cosechas.
Y como justamente se trata de pedir por lluvias, se celebraron los chaparrones esporádicos que cayeron este sábado y en las primeras horas del domingo.
Nadie se mueve de las calles de Oruro hasta que la última fraternidad termine su recorrido. Como señala entre sonrisas una vecina orurense, María Zenteno, a la agencia AFP: "Es la festividad más grande, donde la gente se desinhibe de todo. Confraternizamos nacional y globalmente. Ya seas camba, colla o de cualquier país, todos somos amigos y amigas porque estamos en la fiesta. Por estos días todo es alegría, nos olvidamos de los problemas. Todos son bienvenidos: eso es el carnaval".